Jueves 08 de diciembre de 2016,
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La crisis económica y sus efectos colaterales en España

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La crisis económica en España seguirá teniendo consecuencias en el mercado laboral, la migración, los sectores productivos y el nivel de vida de los ciudadanos

El siguiente escrito intenta ser un análisis de los cambios socioeconómicos que se avecinan en España debido a la crisis de una economía global que se terminará de perfilar en el próximo quinquenio.

Agudización de la inestabilidad del sistema financiero: La bajada de tipos de interés del BCE hasta el 1% ha aliviado los problemas de liquidez de las entidades financieras, pero no impedirá que los bancos se sigan descapitalizando y necesiten más inyecciones de capital público, debido a la existencia de un exceso de oferta de papel, cuyo precio deberá ser reflotado. Se trata de emisiones que ha usado el sector español para financiarse (cédulas hipotecarias) y que ahora nadie quiere comprar en el exterior aunque tengan en teoría la máxima calificación de solvencia (la llamada triple A), solvencia que sufrirá sucesivas revisiones a la baja hasta 2012.

Ello, unido a la sustitución de la tradicional doctrina económica del equilibrio presupuestario del Estado por la del déficit endémico (práctica que por mimetismo adoptarán los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas), contribuirá a que la prima de riesgo aumente y el crédito siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales, lo que unido a la entrada en deflación de la economía española y la Rebaja de la calificación de la Deuda del Estado podría agudizar el riesgo evidente de estancamiento de la crisis económica en la economía española, así como el incremento de las dificultades para obtener financiación exterior. Finalmente, la aplicación de políticas de racionalización de servicios y optimización de resultados acelerará las previsibles fusiones de las cajas de ahorros más expuestas a los activos inmobiliarios y el cierre de incontables sucursales deficitarias, hasta dibujarse un escenario de cinco grandes cajas (operación que contaría con las bendiciones del Banco de España), no siendo descartable a más largo plazo las fusiones bancarias.

Los bancos seguirán necesitando más inyecciones de capital y se acelerarán las previsibles fusiones de Cajas

Final del rally alcista bursátil. Los inversores han empezado a sentir el vértigo de la altura y a cuestionarse el estado de solvencia de las compañías (dado el elevado endeudamiento de las mismas, que superan en algunos casos el 200% en relación a su valor añadido en 2009). Así, las sociedades cotizadas en las Bolsas españolas tendrían unos compromisos financieros de 276.532 millones de euros (lo que supone 3,1 veces el beneficio bruto que van a obtener en este ejercicio) y se espera que bajará el porcentaje de los resultados empresariales que se destinarán a dividendos, así como el número de empresas que repartirán el mismo.

La continuación de la inestabilidad del sistema financiero hará que las entidades financieras necesiten más requerimientos de capital (estimándose un monto de más de 850.000 millones de $), debido a la existencia de activos tóxicos, que deberán ser comprados por los bad banks (bancos malos) o continuar con el goteo de intervenciones bancarias. En ambos casos, estas prácticas suponen una pérdida de la libre competitividad, que podrían agudizar el riesgo de estancamiento de la crisis económica.

Asimismo, no sería descartable la subida de tipos de interés por parte del BCE para 2010 (entre 0.5 y 1 punto), motivada por el hecho de que los diferenciales de rentabilidad entre las emisiones de deuda pública de los diversos países del primer mundo han aumentado en los últimos meses (lo que conlleva un encarecimiento y mayores dificultades para obtener financiación exterior) y el riesgo de un posible escenario de deflación provocado por la severa contracción del consumo interno, provocado por el hundimiento de los precios del petróleo y de los alimentos básicos durante 2008 y el primer trimestre de 2009.

Dicha subida tendría un inmediato impacto en hipotecas y préstamos bancarios, con la consiguiente asfixia económica de amplias capas sociales y un dramático aumento de la morosidad y los embargos de viviendas y locales comerciales. Junto con el repunte de los precios del crudo podría dar lugar a episodios de estanflación y producir un nuevo crash bursátil que tendría como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil de 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones

Es previsible un aumento de los tipos de interés por parte del BCE que asfixiará a amplias capas sociales

de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras, la brutal reestructuración de sectores básicos de la economía (con incrementos de las tasas de paro hasta niveles desconocidos desde la época de la II Guerra mundial) y la continuación de la crisis económica hasta 2012.

Aumento del 7% de la morosidad para 2009 y de los embargos de viviendas y locales comerciales. La anunciada bajada de tipos de interés del BCE hasta el 1% en 2009 y la previsible bajada de tipos del euríbor debería aumentar la renta disponible de las familias y las facilidades para pagar las hipotecas (con bajadas cercanas al 20% en 2009), pero los Bancos y Cajas estarán salvaguardados por las llamadas Cláusula de Blindaje de las Hipotecas, así como por el previsible endurecimiento de las condiciones de los futuros préstamos bancarios, con la implantación de un gravamen para las futuras hipotecas de 1´5-2 puntos por encima del Euribor.

Asimismo, es previsible un severo estancamiento del mercado inmobiliario (la concesión de créditos hipotecarios ha caído un 40% en 2008 y las ventas de viviendas de segunda mano un 45%, esperándose una caída de la construcción del 7’5% y del 65% en la construcción de nuevas viviendas para 2009), lo que provocará la aparición de un stock de más de un millón de viviendas que no encontrarán comprador hasta 2012. Las entidades bancarias intentarán mediante subastas y la creación de sociedades de gestión de activos inmobiliarios dar salida a los pisos embargados que acumularán en sus carteras (considerados ‘bienes ilíquidos’), lo que originará drásticas caídas de los precios de los inmuebles, que rondarán el 60% respecto a 2007 (precios artificialmente revalorizados debido a la especulación inmobiliaria de la última década).

