Martes 06 de diciembre de 2016,
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La bionergía se produce quemando

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Mientras EEUU continue su política para abastecerse energéticamente y sacar provecho económico, guerras como las de Irak y Afganistán seguirán sucediéndose

Sabemos que la bioenergía se produce quemando biomasa -materia orgánica como plantas o madera–, la eólica valiéndose de turbinas de viento para generar electricidad, la hidroeléctrica que aprovecha la energía del agua, la solar desarrollada a través de paneles solares -que están hechos de células fotovoltaicas–, el hidrógeno que estando en el agua figura como una fuente inagotable de energía, la geotérmica –energía que aprovechamos del calor emanado del centro de la tierra–,y, por último, la oceánica aprovechando por una parte la energía termal que produce el calor del sol y por otra produciendo energía mecánica procedente de la olas y las mareas. Hemos aprendido de todos estos adelantos para desarrollar un mejor bienestar para nuestras vidas, pero no hemos aprendido a respetar y a educar al niño/a, y a las personas en general. ¡No somos muy listos, desde luego!

EE UU no estuvo ni está por la labor de desarrollar alternativas viables y que sean tendentes a la desaparición del ‘oro negro’, el petróleo

Me siento frente a una cuartilla y trato de pensar -a corazón abierto- el por qué de los males que aquejan a nuestra sociedad actual. No dudo, ni por un momento, que estamos rodeados de múltiples odios, venganzas, envidias, miedos… y tantas y tantas guerras, que se han desarrollado desde el principio de la humanidad hasta nuestros días: I y II Guerra Mundial, y las actuales guerras de Irán y Afganistán. Todas ellas, ineludiblemente nos conducen a un mundo llenos de miserias, pobreza y hambre: en definitiva, he de decir que con ellas sólo se consigue la muerte de nuestros semejantes.

Sin embargo, EE UU no estuvo ni está por la labor de desarrollar alternativas viables y que sean tendentes a la desaparición del ‘oro negro’, el petróleo, pues es el primer país productor de armas del mundo, y las armas hay que venderlas. Los políticos americanos -sus gobiernos- han intervenido siempre allí donde se encuentra el petróleo -oro negro-: apoyaron al fallecido Sha de Irán y fomentaron la revolución iraní; comenzó, y no acabó porque no puede, la guerra de Irak, que hoy en día se ha convertido en una guerra civil de hecho -antes había apoyado al fallecido Sadam Husein contra Irán-; y, por último, cuando desplegó tropas en Arabia Saudita, sin saberlo, favoreció la creación política-fundamentalista de Al Qaeda.

Si hacemos una lectura oportuna, desde luego podemos entender que Estados Unidos tiene como misión primordial asegurarse el suministro de petróleo y su control para su propio enriquecimiento. Vemos, observamos, comprobamos una descarada maniobra en la región de Golfo Pérsico, y siempre en unión de Inglaterra. Mas la clave para el suministro de petróleo es la paz, y no la guerra por la guerra. ¡Pero vaya usted a convencer a esos descerebrados americanos, políticamente hablando! El petróleo es una mezcla compleja de Hidrocarburos, siendo la principal fuente de energía de nuestro planeta.

Y es así que los seres humanos heredamos rasgos genéticos, que han de condicionar el resto de nuestras vidas, pero después estamos condicionados por la cultura y la acción de las fuerzas sociales. Somos animales racionales condicionados por tres fuentes principales del ser humano: violencia, conocimiento e inteligencia, y, como colofón a éstas, es el… ¡maldito dinero!, quien mueve, por desgracia, todos los funcionamientos de nuestra vida actual. Triste es reconocer que la violencia que se emplea para matar va unida inexorablemente al poder, al ejercicio del poder que no acata normas ni leyes. Solamente ésta será ejecutada para castigar, hacer daño, matar…

Si hacemos una lectura oportuna, desde luego podemos entender que Estados Unidos tiene como misión primordial asegurarse el suministro de petróleo y su control para su propio enriquecimiento

Todos los seres humanos nacemos, en principio, con semillas de bondad, racionalidad y generosidad. Pero, al mismo tiempo, se desarrollan en el interior de nuestros corazones simientes de odio, xenofobia, crueldad, violencia… (los animales matan por hambre, pero los hombres/mujeres matan por puro placer… ¡Triste y puro placer!): es ¡la bestia!, que todos llevamos dentro. Cuando cometemos crueldad contra las personas, los convertimos en ‘juguetes rotos’ de por vida. Ashley Montagu dejó escrito: “Aprender a hablar nos cuesta muchos meses. Aprender a amar puede costar años. Ningún ser humano nace con impulsos hostiles o violentos, y nadie se vuelve hostil o violento sin tomarse el tiempo necesario para aprenderlo”.

Coinciden los entendidos en la materia, y entiendo que no están equivocados, cuando señalan que para formar el carácter de una persona, sin duda, precisamos de algunas necesidades primordiales. A saber: afecto, calor humano, alimentos… Es decir, todos los estímulos necesarios, y al mismo tiempo complementarios, para saber discernir entre el bien y el mal. Por el contrario, bajo necesidades contrarias a las anteriores: abandono psíquico o psicológico, falta de afecto, falta de comprensión…, las personas vuelan de un lugar a otro buscando sosiego y paz en algún país del Globo Terráqueo.

Nuestra actual maldad ha llegado hasta tal punto que, con plena conciencia de lo que hacemos y pensamos, hemos sometido al niño/a -de por vida- a una esclavitud, y de esto no me cabe la menor duda, que se está fomentado más y más cada día que pasa. Lo vemos con nuestros propios ojos: tantas y tantas son las forma de explotación de menores, a saber: trata infantil –de niños/as–, comercio sexual con fines lucrativos, trabajos en minas de la muerte, trabajos en la agricultura, los denominados ‘niños soldados’ creados como escudos humanos para una muerte cierta, matrimonios infantiles forzosos, esclavitud doméstica por parte de sus propios padres, abusos sexuales cometidos por los últimos, pederastia (cuando el menor tiene 13 años de edad, y da su consentimiento, resulta que el ‘pederasta’ no comete delito alguno).

Todos sabemos que han existido, y probablemente existen, sacerdotes católicos pederastas en todo el mundo. Casos concretos se pueden citar: en Dublín -República de Irlanda, 2002–, en Boston –Estados Unidos, 2002–, en Canadá… Y de aquellos también hay constancia en otras religiones del mundo. Pedofilia: la ejercen hombres desaprensivos e inhumanos –casados y solteros, solteros y casados–, que buscan placer enfermo en las pobres criaturas que Dios creó. Así se encuentra en el Código Penal español. Respeto esta ley, pero no la comparto. Y seguimos convirtiendo a nuestros menores en juguetes rotos.

Mariano Cabrero es escritor


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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