Sábado 10 de diciembre de 2016,
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La Década de las crisis

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INTERPRETACIÓN / Las sucesivas crisis que se sucederán a lo largo de esta década terminarán por dibujar un nuevo escenario económico y geopolítico en 2020

1.- Crisis de la economía global

El fenómeno de la globalización económica ha conseguido que todos los elementos racionales de la economía estén interrelacionados entre sí debido a la consolidación de los oligopolios, la convergencia tecnológica y los acuerdos tácitos corporativos por lo que la crisis económica será global y vinculante. Para llegar a dicha crisis (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en el próximo quinquenio), han contribuido los siguientes elementos:

Sustitución de la doctrina económica de Equilibrio presupuestario de los Estados por la del Déficit endémico, práctica que por mimetismo, adoptarán las economías domésticas y las empresas y organismos públicos y privados contribuyendo a la desaparición de la cultura del ahorro, endeudamiento crónico y excesiva dependencia de la Financiación Exterior.

La crisis económica global ha estado influida por el aumento del déficit de los estados, el aumento del consumismo y la políticas bancarias de concesión de crédito

Instauración del consumismo compulsivo en los países desarrollados, favorecido por el bombardeo incesante de la publicidad, el uso irracional de las tarjetas de plástico, la concesión de créditos instantáneos con sangrantes intereses y la invasión de una marea de productos manufacturados de calidad dudosa y precios sin competencia, provenientes de los países emergentes.

Política suicida de las principales entidades bancarias mundiales, en la concesión de créditos e hipotecas de alto riesgo: inmersos en la vorágine expansiva de la economía mundial del último decenio y en aras de optimizar su cuenta de resultados, actuarán obviando las más elementales normas de prudencia crediticia, convirtiéndose en meros brokers especulativos y descuidando las dotaciones a los Fondos de Provisión e Insolvencia y unido a la falta de supervisión por parte de las autoridades monetarias de los índices de solvencia de las entidades bancarias, originará la crisis de las subprime de EE.UU., seguida de un goteo incesante de insolvencias bancarias, una severa contracción de los préstamos bancarios y una alarmante falta de liquidez monetaria y de confianza en las instituciones financieras.

Obsesión paranoica de las multinacionales apátridas o corporaciones transnacionales por maximizar los beneficios, debido al apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los dividendos.

Para ello, no han dudado en endeudarse peligrosamente en aras del gigantismo, mediante OPAS hostiles e intensificando la política de deslocalización de empresas a países emergentes, en aras de reducir los costes de producción (dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de derechos laborales de los trabajadores), lo que ha provocado un severo impacto en los sectores del calzado y marroquinería, textil, equipamiento deportivo, electrodomésticos de baja y media gama e industria auxiliar del automóvil de los países desarrollados, la consiguiente inanición laboral y el retorno en la próxima década a tasas de paro desconocidas desde la II Guerra Mundial.

Brutal incremento del consumo de materias primas y productos elaborados por parte de los países emergentes, debido a sus espectaculares crecimientos de los PIB anuales en el

La crisis global ha estancado la demanda de crudo, aunque se prevé un repunto en en la demanda y también en lo precios

último decenio que, coadyuvado por la intervención de los brockers especulativos, ha conllevado una espiral de aumentos de precios imposibles de asumir por las economías del Primer Mundo (al no poder revertirlas en el precio final del producto dados sus altos costes de producción), y como consecuencia de lo anterior, se ha producido una sensible pérdida de su competitividad, estancamiento de sus exportaciones y aumento de los Déficits por Cuenta Corriente y Deuda Externa, dibujándose un escenario a cinco años en el que se regresaría al proteccionismo económico, con la consiguiente contracción del comercio mundial y subsiguiente finiquito a la globalización económica.

2.- Estrangulamiento de la producción de crudo y posterior crisis del petróleo

Repunte de las commodities: El repunte generalizado en los precios de los commodities podría reflejar un cambio en la tendencia de las condiciones económicas dentro del escenario mundial y no sólo influye la recuperación del petróleo, sino que también juegan algunos factores coyunturales, como las malas condiciones climáticas (sequías, falta de humedad y bajas temperaturas) que se registraron en las principales zonas productoras del mundo y el regreso de la especulación de la mano de los fondos de inversión.

