Domingo 04 de diciembre de 2016,
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La estrategia de Interior frente al 15-M y su antídoto

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Uno de los heridos por la carga policial de anoche

Con el cierre de Sol, el corte del transporte público, la evacuación de comercios de la zona, la agresión y detención de periodistas y la violencia policial, el Estado inicia su estrategia ‘anti-15M’

Tras casi tres meses, y toda vez que el candidato del PSOE a las elecciones se ha quitado el muerto de Interior, la estrategia ya se perfila clara: es el momento de tratar de hundir el 15M. Para ello, en ese coqueto palacete del Paseo de la Castellana que alberga el Ministerio que encumbró a Rubalcaba y donde las alcantarillas del Estado tienen su intercambiador, ya se ha cocinado la estrategia, y ayer dejaron precisamente a las puertas de ese edificio sus primeras raciones: la policía cargó ahí con gran dureza y sin dar opción alguna sobre unos 800 ciudadanos pacíficos. Uno de ellos, un periodista de Lainformacion.com debidamente acreditado, a quien además han tenido detenido e incomunicado hasta esta misma tarde.

El Gobierno va a tratar de hundir la imagen del 15M con violencia, creándola directamente si es necesario. La victoria no pasa por devolver el golpe, sino por vencer manteniendo la no-violencia

Todo ello mientras llevamos dos días con la Puerta del Sol cerrada a cal y canto, por arriba, y por abajo. Por abajo, cortes constantes en la circulación del metro y cercanías, impidiendo a la gente apearse en el nodo fundamental del transporte público madrileño. Por arriba, evacuando todos los comercios de la zona, impidiendo incluso a los clientes pagar sus compras. Por el centro, creando una situación de estado de excepción con un fin evidente: crear zozobra en torno al movimiento ciudadano. Se acercan los del 15M, se cierra Sol, se cierran comercios, se hunde el turismo y el negocio de los comerciantes de la zona (¡ahora sí!) y así ya tenemos a un grupo de ciudadanos inocentes y que libremente hacen política en el espacio público, criminalizados. Ni siquiera en los peores momentos del país, tras el 11-M de 2004, se hizo nada similar. Ahora sí.

¿Quizá ese Estado marioneta de los mercados se guarda la valentía que no tiene frente a estos para convertirla en represión? ¿Quizá nos están señalando hoy su camino, deteniendo incluso a los informadores, haciendo que hasta Amnistía Internacional abra una investigación? Por si fuera poco, la propuesta ante esto del principal partido de oposición y posible partido de gobierno en tres meses es promover una batalla al estilo medieval, con su acostumbrada dosis de rancia testosterona.

La pregunta es obvia: ¿Cómo puede responder el 15M a esto? Hasta ahora no se había visto esta cara sucia tan de frente. Todo indica que de aquí a final de año no veremos solo esa cara, también sus afilados dientes.

La respuesta, en mi humilde opinión, la condensa magistralmente este texto que ha circulado por las listas del movimiento 15-M con motivo de un debate en torno a la no violencia, y del que resalto este párrafo:

¿Violencia y no violencia son compatibles? La experiencia dice que la violencia se coloca siempre en el centro de lo que ocurre, como si fuera un torbellino que succiona y arrastra todo lo demás. La noviolencia puede expresarse de muchos modos, la violencia sólo de uno. En las acciones noviolentas cabe mucha gente distinta, en las acciones violentas siempre participa un tipo de gente muy determinada (hombre, joven, con papeles, etc.). Perder la iniciativa, perder la pluralidad, perder la imprevisibilidad implica perder la fuerza. Fuerza es radicalidad. La noviolencia es lo que nos ha hecho y nos hace más fuertes y más radicales.

El Gobierno ya ha anunciado que usará “la máxima fuerza” si hay violencia. Como acabamos de ver, es muy fácil que la haya: basta con crearla. No nos dejemos arrastrar por ella, aguantemos aunque nos abran la cabeza, y perderán. De esta manera, no nos podrán vencer nunca. La mejor venganza no es devolver el golpe, es impedir que logren lo que pretenden: callarnos.

Fotografía (CC): StephaneMGrueso

 

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Sobre el autor

Periodista y emprendedor social. Co-fundador de Bottup.

2 Comentarios

  1. Víctor J. 08/08/2011 en 21:04

    Así es, Pau. Según parece lo que buscan es acallar a los que no están de acuerdo con este sistema neoliberal, y que dejemos de pensar. Pero eso, dejar de pensar, no está en su mano, sino en la nuestra. Así pues, hay que seguir luchando con la palabra y con las ideas, ya que esa es la mejor demostración de la no violencia y de la coherencia que representa el 15-M.

  2. Anónimo 07/08/2011 en 17:30

    Ánimo.

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