Sábado 01 de octubre de 2016,
Bottup.com

La existencia de discontinuidades

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

Miles de documentos internos del Ejército de EE UU han sido divulgados por la página de Internet WikiLeaks, los cuales, y como secretos a voces, han puesto al descubierto las atrocidades cometidas durante la guerra de Irak

El Globo Terráqueo -los países que lo forman, sus gobiernos-, camina sin rumbo fijo en cuanto a su política exterior, y, concretamente, en relación a Irán. Su política exterior fracasó cuando comenzó la Guerra de Irak (20 de marzo de 2003–1 de mayo de 2003), y da la sensación de que los yerros cometidos por los gobiernos europeos han caído en saco roto. Porque es evidente que las tinieblas anidan en los cerebros de los políticos de la UE, mientras Teherán y Washington caminan hacia una posible conflagración bélica de consecuencias impredecibles.

La existencia de discontinuidades, como las torturas y malos tratos en la cárcel de Abu Ghraib (Guerra de Iraq, caso muy concreto), en el desarrollo histórico de la humanidad -por inhumano y perverso que nos parezca-, no invalida -ni por un momento- el hecho evidente de que la modernidad, en términos generales, es un conjunto coherente de progreso y bienestar, que viven las gentes, aunque éstos no llegan a todo el mundo.

La existencia de discontinuidades no nos puede alejar de la realidad, del progreso, de la modernización… que viven las gentes, aunque éstos no llegan a todo el mundo

Nuestra forma de vida -en el siglo XXI- es desigual a la forma de vida de edades anteriores [recordando aquello de que “(…) cualquiera tiempo pasado fue mejor, Coplas por la muerte de su padre, Jorge Manrique (1440-1475)”], y pocos (por algunos) de los que vivimos en las actuales democracias, que censuramos según los progresos conseguidos, desearíamos no residir en uno de los muchos países atrasados del Tercer Mundo. Sí es cierto, y lo reconozco, que la modernización está permitiendo -en cierto modo-, que la maldad de los hombres haya llegado a cotas de perversidad -siempre he dicho y se ha dicho que “el hombre es una fiera contra el hombre, porque los animales matan para alimentarse, pero los seres humanos matamos y torturamos por el mero placer de torturar y matar…”- sorprendentes, y hasta ponemos en duda el progreso moral humano tan necesario para la convivencia entre los pueblos.

La historia siempre se repite… para mal de muchos y bien de unos pocos privilegiados que comercian con el hambre y la miseria de la mayoría de los pobladores de la tierra. Es duro lo que digo, pero no por eso menos cierto. Los seres humanos no escarmentamos nunca: tuvimos una amarga experiencia durante la pasada II Guerra Mundial, de muertes y horrores sin parangón alguno, y, parece ser, que no hemos sacado una enseñanza firme y duradera: ni en lo económico ni en lo político. Ha sido el más grave de los conflictos bélicos que refleja la Historia Universal hasta nuestros días.

Miles de documentos internos del Ejército de EE UU han sido divulgados por la página de Internet WikiLeaks, los cuales, y como secretos a voces, han puesto al descubierto las supuestas atrocidades, abusos, torturas, ejecuciones…, cometidos durante la Guerra de Irak por las tropas aliadas, así como por el Ejército iraquí con el beneplácito de los EE UU -sus tropas-. Washington esperaba que no se descubriesen tales comportamientos presuntamente delictivos, pero gracias a Internet (web de ‘WiKiLeasks’) han saltado a la luz del día.

Es triste reconocer que nosotros los humanos –seres creados por el Dios de todas las religiones–, llevamos dentro de nuestros corazones odio y venganza negra, que repartimos sin que nuestras conciencias sientan estupor o pánico de lo que podemos ser capaces de cometer contra nuestros hermanos en el mundo entero. La II Guerra Mundial, que comenzó Alemania, nos demostró hasta qué punto el ser humano es capaz de martirizar, degradar, torturar, violar…a los prisioneros de guerra –mujeres y niños–, como se demostró en los campos de exterminio de judíos por tierras europeas.

