Sábado 10 de diciembre de 2016,
Bottup.com

La ciudadanía tiene la palabra en el voto

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

El que fuera secretario general del PP, Francisco Álvarez Cascos, abandona su militancia en el partido tras 34 años por los “insultos recibidos” y la falta de apoyo de la dirección nacional

La ciudadanía hemos asistido en general, junto con la militancia, afiliados y simpatizantes del PP asturiano, y por ende la del resto de terruños, al calvario, procesión y crucifixión del ciudadano Cascos, que ha tenido la elegancia y señorío de inmolarse él mismo en la cruz (los clavos clavados por uno mismo duelen menos que cuando son clavados por ajenos al dueño de los dedos) ante las pupilas atónitas de unos, sonrientes otros y resacosos casi todos y todas, monitorizado por los mass media que han visto una carnaza informativa de primerísimo nivel.

Si el oficialismo basaba su victoria en el desgaste del PSOE y la revancha de parte del censo electoral, el espectáculo dado es simplemente de ópera bufa de sal gruesa

Pero lo ocurrido con Cascos con luz y taquígrafos ha ocurrido constantemente los dos últimos años con el 91% de los afiliados, militantes, simpatizantes y potenciales votantes del PP en el Principado.

Si el oficialismo basaba su victoria, una vez superado el escollo renovador neutralizando a su candidato Francisco Alvarez Cascos, en el desgaste del PSOE y la revancha de parte del censo electoral, el espectáculo dado es simplemente de ópera bufa de sal gruesa. Será difícil que algún asturiano o asturiana dé su confianza a semejante pandilla de cuatreros de guante político, que ni siquiera lo usan blanco.

Lo que es en Asturias, y potencialmente probable de aquí a las elecciones generales en el resto de España si Mariano Rajoy no gestiona correctamente esta crisis, el PP ha perdido toda ventaja de atraer al voto descontento, de castigo y de arrepentidos de utopías sociales reconvertidos a consumistas inducidos, y por tanto poder ser captados para la derecha burguesa; demostrando con hechos las acusaciones de que el PP es un partido de derechona capitalista, y bastante bien nacida desde un punto de vista social, que sólo son una manada de perros de raza peligrosa ansiosos de sangre ajena y mantener la pitanza a disposición de ser consumida.

Estos canoides tienen nombre y apellido: oficialismo. Sus cacicadas, sus argucias maquiavelinas de leguleyos de la poltrona y sus secretos sólo muestran una banda de señoritos que roban las peonadas de sus labriegos y viven de realmente bien sin dar golpe. Y no sólo no dan golpe, sino que se ufanan públicamente de sus privilegios. Y es que para no votar en las próximas elecciones al PP que preside Ovidio Sánchez y dirige don Gabino ‘el boineru’ (hay que ser fantasma para creer que ganaría votos si cubría su equina cabeza con boina y montera picona y atraer votantes de tribulaciones e inquietudes asturianistas que ligan más con la izquierda que con el PP) amén de voceru, no hace falta ser de izquierdas: no les votan ni los allegados, más de uno y de una le dirán de boca que tiene sus votos pero a pie de urna votarán a su contrario.

La ciudadanía puede demostrar que la sociedad avanza más rápido que los partidos y que tener ideas es lo normal, y compartirlas, buscar consenso, es posible

Si les quedaba alguna simpatía, con luz y taquígrafos han dejado hasta de ser simpáticos. ¿Quién puede simpatizar con semejantes métodos, formas y maneras? Lo bueno de todo ésto es que la ciudadanía puede demostrar que la sociedad avanza más rápido que los partidos y que tener ideas es lo normal, y compartirlas, buscar consenso, es posible. La gente corriente deberá ver, ya lo ha visto, que términos tales como lealtad no existen. Pero deben alegrarse porque la lealtad no es votar al de toda la vida por tradición. Evolucionar es lo correcto y si alguien era daltónico no es pecado ni anti revolucionario apreciar los matices de los colores y maravillosas ideas; tratar de forjar un crisol donde el multicolor sea la divisa, el bien común la bandera y la Libertad el escudo. Ya sólo le queda al PP asturiano la simpatía de allegados, clientes y agradecidos, puesto que familiares los habrá divididos…

