Miércoles 18 de enero de 2017,
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Jugar y ganar

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Casillas, una vez más el héroe de la selección
Aquellos equipos que salen a jugar podrán
ganar o perder, pero si divirtieron y se divirtieron, jamás se
marcharán con las manos completamente vacías. España es hoy uno de esos
equipos.

Opinión

Cuando eres niño y juegas en el patio de tu colegio, sueñas con
ganar partidos tan decisivos como el del domingo. Sueñas con la gloria,
con levantar una copa ajena al botellón, con poder contar un día a tus
nietos alguna gesta menos trágica que la batalla del Ebro con que te
torturaba el abuelo. Y es que una guerra siempre será más trágica que
una partido, por mucho dramatismo que artificialmente le quieran
imprimir los periodistas (hola, Iñaki).

Aragonés, que en una semana dejará de ser seleccionador, ha querido
morir con sus ideas, arrepentido de haberse sido infiel en el pasado
mundial contando contra su voluntad con algún díscolo veterano
Ya sé que es pan y circo
pero, ¿qué sería de la vida si también perdiésemos la capacidad de
soñar?

Casillas, ese portero con pinta de chico normal y marido que
todas las madres querrían para sus niñas, hizo realidad esos sueños de
infancia, en su caso una vez más. Quizá será porque los buenos no creen
en los gafes ni en las supersticiones, y porque en su niñez, que como
la de todos nos marca para el resto de nuestras vidas, aprendió a ganar
viendo los cinco Tours de Induráin y las decenas de medallas españolas
en los Juegos Olímpicos. Así como en los últimos años también está
viendo triunfar a compatriotas como los Nadal, Gasol, Alonso, Contador,
etc. Casillas, al igual que los citados deportistas, se ha permitido soñar
con cosas buenas, y los sueños, pese a lo que dijese Calderón, pueden
acabar haciéndose realidad.

La selección española de fútbol es la segunda más joven de esta
Eurocopa y, por ende, la segunda menos maleada. Luis Aragonés,
conocedor de que en una semana dejará de ser seleccionador, ha querido
morir con sus ideas, arrepentido de haberse sido infiel en el pasado
mundial contando contra su voluntad con algún díscolo veterano. Por eso
esta vez ha dejado en España a algunas vacas sagradas que, aunque sigan
siendo futbolistas de primer nivel, son incapaces de asumir que las
nuevas generaciones también tienen derecho a ser elegidos para la
gloria. Por eso es sintomático que al finalizar el partido contra Italia, la
mayoría de los jugadores destacaran la hermandad que reinaba en el
grupo.

Por otra parte, tampoco debemos olvidar que, pese a la tensión
vivida hace pocas horas, el fútbol es un juego, y por tanto su mayor finalidad
tendría que ser la diversión. Aquellos equipos que salen a jugar podrán
ganar o perder, pero si divirtieron y se divirtieron, jamás se
marcharán con las manos completamente vacías.

España es hoy uno de esos
equipos. Una plantilla que en las horas previas al partido, apenas
podía contener al niño que todos llevamos dentro, como comprobamos
mientras paseaban por los alrededores del hotel: dos de nuestros
mejores jugadores, Villa y Xavi, ajenos a la tensión, jugaban
centrándose mutuamente una pelotita que encontraron en su paseo
matinal. Ese gesto, intrascendente para muchos, recuerda al que cuentan
de los muchachos de Pepu (siempre serán de Pepu), pues de ellos dicen
que no desaprovechan ocasión para echar unas canastas fuera de las
canchas oficiales. Juegan, disfrutan, se divierten y ahora, además,
ganan. La reostia.

Cesc Fábregas confesó tras el partido las palabras que
musitó justo antes de lanzar el penalty, y que por televisión eran
ininteligibles: “Tengo que demostrar que puedo”, “Tengo que
demostrarlo”. Un chico de veintiún años convenciéndose de que podía
acabar de un plumazo con tanta chorrada de maleficio, tirándolo como él
sabe. Y fue gol. Lo que él soñaba desde sus años escolares, lanzar (¡y
marcar!) el penalty decisivo, se hizo realidad. Enhorabuena a toda la
selección porque nos han hecho felices. Ya sé que es pan y circo
pero, ¿qué sería de la vida si también perdiésemos la capacidad de
soñar?

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1 comentario

  1. aKasKarLes 25/06/2008 en 13:21

    Muy buena narrativa….si señor. Me ha gustado mucho.
    A ver que nos ‘depara’ mañana la selección.
    Saludos,
    Pedro.

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