Miércoles 26 de marzo de 2014,
Bottup.com

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos admite la demanda de Ecuador contra Colombia por el caso Aisalla

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

En marzo de 2008, en el marco de la Operación Fénix, tropas colombianas bombardearon en campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, matando a un ciudadano de ese país

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admitió el 21 de octubre de 2010 estudiar la demanda de Ecuador contra Colombia[1] por la presunta ejecución extrajudicial de Franklin Guillermo Aisalla Molina, durante la ‘Operación Fénix’ el 1 de marzo de 2008. El informe de admisibilidad de la CIDH es un pedagógico llamado de atención al Estado colombiano sobre la ‘buena fe’ en la interpretación y aplicación de las normas de Derecho Internacional. La respuesta de Colombia a la demanda es un una desafortunada síntesis del desprecio de la normatividad internacional sobre Derechos Humanos.

El 1 de marzo de 2008 el ejército colombiano ejecutó la ‘Operación Fénix’ sobre territorio ecuatoriano con el fin de atacar un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Farc-. En el bombardeo aéreo, seguido de la incursión de tropas de asalto, murieron 25 personas, entre ellas el ciudadano ecuatoriano Franklin Guillermo Aisalla Molina.

El Gobierno ecuatoriano considera que se debe responder por la violación a su soberanía y por la ejecución extrajudicial de Franklin Guillermo Aisalla

Luego del registro del lugar, 3 heridos y 15 cadáveres fueron dejados allí por las fuerzas armadas colombianas y encontrados por la tropa ecuatoriana después de más de doce horas del bombardeo inicial. El cadáver de Aisalla, que en un principio fue confundido con ‘Julián Conrado’, otro comandante guerrillero, fue sacado de la zona por los militares colombianos junto con el cuerpo de ‘Raúl Reyes’.

El 5 de marzo de 2008, el Consejo permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) rechazó la incursión de tropas colombianas en territorio ecuatoriano[2]. El Gobierno ecuatoriano consideró que además del rechazo por la violación a su soberanía, el Estado colombiano debe responder ante el sistema interamericano por la ejecución extrajudicial de Franklin Guillermo Aisalla Molina y otras afectaciones a los derechos de los familiares de la víctima.

En entrevista a IPS[3], Eduardo Carreño de la organización colombiana ‘Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo’ (CAJAR), señaló que el trámite que ha surtido este proceso está acorde con el mandato de la CIDH. Por su parte, el procurador general del Estado, Diego García, quien lleva la causa por parte del Ecuador, manifestó que “El derecho a la vida se protege sobre cualquier otra circunstancia”.

La audiencia ante la CIDH sobre admisibilidad de la demanda por la presunta ejecución extrajudicial de Aisalla fue programada para el 19 de marzo de 2010. Colombia solicitó que ésta tuviera carácter reservado, pero la Comisión mantuvo su decisión de hacerla pública. En la audiencia, luego de la exposición de la delegación ecuatoriana, los representantes del Estado colombiano se retiraron de la sala señalando que no reconocían la competencia de la CIDH y que sus respuestas las presentarían por escrito.

Según los hechos expuestos por Ecuador, el bombardeo comenzó a las 00:20 horas del 1 de marzo de 2008 en la localidad de Angostura, a 1.850 metros de la frontera con Colombia. Luego, otro bombardeo se realizó a las 3:30 horas “para evitar que los miembros de la guerrilla huyeran y se llevaran consigo a los muertos y heridos”. A las 11 de la mañana, un oficial de la policía colombiana se comunicó con militares ecuatorianos, afirmando que los heridos ya habían sido evacuados. Pero cuando la tropa ecuatoriana llegó al lugar del bombardeo encontró a “tres mujeres con heridas provocadas por esquirlas”. Dos son de nacionalidad colombiana y una es mexicana.

Uno de los puntos centrales de la demanda ecuatoriana se fundamenta en que el Estado colombiano “tuvo control sobre áreas del territorio de Ecuador durante el desarrollo del operativo militar que se extendió de las 00h00 del 1 de marzo de 2008 hasta las 11h00 del mismo día”, agregando que las personas que se encontraban en el campamento bombardeado, entre ellas Franklin Aisalla, “estuvieron sometidas al control y autoridad de agentes del Estado colombiano”, por lo que Colombia tuvo jurisdicción al momento de la acción militar.

Colombia respondió que Aisalla no estuvo sujeto a su jurisdicción, entre otras cosas, porque el operativo no condujo a una “ocupación militar ni control del territorio ecuatoriano”.

La Comisión Interamericana recordó que en el Derecho Internacional las bases de la jurisdicción no son exclusivamente territoriales y que los Estados tienen la obligación de respetar los derechos de todas las personas dentro de su territorio o de las personas que están en territorio de otro Estado “pero sujetas al control de sus agentes”.

