Domingo 25 de septiembre de 2016,
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Revocan el tercer grado penitenciario de Juan José Folchi Bonafonte

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OPINIÓN / La Audiencia Nacional ha revocado uno de esos terceros grados tan especiales y rápidos que concede la cárcel de Brians, o sea, la Generalitat

Folchi se encuentra juzgado y pendiente de sentencia por el caso Hacienda de Barcelona

Barcelona. El personaje casi se pierde en el recuerdo a pesar de tratarse de un ex consellé de la Generalitat por la UCD de Adolfo Suárez, 1977-80, abogado del Estado, diputado en el Parlamento de Cataluña por la Alianza Popular de Manuel Fraga, 1984 al 88, miembro del Círculo de Economía de Barcelona, integrado en los negocios de Javier De la Rosa, importante bufete al aire de sus amigos en Hacienda y la Política, resumiendo; condenado dos veces, y ahora juzgado y pendiente de sentencia por el caso de corrupción en la Hacienda de Barcelona.

Algunos jueces decentes (que los hay) no ven clara la condescendencia de la Generalitat con únicamente esa clase de ciudadanos

La Audiencia Nacional considera que sus delitos, apropiación indebida y falsificación de documentos, son muy graves para merecer con tanta rapidez el tercer grado. Tiene que cumplir la sentencia como la cumplen el común de los mortales. Esos mortales que cumplimos nuestras sentencias y no entendemos por qué toda esa recua de corruptos en torno a los negocios donde se mezclan político-funcionarios y financieros consiguen con una rapidez inusitada y hasta antirreglamentaria el tercer grado, que prácticamente significa la libertad. Condenas de años cumplidas en menos de dos meses. Algunos jueces decentes (que los hay) no ven clara la condescendencia de la Generalitat con únicamente esa clase de ciudadanos, y revocan las concesiones. Se repite a menudo.

Folchi forma parte de aquellos jóvenes que aprovechan la Transición, se encaraman al poder, y hacen fortuna. De la época y Generalitat de Narcís Serra. Lo extraño no resulta tanto que en río revuelto pescaran unos espabilados jovencitos recién salidos de la universidad, con brillantes oposiciones y doctorados, sino que sus carreras se extendieran 20 o 30 años entre apropiaciones indebidas, estafas, falsificaciones, tráfico de influencias, informaciones privilegiadas, chantajes, prevaricaciones, perjurios, sobornos, etc., etc., sin que ningún mecanismo de control ni Fiscalía les frenara. Y cuando ya pasados sus sesenta años tienen que cumplir unas muy suaves condenas, comparadas con otras de similares delitos pero ajenas al mundo ‘oficial’, apenas si permanecen en prisión el tiempo de confeccionar el expediente para su excarcelación.

Y no se trata de estafillas, quiebras de pizarrín, o falsificaciones de tres al cuarto, son cientos de miles de millones de pesetas desaparecidas, cuentas en Suiza, altos cargos con irrefutables pruebas, recalificaciones fraudulentas, especulaciones en bolsa que confiesa Josep Borrel “sabía todo Madrid”, y más y más. A propósito de Borrell, Montilla aclara sus contactos para un posible nombramiento de Consellé de Economía; “Especulación de verano… tiene responsabilidades importantes en el Instituto Universitario Europeo”, dixit. Como dice el propio abogado del Estado en sus conclusiones finales; preludio, copia y parte, de la situación actual.

No repetiré los muchos nombres ‘políticos’ que entre unas semanas y dos meses salen de la cárcel con el tercer grado. Y me resulta imposible entender en el caso Javier De la Rosa, con varias condenas en firme sumando más de quince años, y casos pendientes, que pueda gozar de libertad todo este año pasado en que ha asistido como acusado al juicio por el caso Hacienda.


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