La OPEP ha revisado al alza su previsión de demanda mundial de petróleo para el 2011 hasta 1,2 millones de barriles al día (mb/d), lo que representa un aumento de 50.000 barriles por día (tb/d) y la previsión de crecimiento económico ha sido elevado desde el 3,8% al 3,9%. convirtiendo a China en el segundo consumidor mundial, según invertia.com.

Sin embargo, el estancamiento del precio del crudo en el bienio 2008-2010 (a pesar de los sucesivos recortes de producción por parte de la OPEP) debido a la severa contracción de la demanda mundial y a la huida de los brokers especulativos, ha imposibilitado a los países productores conseguir precios competitivos (rondando los 90) y que permitirían la necesaria inversión en infraestructuras energéticas y búsqueda de nuevas explotaciones.

Por tanto, no sería descartable un posible estrangulamiento de la producción mundial del crudo en el horizonte de 2014, al concatenarse la recuperación económica de EEUU y la

Puede producirse un estrangulamiento de la producción mundial de crudo debido a la recuperación económica de países occidentales junto con la inestabilidad social de países árabes productores

UE con factores geopolíticos desequilibrantes, como la inestabilidad social en los países árabes productores de gas y petróleo, que podrían desembocar en una acusada reducción de la producción de crudo en dichos países (recordemos que Arabia Saudí es el mayor productor del mundo con alrededor de 9,5 millones de barriles al día), lo que aunado con el incremento de tensiones en el Canal de Suez podría terminar por provocar la interrupción del suministro de alrededor de 2,6 millones de barriles diarios, de los 86,6 millones de barriles que se demandan al día en el mundo.

Todo ello, originará presumiblemente una psicosis de desabastecimiento y el incremento espectacular del precio del crudo hasta niveles de 2008 (rondando los 150 dólares) que tendrá su reflejo en un salvaje encarecimiento de los fletes de transporte y de los fertilizantes agrícolas, lo que aunado con la aplicación de restricciones a la exportación de commodities de los principales productores mundiales para asegurar su autoabastecimiento terminará por producir el desabastecimiento de los mercados mundiales, el incremento de los precios hasta niveles estratosféricos y la consecuente crisis alimentaria mundial en el horizonte de 2016.

3.-Crisis bursátil

Posible crash bursátil: La euforia de Wall Street (y por extrapolación del resto de bolsas mundiales) tras los resultados de los llamados “test de estrés” de las entidades financieras llevadas a cabo por la Administración USA y el goteo de datos económicos negativos inferiores a las más pesimistas previsiones, habrían ayudado a la sobreponderación de los brotes verdes de la economía (aumento del 3% del PIB de EEUU para 2010 y notable mejora de resultados de la Banca y Wall Street).

Sin embargo, el seísmo y posterior tsunami y explosión nuclear sufrido por Japón y los efectos colaterales en forma de incontables pérdidas humanas y materiales (cerca de 10.000 personas y unos 100.000 millones de dólares), provocaron el crash del Nikkei que se desplomó un 10,55%, obligando al Banco de Japón a realizar una gigantesca inyección de capital cercana a los 200.000 millones de dólares en el mercado para evitar los ataques especulativos que sin duda sufrirá el yen y que obligará a una inevitable subida de tipos y los costes de reconstrucción, lo que

La situación de Japón, el aumento de la deuda externa o la devaluación del dólar para mejorar las exportaciones, podría agudizar el riesgo de estancamiento de la crisis

provocarán que el Gobierno nipón tenga cada vez más dificultades para presentar un plan de recuperación presupuestaria creíble, con el riesgo evidente de una doble recesión en la economía nipona y posterior estancamiento económico, reeditando la Década perdida de los 90.

Ello unido al incesante aumento de la Deuda externa contribuirá a que la prima de riesgo aumente y el crédito siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales, lo que aunado con el hecho de que los diferenciales de rentabilidad entre las emisiones de deuda pública entre los diversos países del primer mundo han aumentado en los últimos meses (lo que conlleva un encarecimiento y mayores dificultades para obtener financiación exterior), la adopción de medidas extraordinarias como implementar medidas cuantitativas (Quantitative Easing) para incrementar la base monetaria y la devaluación del dólar para estimular las exportaciones, podría agudizar el riesgo evidente de estancamiento de la crisis económica.