Finiquito del consumismo compulsivo imperante en la pasada década, provocado por la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. Debido a los exiguos incrementos salariales, congelación o dramática reducción de los mismos, unido a la ausencia de la cultura del ahorro doméstico, se provocará una severa contracción del consumo interno, el auge espectacular de las casas de empeño y

Los tipos bajos de interés no tendrán el efecto deseado debido al endurecimiento de las condiciones de los préstamos bancarios

el colapso de los centros de acogida y comedores sociales, junto con la desapariciñon de ‘papá Estado’.

El drástico descenso de los ingresos del Estado y el bestial incremento de las prestaciones de desempleo originarán el final de los superavits de la Seguridad Social, que podría provocar una dramática reducción de los subsidios sociales, que afectaría a la duración y cuantía de las prestaciones de desempleo, a las pensiones de jubilación y viudedad y a la sanidad pública gratuita y universal, no siendo descartable la utilización de la ‘caja de las pensiones’ para poder sufragar las necesidades del Estado en el horizonte de 2012 y la subsiguiente contracción de inversiones en Infraestructuras Básicas, que afectarán especialmente a la construcción de nuevas autopistas, embalses, colegios públicos, establecimientos penitenciarios, centros sanitarios y futuras líneas del AVE.

Incrementos de la tasa de paro hasta niveles desconocidos desde la época de la posguerra española (con estimaciones de incrementos del 19% para 2009 y del 21% para 2010, con picos que podrían llegar a alcanzar los 6 millones de parados en el horizonte de 2011), provocados por el efecto dominó en la declaración de EREs en las empresas, aunado con la Reforma del Mercado Laboral. A instancias de la CEOE y con la oposición de los sindicatos, el Gobierno accederá a la reforma del mercado laboral, que implicará: la progresiva implantación del despido libre sin indemnización; la instauración de la jornada laboral mínima de 45 horas semanales y el retraso de la jubilación a los 65 años.

La pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, debido a los exiguos incrementos salariales, congelación o dramática reducción de los mismos y la subsiguiente generalización de la precariedad laboral, con salarios seiscieneuristas e interinidad vitalicia, conllevará la radicalización de los otrora aburguesados y sumisos sindicatos de clase, la ruptura del diálogo social con la patronal, frecuentes estallidos de conflictividad laboral y la aparición mediática de los grupos antiglobalización que, utilizando tácticas de guerrilla urbana, pondrán en jaque a las fuerzas de seguridad.

Desertización comercial de amplias zonas urbanas, con la progresiva desaparición del pequeño

La reforma del mercado laboral podría incluir la implantación del despido libre, la jornada laboral de 45 horas semanales y el retraso de la jubilación

comercio (cerca de 50.000 autónomos pasaron al paro en 2008) sobre todo de alimentación, ropa, calzado y concesionarios de automóviles, y de establecimientos de ocio y diversión (bares, cines, restaurantes, discotecas y centros comerciales), consecuencia de la severa contracción del consumo interno unido a la extinción de incontables medios de comunicación impresos y audiovisuales por la drástica reducción de ingresos por publicidad (caídas de la Inversión Publicitaria del 7’5% en 2008 e ingreso en las listas del desempleo de 5.000 periodistas), quedando Internet como refugio para navegantes con incrementos estimados de la factura publicitaria para 2009 del 30%.

Revitalización de los cascos antiguos y centros urbanos de las ciudades en detrimento de los barrios periféricos, motivado por la falta de liquidez de las arcas municipales y consecuente reducción de servicios públicos, fruto de la ya mencionada desertización comercial y de la profunda recesión del mercado inmobiliario, que conllevarán una acusada reducción de ingresos por impuestos y subsiguiente endeudamiento crónico de los Ayuntamientos.

Se iniciará el éxodo al medio rural de una población urbana afectada por la asfixia económica, embargo de viviendas e ingreso en las listas del paro, con la consiguiente revitalización de extensas zonas rurales, rejuvenecimiento de su población y regreso a escenarios ya olvidados de economía autárquica.

El progresivo deterioro de la educación pública, con tasas insultantes de fracaso escolar en la Educación Secundaria Obligatoria, convertirá a la mayoría de los centros públicos en guetos de inmigrantes y los centros privados quedarán como refugio de la excelencia educativa y de las clases económicamente solventes. Además, el redescubrimiento de la Formación Profesional en detrimento de los estudios de Bachillerato llevará a la drástica reducción del número de Universidades Públicas, asfixiadas por la falta de subvenciones y la reducción espectacular del número de estudiantes.

La agudización de la crisis económica podría acelerar la entrada en vigor a finales de 2010 de la ‘Directiva de Retorno’, eufemismo bajo el que se esconde un severo recorte de los derechos humanos

La crisis podría agudizar sentimientos xenófobos hacia aquellos que se considera competencia por un puesto de trabajo

de los inmigrantes, bautizada por Evo Morales como ‘La Directiva de la Vergüenza’. Sus efectos serán dramáticos, pues se calcula que en España vive 1’5 millones de inmigrantes indocumentados y la aplicación de la expulsión masiva originaría serios problemas de viabilidad económica (sobre todo en Ecuador y Bolivia, cuyas remesas de inmigrantes supusieron en 2007 el 10% del PIB) y cuyo retorno anticipado podría suponer una debacle económica y social para dichos países, obligando a amplias capas de la población a vivir en umbrales de pobreza.

Además, la Agudización de los sentimientos xenófobos de la población española se agravará por el recorte de la oferta laboral y consecuente feroz competencia por los puestos de trabajo, la proliferación de insalubres poblados ilegales y la conversión de numerosos barrios periféricos en auténticos guettos de inmigrantes.


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