El informe de admisibilidad aporta suficientes ejemplos tomados del ordenamiento jurídico internacional, en los que se acepta que un Estado que actúa fuera de su territorio y ejerce poder o control eficaz, debe respetar los derechos de las personas que allí se encuentran. Para ilustrar el tema, uno de los casos retomados por la CIDH para su pronunciamiento, proviene de la Corte Europea de Derechos Humanos[4], de acuerdo al cual la interpretación de una norma no puede darse “de tal forma que le permita a un Estado parte cometer violaciones a Derechos Humanos en el territorio de otro Estado, que en su propio territorio no podría cometer”.

Teniendo en cuenta esto, resulta perturbador enfrentarse al argumento de los representantes del Estado colombiano.

Lo menos probable es que el equipo de defensa judicial de Colombia esté conformado por personas incompetentes y desconocedoras del Derecho Internacional. Lo más probable es que se trate de un evidente y premeditado desprecio del Gobierno Uribe por los principios adoptados por la comunidad internacional en búsqueda de un ambiente de convivencia externa y de respeto a los Derechos Humanos.

De aceptarse la tesis de que la ‘Operación Fénix’ se ejecutó en una zona que no está sometida a la jurisdicción colombiana, entonces, ¿cómo interpretar esa acción armada? ¿Es admisible que las tropas colombianas cumplan su misión constitucional desarrollando operaciones fuera de su jurisdicción territorial y sin el aval de las fuerzas locales?

En la audiencia de admisibilidad de la demanda, los representantes colombianos abandonaron la sala señalándo que no reconocían la competencia de la CIDH

Otra contradicción se presenta en la respuesta enviada a la CIDH, en la que el Estado colombiano consideró que la ‘Operación Fénix’ debía analizarse a la luz del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y no de la Convención Americana sobre Derechos Humanos[5]. Es necesario recordar que el DIH se aplica en situaciones de conflicto armado. ¿Cómo entender esta consideración si los ocho años del gobierno de Álvaro Uribe se caracterizaron por la negación constante de la existencia de un conflicto armado interno? Y analizando la ‘Operación Fénix’ de acuerdo al DIH, ¿cómo juzgar el abandono de heridos en combate en la zona del operativo? ¿Cómo interpretar los bombardeos que no buscan en primera instancia capturar a su adversario?

Por otra parte, el Estado colombiano consideró que la CIDH no podía asumir el caso porque aún no se han agotado los recursos judiciales internos. ¿Debe entenderse que la investigación que cursa en Colombia es una aplicación del principio de extraterritorialidad de la ley penal? ¿Se investiga la presunta comisión de un delito en territorio extranjero? Una respuesta en sentido afirmativo abrirá una compleja discusión. Sin embargo, no hay muchas esperanzas sobre el resultado de la investigación. Teniendo en cuenta la polarización que ha facilitado tantos abusos, es utópico pensar en un funcionario judicial capaz de declarar que en la ‘Operación Fénix’ se cometió homicidio, lesiones o tortura en persona protegida, actos de barbarie o quizás omisión de medidas de socorro y asistencia humanitaria. La desesperanza no es infundada. Sólo hay que ver la suerte de la fiscal que se atrevió a llamar a juicio a varios altos oficiales del ejército por las desapariciones del Palacio de Justicia.

Nuevamente los organismos internacionales son los que ponen el debate sobre la mesa. La legitimidad de un Estado y de sus fuerzas regulares está condicionada por el respeto de los Derechos Humanos, más allá de consideraciones territoriales o ideológicas. Finalmente, el daño ocasionado por la tolerancia de un sector de la sociedad colombiana frente a operaciones militares en las que ‘el fin justifica los medios’, seguirá traduciéndose en injusticias y abusos. Lamentablemente, en cada vez más situaciones se descubre que ni siquiera el fin buscado es legítimo.

Por Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG

Fotografías: imagen 1: publicacionesperiodicas; imagen 2: biografiasybiografias; imagen 3: diariocritico.com

________________________________________________________

[1] Informe No. 112/10. Petición interestatal PI-02 Admisibilidad. Franklin Guillermo Aisalla Molina Ecuador – Colombia. Octubre 21 de 2010. En cidh.org/annualrep/2010sp/EC-CO.PI-02ADM.SP.doc

[2] CP/RES. 930 (1632/08) Marzo 5 de 2008. En http://www.oas.org/consejo/sp/docs/RC00089S01.DOC.

[3] “Relaciones diplomáticas cruzadas por la CIDH”, escrito por Gonzalo Ortíz con la colaboración de Constanza Vieira. En http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=96848

[4] Corte EDH, Issa y otros c. Turquía, Sentencia del 16 Noviembre de 2004, párr. 71

[5] Párrafo 115 del Informe de admisibilidad: “(…)solo a través del DIH que se puede “establecer si la privación del derecho a la vida de un individuo que se dio como consecuencia de la conducción de hostilidades asociadas a una operación militar que a su vez se enmarca en el contexto de un conflicto armado, fue arbitraria o no(…)”.


Titular, subtítulo y destacados

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Proyecto Sociedad Informada. Intereses: Libertad de Expresión

Participa con tu comentario