Además, la previsible subida de tipos de interés por parte del BCE (debido al riesgo de un escenario inflacionista (2,3% en los países de la Eurozona) para el segundo trimestre del 2011 (entre 0,5 y 1 punto), tendrá un inmediato impacto en hipotecas y préstamos bancarios, consiguiente asfixia económica de amplias capas sociales y un dramático aumento de la morosidad y los embargos de viviendas y locales comerciales.

Ello, aunado con la inevitable depreciación del euro frente al dólar debido a los problemas de Deuda soberana de los países fleco de la Eurozona (periféricos y emergentes), dudas sobre el límite de endeudamiento de EEUU y el alza galopante del precio de los alimentos y del crudo (rondando el Brent los 113 dólares) debido a factores geopolíticos desestabilizantes, podría dar lugar al Double Dip y a episodios de estanflación para 2012 en la mayor parte de las economías del Primer Mundo y confabulado con el elevado endeudamiento de las empresas, podría producir un nuevo crash bursátil mundial.

La principal incógnita radica en el nivel suelo de los valores bursátiles (un inversor está dispuesto a pagar un precio por una acción si le reporta dinero en el futuro, por lo que el valor de dicha acción es el total de flujos esperados) y el nivel suelo de las Bolsas mundiales (nivel en el

La carestía de los productos agrícolas básicos se debe al gran desarrollo económico de países en desarrollo, al cambio de patrón en su consumo o al aumento de los biocombustibles

que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos) debería asentarse en la horquilla de los 8.000 y 9.000 puntos en Mercados Bursátiles como el Dow Jones, Nikkei o el Ibex 35, debido a la mayor virulencia y profundidad que presenta la crisis económica y muy lejos de los estratosféricos techos actuales, rememorando valores de octubre de 2008.

Dicho estallido bursátil tendría como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil de 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras, frecuentes estallidos de conflictividad laboral e incrementos de la tasa de paro hasta niveles desconocidos desde la época de la II Guerra mundial, aunado con incrementos espectaculares del déficit Público y de la Deuda Externa y estancamiento de la crisis económica global.

4.- Crisis alimentaria mundial

La carestía de productos agrícolas básicos para la alimentación (trigo, maíz, arroz, sorgo y mijo) y el incremento bestial de dichos productos en los mercados mundiales que tuvo su punta de iceberg en 2007, irá presumiblemente ‘in crescendo’ a lo largo de la próxima década hasta alcanzar su cenit en el horizonte de 2016. Para llegar a dicha crisis (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse con toda su crudeza al final del decenio) han contribuido los siguientes elementos:

Desarrollo económico suicida de los países del Tercer Mundo con crecimientos desmesurados de macrourbes y megacomplejos turísticos y la consiguiente reducción de superficie dedicada al cultivo agrícola.

Cambio de patrones de consumo de los países emergentes debido al aumento espectacular de la clase media y su poder adquisitivo y la debilidad del dólar y el hundimiento de los precios del crudo con el consiguiente desvío de inversiones especulativas a mercados de materias primas.

El previsible aumento del precio del crudo repercutirá en la carestía de los alimentos, perpetuando la crisis alimentaria global actual

A ello se unirá el incremento del uso por los países del primer mundo de tecnologías depredadoras (biocombustibles) que bajo la etiqueta BIO de países respetuosos con el Medio Ambiente no dudarán en fagocitar ingentes cantidades de maíz destinadas en un principio a la alimentación para la producción de biodiesel, aunado con inusuales sequías e inundaciones en los principales graneros mundiales.

Por otra parte, el hundimiento del precio del crudo durante el quinquenio 2008-2013 (a pesar de los sucesivos recortes de producción por parte de la OPEP) debido a la severa contracción de la demanda mundial y a la huida de los brockers especulativos, ha imposibilitado a los países productores conseguir precios competitivos (rondando los 90 dólares) que permitirían la necesaria inversión en infraestructuras energéticas y búsqueda de nuevas explotaciones, por lo que no sería descartable un posible estrangulamiento de la producción mundial del crudo en el horizonte de 2016.

