Jueves 08 de diciembre de 2016,
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La Cuba que yo ví

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FOTOENSAYO / Me pregunto si todos aquellos que opinan tanto en contra como a favor del régimen que gobierna Cuba albergan el criterio suficiente para establecer juicios de valor sobre tan traída y llevada causa.

Últimamente parece ser que el mundo vuelve a poner de relieve la realidad de Cuba y su actual régimen de gobierno. Entre seguidores y detractores, revolucionarios, eminencias y políticos, artistas y ‘culturetas’, y oportunistas de todo tipo de pelaje, entre todos nos atrevemos a opinar a favor o en contra de la actual situación del Pueblo Cubano, o al menos de aquél que reside en aquella afortunada isla que los nativos llamaban Guanahani cuando Colón pisó tierra firme allá por 1492.

Pero como casi todo en la vida, lo importante no es lo que se diga, incluso ni siquiera lo que se piense, sino lo que realmente ‘es’. No sé si cada una de esas personas que se atreven a juzgar la conveniencia o desventura del régimen dictatorial que gobierna Guanahani desde La Revolución de 1959, tienen el conocimiento suficiente sobre lo que argumentan en uno u otro sentido.

Me pregunto si todas esas personas han ido allí, han convivido más o menos tiempo con sus habitantes, y, en definitiva, si albergan el criterio suficiente para establecer juicios de valor sobre tan traída y llevada causa. Y exactamente es ésa la única conclusión de este fotoensayo, que no pretende defender, oponerse o juzgar, sino simplemente mostrar, la Cuba que yo ví.

Aterricé en Cuba la tarde del 2 de diciembre de 2006, coincidiendo con la anual celebración del Desembarco del buque Granma, y también en aquella ocasión la fiesta por la onomástica del propio Fidel (el 13 de Agosto no se había celebrado debido al repentino ingreso de el Comandante en un hospital de La Habana, aunque por entonces se mantenía en secreto). Ya de noche y camino de mi hogar de destino en el barrio de Vedado, pude ver hileras interminables de camiones militares volviendo del desfile, remolcando antiguas baterías de misiles y tanques soviéticos y demás armamento, que más que una pretendida demostración de fuerza, parecían reliquias de un museo de la ya olvidada Guerra Fría.

Paseando por La Habana Vieja, asomar el objetivo de mi cámara al interior de las numerosas ‘vecindades’ de la ciudad, se convirtió en una puerta abierta al pasado, que en la mayoría de los casos continúa siendo el presente:

[blockquote]Comunidades de vecinos de la Habana Vieja:{webgallery} {/webgallery}[/blockquote]

Sin duda, el tiempo parece estar detenido en la isla, así lo refleja el rostro de este vendedor del diario Granma, la principal herramienta mediática con que el régimen se dirige a su pueblo, donde Fidel aún a día de hoy continúa arengando a su pueblo a proclamar de manera incesante La Revolución, a través de innumerables ensayos de carácter político y social.

[blockquote]Pincha para ver cada una de las imágenes:{webgallery} {/webgallery}[/blockquote]

No obstante, ese aire ‘a viejo’ que se respira en Cuba es uno de los mayores espectáculos visuales, donde podemos trasladarnos al pasado casi a la vuelta de cada esquina de la ciudad, o en cada población a la que nos traslademos:

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El Pueblo Cubano es, en su gran mayoría, inmensamente amable y agradecido. Un pueblo sencillo por obligación, y abierto por necesidad al constante ir y venir de visitantes, turistas y paseantes del ‘otro mundo’ que no conocen, y anhelan descubrir. Caminar por Cuba, ya sea en la capital, en la provincia o en un lugar de turismo paradisíaco, se convierte en una constante interrelación obligada con sus gentes, que intentan descubrir a través de tí ese mundo que en parte se les niega, incluso a través de Internet (la mayoría del pueblo cubano no tiene acceso a Internet en su casa y no se les permite la entrada a los hoteles, que sí disponen de este servicio para los turistas):

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Por supuesto, la música es elemento fundamental en el día a día de la isla, donde constantemente puedes escuchar innumerables composiciones a ritmo del más auténtico ‘son cubano‘, derivado del ‘guaguancó’, fruto de la fusión en el pasado de la música tribal nativa y el flamenco más español:

[blockquote]Pincha para ver cada una de las imágenes:{webgallery} {/webgallery}[/blockquote]

Igualmente sorprende la calidad de las pinturas y la devoción con que los artistas trabajan en sus lienzos, con temáticas de la más reciente historia de Cuba en la mayoría de los casos. “Retratar al Ché es casi una obligación, no sólo por el reclamo turístico, sino por mostrar el amor a La Revolución“, me comentaba Rafael mientras se afanaba en la colocación de sus lienzos. El Gobierno cubano fomenta el arte y a sus creadores, aunque lógicamente no les permita obtener con ello beneficio económico.

Además de velar por la tranquilidad de los turistas, una de las principales tareas de la policía del régimen consiste en ‘vigilar’ a los vecinos de los barrios, sus vestimentas o lo que compran, ya que el hecho de que algún transeúnte muestre signos de enriquecimiento personal es motivo de investigación para saber de dónde proceden los ingresos que le permiten vestir mejor o comprar enseres sólo reservados para las grandes mansiones de Vedado y otras zonas ‘ricas’ de la nación:

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Las puertas de las casas acá siempre están abiertas“, me decía Amalia mientras me invitaba a pasar a su humilde hogar en el que vivía con su nieta María, en Viñales. Y así es, si algo hay que destacar del Pueblo Cubano es su gran capacidad de relación y cooperación mutua. En Cuba no hay casi delincuencia, por encima reina la solidaridad de compartir lo que hay:

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Sin duda, Cuba es un lugar lleno de contrastes:

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Y de apasionantes paisajes:

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Y así, admirando sus paisajes, termino este fotoensayo con un amanecer en Cayo Largo del Sur. Quizá ese atisbo de luz entre nubes tormentosas de algo qué pensar a quienes en sus manos tienen el porvenir de este maravilloso pueblo.

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