Domingo 25 de septiembre de 2016,
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La crisis: el gran escudo

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Contador de ‘cuenta atrás’ que realizó la redacción de ADN.es

La crisis se convierte en la escusa perfecta para que los empresarios realicen despidos a su antojo

Opinión

“Son gente que trabaja hasta la extenuación por miedo a perder el empleo
en un momento en el que arrastran una hipoteca, o donde sólo
entra un sueldo a casa”

Hace unos días estaba en los Baños de Fortuna disfrutando de un merecido baño relajante. Junto a mí habían muchos trabajadores de la zona y personas jubiladas que intentan mejorar de sus problemas físicos.

Gente que se acoge a las aguas calientes y milagrosas que emanan en medio de la nada, en medio del desierto, para curar sus enfermedades musculares u óseas.

Estaba yo en el jacuzzi junto a dos mujeres y no pude evitar escuchar su conversación. Dos personas notablemente desgastadas por el trabajo y que vinieron buscando relajarse del estrés que durante años han estado sometidas.

Lo que más me sorprendió es cuando una de ellas dijo: “ahora con la crisis nosotras estamos recibiendo más trabajo que nunca y nos pagan menos que nunca. Nos han congelado los sueldos desde hace un año”.

Esto me llevo a pensar si de verdad se están cometiendo abusos con la escusa de la crisis . Y haciendo un breve repaso por empresa periodísticas (lo que más conozco), veo que sí.  Veo que tristemente se está convirtiendo en habitual esta práctica. Que no hay gran empresa que no haya hecho regulaciones de plantilla.

Uno de los más sonados fue el caso de ADN.es. Este medio tenía una redacción diferente para Internet , y a pesar del continuo crecimiento de visitas, Planeta decidió cerrarla. No es el único grupo que ha cometido abusos, los otros como Vocento, Prisa,etc, han realizado prácticas similares produciendo despidos que en algunos casos eran evitables.

Empresarios que pagan menos, que echan a trabajadores por ahorrarse sueldos y que luego obligan a trabajar a los que quedan más horas por menos dinero. Son gente que trabaja hasta la extenuación por miedo a perder el empleo en un momento en el que arrastran una hipoteca, o donde solo entra un sueldo a casa, …

La mujer ponía de manifiesto otra situación ética: “Yo tengo 63 años y me voy a jubilar porque soy incapaz de despedir. El dueño de la empresa me dijo que echara a diez personas y me negué. Le dije que mientras estuviera allí yo no echaba a gente cuyo único dinero es ese trabajo. Claro que luego me dio pena cuando les llegó la nomina y cobraron cuatro perras. Pero pensé que eso mejor que nada”.

Esta situación ética que parece que los empresarios no tienen es a la que se ven abocados muchos encargados. Y eso a pesar de la crisis. Trabajadores que prefieren jubilarse anticipadamente antes que traicionar sus principios y dejar en la calle a otros compañeros.  Aquí ustedes podrían debatirme que es su trabajo y que si no quiere hacerlo que no hubiera aceptado ese cargo. Pero acciones así marcan el devenir del mundo y quizás esa sea uno de los problemas de esta crisis: la pasividad que se muestra.

“Existen trabajadores que prefieren jubilarse anticipadamente antes que traicionar sus principios y dejar en la calle a otros compañeros”

Discúlpenme la comparación, pero si Schindler no hubiera hecho algo diferente al resto de alemanes no se hubiesen salvado unos 1.200 judíos. Shindler no cambió el devenir del holocausto pero si muestra que hay personas, con sentimientos. Personas que no se dedican a pasar su vida sin más, sino que intentan darle un sentido haciendo cosas diferentes a los demás.

Pongámonos en que los empresarios lejos de pensar fríamente y despedir y cerrar su negocio, pensaran en apretarse los machos y ganar un poco menos. Pero ahí radica el problema que el dinero llama al dinero y el que ha conseguido ganar 10 millones quiere seguir ganando ahora 10 millones en tiempos de crisis. Aunque eso cueste la vida y la salud de la gente que le ha llevado a ser tan rico.

Por otra parte los organismos protectores del trabajador se han olvidado de su verdadero propósito (que las personas tengan un trabajo digno) y se han pasado a realizar algo que no saben, política. No digo que la crisis esté producida por los sindicatos pero sí noto una cierta dejadez por luchar e intentar arreglar (cuanto menos) la pobre situación que se está viviendo en el trabajo.

Quizás los empresarios deberían darse un relajante baño en las aguas templadas de Leana y escuchar las numerosas historias cotidianas que podemos encontrar a diario aquí, en la calle, en la piscina o en el bar. Y si no, al menos podrán relajarse y mirar la vida con una perspectiva diferente como Schindler o como esta humilde señora.

Imagen(cc): elenac

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