Ello originará presumiblemente una psicosis de desabastecimiento y el incremento espectacular del precio del crudo que tendrá su reflejo en un salvaje encarecimiento de los fletes de transporte y de los fertilizantes agrícolas, lo que aunado con la aplicación de restricciones a la exportación de los principales productores mundiales para asegurar su autoabastecimiento terminará por producir el desabastecimiento de los mercados mundiales, el incremento de los precios hasta niveles estratosféricos y la consecuente crisis alimentaria mundial.

La hambruna afectaría especialmente a las Antillas, México, América Central, Colombia, Venezuela, Egipto, India, China, Bangladesh y Sudeste Asiático, ensañándose con especial virulencia con el África Subsahariana y pudiendo pasar la población atrapada en la inanición de los 1.000 millones actuales a los 2.000 millones estimados por los analistas.

5.-Declive de las democracias

Como explica el escritor Samuel Huntington en su libro ‘The Third Wave’, el mundo ha pasado por tres olas de desestabilización y democratización. Una ola de democratización es un conjunto de transiciones de un régimen no democrático a otro democrático, que ocurren en determinado período de tiempo y superan a las transiciones en dirección opuesta durante ese

Según algunos autores, estaríamos en vísperas de una ‘ola democratizadora’, iniciada con las revueltas de los países árabes

período y también implica la liberalización o la democratización parcial de sistemas políticos.

Así, en el mundo moderno se habrían producido tres olas de democratización y cada una de ellas ha afectado a un número escaso de países y durante su transcurso algunos regímenes de transición fueron en una dirección no democrática; pero no todas las transiciones hacia la democracia ocurren durante las olas democráticas.

Tercera ola de democratización (1973- 1990): En su análisis de la ‘tercera ola’ mundial de las transiciones a la democracia (iniciada en 1974 con la Revolución de los Claveles en Portugal), Samuel Huntington observó que las posibilidades de democratización aumentaron cuando estos países salieron de la pobreza y alcanzaron un nivel intermedio de desarrollo socioeconómico, momento en el cual ingresaron en una ‘zona de transición política’.

Las dos primeras olas de democratización fueron seguidas por una ola inversa, con países como Brasil, España, Portugal, Grecia, Granada, Brasil y Panamá que hicieron una posterior transición hacia la democracia y que fue completado en la Década de los 90 con la democratización de los países de la extinta URSS y Sudáfrica.

Lo más importante de esta ola es que fue un momento universal (en 15 años la ola se trasladó por Europa del Sur, saltó a Latinoamérica, se trasladó a Asia y diezmó las dictaduras del bloque soviético.) Así, en 1974, ocho de los 10 países sudamericanos tenían gobiernos no democráticos, en 1990, 9 tenían gobiernos democráticamente electos y según Freedom House, el 32% de la población mundial vivía en países libres y en 1990, cerca del 39%, disminuyendo por primera vez la cantidad absoluta de estados autoritarios.

Nueva ola desestabilizadora mundial (2009-2019): Sin embargo, las últimas elecciones democráticas del último quinquenio han estado marcadas por acusaciones inequívocas de fraude electoral (Irán y Afganistán), aislamiento internacional de los gobiernos democráticamente elegidos (Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Franja de Gaza); pseudo-elecciones para intentar edulcorar ‘golpes de mano blandos’ (Honduras) y aceptación por la comunidad internacional de sistemas políticos devenidos en meros gobiernos autocráticos (Bielorrusia, Georgia y Rusia).

De todo ello, se deduce que estaríamos en vísperas de la irrupción en el escenario geopolítico de la nueva ola desestabilizadora mundial originada por el ocaso de la economía global; la pérdida de credibilidad democrática de incontables gobiernos de países del Tercer Mundo; el declive de EEUU como primera potencia mundial y la irrupción de nuevos actores en el marco geopolítico mundial como China, Rusia, India y Brasil y que tendrían a Honduras, Paraguay, Grecia, Turquía, Egipto, Pakistán y Afganistán como paradigmas de los llamados ‘golpes virtuales o postmodernos‘ que protagonizarán la próxima década en el nuevo escenario geopolítico mundial.


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