Viernes 30 de septiembre de 2016,
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Kirchner, Merkel, Sarkozy, Monti: ¡demasiados enemigos!

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Semana negra

Barcelona. No es lo del perro y las pulgas, es que España está en un callejón sin salida, y digo que como todo quebrado sin remedio se inventa un culpable o los más posibles para justificarse. Las quiebras son legalmente fortuitas o fraudulentas, es decir: la del empresario fracasado por circunstancias adversas o la del golfo chorizo dilapidador. Y España está más cerca de la golfería que de las circunstancias adversas.

“Recapitalizar la banca” significa que la banca española tiene en los ‘mercados’ la misma credibilidad que el Estado Español, poca o nada

Un enemigo exterior cohesiona, y esta semana aquella Argentina del trigo de la Evita Perón pretende quedarse con los pozos de petróleo de Repsol-YPF, presumo uno de los mejores negocios de La Caixa. Digo presumo, porque escéptico a los triunfos mediáticos de las grandes empresas, quizá ni lo sea tanto, o esté tan metida en tantos líos internacionales que vete a saber.

Pero el susto de la semana se adivina si leemos: The Economist no descarta que España tenga que recurrir al fondo de rescate para recapitalizar la banca” o “El NYTimes señala a Merkel como la culpable de la crisis de España“.

“Recapitalizar la banca” significa que la banca española tiene en los ‘mercados’ la misma credibilidad que el Estado Español, poca o nada.

Y “culpable Merkel” lo es por intentar embridar España. España no es un país neoliberal y democrático que reajustando presupuestos a la baja y retocando aquí o allí se pueda ‘nivelar’; España es una cerrada partitocracia de golfos que han quebrado las cajas de ahorros y el Estado. Y ese juego de inyectar dinero a cambio de unas reformas que a cada día que pasa hunden más al país, no soluciona nada… muy al contrario.

Merkel debería convencerse, como cualquier acreedor atrapado en una quiebra que amenaza arrastrarle, que la única solución es propiciar un radical cambio de juego político y financiero, que en España tanto monta, monta tanto. Convencerse que no solucionará nada abocando cientos de miles de millones de euros al pozo sin fondo de una banca y cajas podridas que utilizan ese dinero para aguantar sus quebradas empresas y al propio Estado en eterno déficit, olvidando la función de financiar la economía productiva, ahogada por el peso de lo público.

España es una cerrada partitocracia de golfos que han quebrado las cajas de ahorros y el Estado

¿Y existe economía productiva? ¡Esa es otra! Por supuesto que sí, un inmenso sector ajeno a la política y a la gran corrupción, que a diario trabaja todas las horas posibles; unos para mantener sus sueldos y hasta aumentarlos si las circunstancias le son propicias, y otros arrastrando sus pequeñas, medianas o grandes empresas, contra viento y marea.


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