Si la mili es profesional, la militancia del PP en Asturias es militarista. Engañados y estafados, asistieron abochornados al show de Gabino de Lorenzo y sus guaches a lomos de asturconoides corceles que arrasan la infantería militante sesgando cabezas, cortando carreras políticas y tomando pantagruélicas decisiones sin estar legítimamente convocados y, por tanto, con actuaciones deslegitimadoras de su legitimidad.

Una vez más los pensamientos pesimistas y el futuro de derrota cubre las faces de la militancia. Pero esta vez es distinto, diferente como toda revolución donde las cadenas del feudalismo político, del vasallaje electoral y la dictadura de la omertá son cortadas y troceadas por los propios esclavos. La militancia vislumbra e intuye que su juramento de lealtad al partido ha sido violado por el propio partido. Porque un partido lo forman las personas que apoyan al mismo dándole su voto y las personas elegidas para gestionar el mismo, sencillamente lo han pulverizado y sólo queda un macabro y aterrador mascarón de proa sin nada más allá de sus siglas y sus estatutos. Una dictadura donde salvar la república es la excusa para ignorar a la plebe. Si el partido son las personas, un nuevo sionismo, metafóricamente hablando, surge, que lleva a luchar en cualquier parte, a cualquier precio y sin escatimar sacrificios de fidelidad al partido en Asturias y sus demarcaciones electorales cuando llegue la hora de votar y dar el veredicto.

El sueño a veces inconfesable de admirar lo contrario pero no reconocerlo porque los partidos son el muro de la vergüenza que no dejan ver que la concordia y búsqueda de objetivos comunes no está en textos sagrados de dogmas políticos e idearios chamuscados unos en Chernóbil y enterrados bajo los escombros de la crisis económica los otros, puede dar paso a que tras las votaciones y sus resultados, se trabaje por un objetivo: Asturias y sus gentes.

El sueño inconfesable de admirar lo contrario pero no reconocerlo porque los partidos son el muro de la vergüenza que no dejan ver que la concordia y búsqueda de objetivos comunes puede dar paso a que se trabaje por un objetivo: Asturias y sus gentes

El partido ha dado muerte al partido. Pero la militancia no sólo no ha muerto, como algunos afiliados que aún figuran como vivos en los listados del PP de Villaviciosa, por ejemplo, sino que hay indicios y verificaciones de que alguno ha incluso resucitado militántemente estando como estaban llevados al coma profundo de la autoconplacencia, lástima que su despertador se quedara sin pilas y se hayan dormido. Más les vale ver ‘El día de la marmota’ unas cuantas veces. Si la curiosidad mató al gato, la indecisión y jugar a cuatribanda, tribanda y esconder las cartas en este póker descubierto, ha sido su sepultura política.

Y por último, los anónimos ‘Cascos y Cascas’ que han pasado por la misma sorpresa, espanto, enfado, impotencia, acabando con ser leales a sí mismos, llevados por la indignación, como Francisco Alvárez Cascos…

El día 1 del corriente, caras sonrientes y de manos gesticulantes parecían felices del nuevo amanecer. No se dan cuenta que políticamente no ven amanecer, ven luz porque están de cuerpo presente con los ojos abiertos…

Hay momentos especiales que siempre se recuerdan. Tomen asiento, participen de las distintas performances que van a tener de espectáculo y demuestren que cuando se harta el estómago de mierda llega la hora de evacuarlo intestinalmente, limpiarse el orificio de salida y tirar de las cisternas…

Fotografía (CC): PP Madrid


Subtítulo, destacados e imagen

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Participa con tu comentario