Miércoles 26 de julio de 2017,
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La carta que hablaba de Franck

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“…La carta que hablaba de Franck llegó a Infancia Solidaria después de que Susana se recorriera diferentes organismos para que este niño tuviera un futuro mejor”.


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Franck (Alicia Mora)

“El pasado año 2006 se iniciaron una serie de visitas
a la universidad de Ngozi en Burundi por parte de profesores y alumnos
de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid
en calidad de profesores cooperantes. Durante una de estas visitas
realicé una serie de entrevistas a diferentes personas relacionadas con
la educación y con la vida pública del país para un trabajo sobre
Burundi que presenté en la Sociedad de Estudios Internacionales.


Una de las personas entrevistadas fue la Coronela Générose Ngendanganya. Esta mujer es la jefa de policia de Bujumbura responsable del “Departamento de Defensa de la Mujer y del Menor”. Su actual marido, FranÇois-Népos Niyitegeka, es miembro de la Comisión Nacional de Desarme Civil” que supervisa la erradicación de las armas de fuego y armas blancas del uso de la población civil tras la guerra en Burundi.

Cuando
hablamos con la coronela Générose nos explicó la situación de sus
hombres, nos dijo que ellos eran los encargados de defender a los más
necesitados tras la guerra (las mujeres y los niños) pero no tenían
medios para hacerlo. Desde el punto de vista administrativo, ni
siquiera tenían una máquina de escribir, así que ya de ordenadores ni
hablamos.

En mi grupo de cooperación empezamos en aquel
momento una relación más estable con este departamento pero en ningún
momento Générose nos comentó la historia de su drama personal. Sin
embargo, el traductor que nos ayudaba a comunicarnos con ella, de modo
extraoficial nos comentó su historia tras la entrevista y ahora paso a
resumirlo.

Antes de la guerra Générose trabajaba repartiendo comida en el comedor de un colegio. Durante la guerra mataron a su entonces marido y quedo sola con una hija de un año y medio. Los
abusos, violaciones y ataques por parte de los militares se volvieron
tan insoportables que decidió comprarse un arma de fuego para defenderse
. Como no sabía usarla, subió a las montañas a buscar a la guerrilla para que la enseñaran a defenderse. Générose dice que es muy facil entrar en la guerrilla pero muy dificil salir.
Cuando entró su hija tenía un año y medio, cuando volvió tras la guerra
su hija tenía 11 años. Durante ese tiempo Générose se convirtió en un
alto mando en la guerrilla y por eso ahora (tras el desarme de la
guerrilla y su candidatura a las elecciones políticas que ha culminado
con su ascenso al gobierno del país) desempeña un alto cargo en la
policía nacional.

Durante la guerra conoció a su actual marido, se casó y tuvo un hijo, Franck. Mientras Franck era pequeño Générose lo llevaba, como es costumbre en la zona, amarrado a su espalda con una tela.
Cuando el niño tuvo edad de aprender a andar no pudo dejarle hacerlo
porque no le podía dejar andar solo por el suelo. En cualquier momento
podían aparecer los militares y atacarles o tener que salir corriendo o
iniciarse un tiroteo y un niño andando solo era un peligro para él y
para la madre. Cuando acabó la guerra el niño tenía más de dos años y
no había aprendido a andar.

Ahora el niño tiene 4 años y sigue sin caminar porque parece que existe algún otro problema motriz o neurológico en el niño.
Su médico dice que no tienen la tecnología necesaria para
diagnosticarle su dolencia y a raíz de esto nuestro grupo se puso en
marcha para traer a Franck a España con la esperanza de poder
diagnosticar su dolencia y así saber si tiene cura, tratamiento o no.

Tengo
en mi poder el informe médico que nos ha facilitado el neurólogo que ha
examinado al niño en Burundi. Además tengo en mi poder fotos y un breve
video del niño caminando en el que se puede observar su problema
motriz. Todo ello lo tengo disponible para su consulta y estoy asimismo
dispuesta para aportar más información o solicitarla a sus padres o sus
médicos en Burundi si fuese necesario.” Susana Muñoz Hernández,
profesora de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica
de Madrid, directora del Grupo de Cooperación TEDECO (Tecnología para
el Desarrollo y la Cooperación).”

De esta forma Franck apareció en nuestras vidas.

“Las largas pruebas, las analíticas y demás
tratamientos médicos no borraron la sonrisa de los labios de Franck
dando muestras de ser un niño tranquilo, observador e inteligente”

La carta que hablaba de Franck llegó a Infancia Solidaria después de que Susana se recorriera diferentes organismos para que este niño tuviera un futuro mejor.

Entonces, durante el mes de julio y continuando con el programa quirúrgico-médico, Franck fue aceptado en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón
de Madrid para hacerle un exhaustivo estudio neurológico de su
discapacidad gracias al empeño de Susana, profesora de la Facultad de
Informática de la Universidad Politécnica de Madrid y la Dra. Garzo
especialista en neurología del hospital.

Las largas pruebas, las analíticas y demás
tratamientos médicos no borraron la sonrisa de los labios de Franck
dando muestras de ser un niño tranquilo, observador e inteligente.

“Hoy mismo nos deja.
Se va a Burundi con un diagnóstico y ejercicios de rehabilitación que
mejorará su calidad de vida en África”

Su visión del mundo ha crecido de forma
descomunal. A Franck no le hace falta tener grandes juguetes de
tecnología infinita para estar ocupado. A Franck sólo le bastaba que le
pusiéramos frente a la enorme cristalera del hospital infantil que da
frente a la calle O´Donnell para contemplar durante horas el incesante tráfico.

Miraba extasiado, y como no, con una templanza que
nos maravillaba. En su casa apenas ve un coche cada dos meses. Nunca se
ha enfadado y con sus cuatro años nos ha dado una lección de cariño y
de perseverancia. Porque debido a sus grandes dificultades para caminar
y sujetar objetos, él no se rendía y día a día quería superarse así
mismo y ser autónomo. La mejoría ha sido espectacular.

Hoy mismo nos deja.
Se va a Burundi con un diagnóstico y ejercicios de rehabilitación que
mejorará su calidad de vida en África. Con un andador infantil camina
recto mientras sonríe y nos pronuncia pequeñas palabras en castellano.

Franck se despide, sujetando en sus manitas un coche de juguete rojo que apenas deja olvidado ni un instante.

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