Porque, hoy por hoy, nos encontramos con que el hombre/mujer sigue siendo un fiera contra el hombre. Entiende uno que los animales matan para comer, para alimentarse y no morir de inanición

Y es que el hombre es una fiera contra el hombre, porque los animales matan para alimentarse, pero los seres humanos matamos y torturamos por el mero placer de torturar y matar…, haciendo sufrir –con nuestros actos-, a los más débiles, y verles llorar lágrimas que se vuelven hielo. Son semillas de violencia que albergamos en nuestros corazones, y que a lo largo de nuestra vida las empleamos como una falsa autodefensa y una revancha malentendida. (“Y el justo se regocijará cuando, sediento de venganza, se lave sus pies con la sangre del malvado. Y, al presenciarlo, los hombres exclamarán: ¡Verdaderamente existe recompensa para el justo! ¡Verdaderamente existe un Dios que hace justicia en la Tierra!” Libro de los Salmos, 58: 10,11.)

Y es que siempre se ha hablado de los Derechos humanos como algo fundamental e inherente a la persona humana. Éstos habría que respetarlos y hacerlos cumplir a rajatabla, pero uno se pregunta qué… quién lo haría. Cuando Saddam Husein cometió crímenes de guerra –estando en el poder–, ningún escritor árabe/musulmán fue capaz de alzar su palabra, opinión o comentario en contra de aquéllos. Existen muy buenos y competentes escritores de nacimiento árabe/musulmán. Lo mismo ocurrió cuando los atentados del 11-S en Nueva York –dirigidos por Osama Bin Ladem–, que golpearon con inmensa fuerza el corazón –esa seguridad del espacio aéreo de la que hacían gala las Fuerzas Armas americanas–, de los Estados Unidos de América. Poco o nada hablamos de los crímenes que se cometen en Ruanda, o las torturas y malos tratos que se llevaron a cabo en Irak por parte de EE.UU. e Inglaterra. (No olvidemos esos “Cuerpos desnudos hacinados, disparos indiscriminados, convivencias en las mazmorras con los propios excrementos, cubrimientos de cabezas -¿violaciones?-, que son hechos consumados sobre prisioneros de guerra en la cárcel iraquí de Abu Ghraib. Bajo estas mismas condiciones infrahumanas -aplicadas en la base cubana de Guantánamo también-, los prisioneros -sean o no sean terroristas- acabarán sus vidas con sus mentes al borde de la locura. Y es que más allá del dolor existe el miedo, miedo a morir, miedo a perder la cabeza”.)

El ex presidente George W. Bush se enteró por la televisión, pero el Pentágono autorizó estas viciadas vejaciones. Desde luego con el beneplácito de la ONU y de la Comunidad Europea, pasándose por los cataplines la Convención de Ginebra. Uno piensa que esto es terrorismo de estado puro y transparente. No me gustan las americanas, nada los americanos, y, desde luego, los ingleses -primos hermanos de los americanos- menos aún. Los últimos son fríos, calculadores, belicosos por naturaleza y maravillosos seres para vivir solos dentro de las maravillosas Islas Británicas.

El ex presidente George W. Bush se enteró por la televisión, pero el Pentágono autorizó estas viciadas vejaciones. Desde luego con el beneplácito de la ONU y de la Comunidad Europea

El bueno de Israel –como Estado de derecho– tampoco es “una hermanita de la caridad” –cuando con sus actuaciones de tipo bélico, hace caso omiso a la Convención de Ginebra (Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 10 de diciembre de 1948). Porque en sus ataques militares han arrasado casas enteras, y con sus ocupantes dentro –incluidos mujeres y niños–, bajo la creencia errónea de que cada palestino es un terrorista suicida y de que no existen en este mundo árabes/musulmanes buenos. Y, claro está, contando con la anuencia de los EE.UU., y la casi nula intervención de la ONU. ¡Vaya política internacional que estamos desarrollando!

Amnistía Internacional nos informa en el sentido de que, hoy en día, más de la mitad de los países del Globo Terráqueo incluyen en sus leyes penales la pena de muerte –valga la redundancia-. Puede que sean sobre noventa países los que ponen en práctica la última. Y EE UU se lleva la palma tocante a ejecuciones de seres humanos que, aunque delincuentes, siguen siendo personas… Se podría conmutar, en todos los casos, dicha pena capital por la de cadena perpetua. Sería, indudablemente, más humano el hacerlo. No puedo olvidar, ni por un momento, lo que Martin Luther King manifestó: “Nuestra generación no se lamentará tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos”.

Mariano Cabrero es escritor


Subtítulo y destacados

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

Participa con tu comentario