Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Julián Muñoz: “trabajábamos muy duro”

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Aparece el primer Diploma universitario en ‘Delitos económicos y relacionados con la corrupción’

Barcelona. De hecho los corruptos siempre han trabajado muy duro. Uno de los síntomas de corrupción de segunda fila, la de secretarios, o cargos medios y altos, ha sido su total adhesión a la mesa de trabajo, incluso sin vacaciones, para que no se destaparan sus chanchullos. En cuanto a la política, la gran corrupción, la idiosincrasia parte del principio de presencia total en el chalaneo, la relación social y pública. Los corruptos de la política no se pierden una celebración oficial, son omnipresentes. Uniendo la corrupción funcionarial y política se alcanzan las inmensas cifras españolas. Y si a políticos y altos funcionarios se añade un financiero, o son los mismos dominando cajas de ahorros, el freno a la gran corrupción es la quiebra del país, situación en que se encuentra Cataluña y España. También se debe incluir en lo del “trabajo duro” a sus abogados, de difícil discernir si defienden a sus clientes o a sí mismos por su implicación.

Uno de los síntomas de corrupción de segunda fila ha sido su total adhesión a la mesa de trabajo, incluso sin vacaciones, para que no se destaparan sus chanchullos

Los 100 detenidos en Marbella, coincidiendo el inicio de la gran crisis española con la catarata de corrupciones, ¡y las pendientes, caso CatalunyaCaixa!, no es casual, conforman causa efecto. Ayer en el juicio contra Julián Muñoz, Isabel Pantoja, Maite Zaldívar y varios, por blanqueo, más que las cifras (modestas en comparación) se reflejó un tipo de individuo muy corriente en la política española: el chuleta espabilao. Un tipo que encaja mal en las mafias tradicionales: individualista, va a lo suyo, dinero. Su obediencia al jefe durará hasta que su ambición entienda que puede superarle. Si lo consigue, se inicia el punto de inflexión, el cachondeo y desenfreno, que duplicará porque le votarán de nuevo. Que a los votantes españoles, caso único en las llamadas democracias, les encantan los corruptos, se demuestra tras todas las elecciones, pues aunque pierdan, caso Pujol o Mas y González, tras la corrupción del triunfador contrario, vuelven triunfantes sus elegidos a dedo.

A Marbella, pasados siete años de iniciarse la instrucción, con juzgados también podridos, le supera ya en este momento Valencia y Madrid en cuanto al número de políticos en activo imputados en diferentes causas. Y en Barcelona, que debería sobrepasarles, los casos se encallan en Fiscalía y juzgados. Tras el juicio en 2009-2010 a la total corrupción en la Hacienda de Barcelona, por delitos cometidos con promedio de 15 años atrás, la actividad judicial en cuanto a corrupción pública nos muestra que las investigaciones y sumarios abiertos continuarán hacia el olvido y la eternidad.

Ayer al mismo tiempo que el descarado Muñoz se encaraba al juez, intentando recesos y justificando sus bolsas de dinero con los sobres en negro que les pagaba Jesús Gil por “trabajar muy duro”, Artur Mas se permitía, tras la reunión con el Rey y Rajoy de los presidentes de comunidades autónomas, dar la espalda al tendido y desaparecer.

No compararé ni circunstancias ni personalidades, pero mantengo que Barcelona suma varias Marbella y Valencia… hasta tal punto que necesita urgentemente la independencia, de lo contrario el pus reventará ahogando al Principado.

Que a los votantes españoles, caso único en las llamadas democracias, les encantan los corruptos, se demuestra tras todas las elecciones

No es una frivolidad o broma, y viene a cuento, afirmar que uno de los puntales de la gran corrupción en Barcelona durante cuarenta años, Juan Piqué Vidal, fue o es, un adicto al trabajo: “trabajaba muy duro” gobernando con puño de hierro hasta 100 abogados y más, dedicados a la corrupción.

Una nota ‘simpática’: la Universidad de Valencia otorgará el primer diploma sobre ‘Delitos económicos y relacionados con la corrupción’. La picaresca o golfería ha traspasado todo límite, convirtiéndose en un eficiente conglomerado de desaforados, con todos los títulos universitarios imaginables, que requiere para entenderse y catalogar una especialización y titulación académica, estudios de postgrado.


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