Miércoles 26 de marzo de 2014,
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La guerra en Darfur: un negocio para pocos, un drama olvidado para muchos

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Sigue sin respetarse el embargo de armas, millones de personas se encuentran desplazadas y la población civil sigue siendo la principal víctima del conflicto

La ONU y agencias humanitarias no pueden hacer frente a la situación mientras hay actores que se benefician

Sudán antes de la independencia de la región del sur en 2011 tenía una extensión igual que la superficie desde Alemania a Portugal, incluyendo el Reino Unido e Irlanda.  Su población total era menor que la actual de España. Sus comunicaciones terrestres son limitadas con un 23% de kilómetros de raíles de tren en comparación con España. La región de Darfur tiene una extensión similar a la de Francia y un número total de habitantes similar a la comunidad de Madrid. Darfur es una región difícil de gobernar. Simplificar el conflicto de Darfur como una confrontación entre dos partes o como una consecuencia de un simple motivo dejaría mucho de esta guerra sin explicar. En este contexto sería difícil de entender Darfur como un conflicto aislado entre rebeldes y el gobierno sudanés o como la consecuencia de conflicto entre USA y China por el petróleo. Va más allá de simple confrontaciones. En esta guerra lo único simple de ver es que la mayor víctima del conflicto es su población civil.

La población en Darfur es testigo de la entrada masiva de armas, la intrusión de la gran industria humanitaria y la manipulación de conflictos locales por parte de diferentes estados de la región y superpotencias mundiales

Advenimiento del conflicto

En Sudán el desierto se ha extendido en los últimos 40 años una superficie igual a la costa de Guipúzcoa, mientras la población en Darfur se ha multiplicado por seis desde 1956 hasta 2003. Esto tiene un gran impacto en la población, aunque parezca un pequeño territorio en un país tan grande. Los grupos sedentarios han visto afectada su producción agrícola con la disminución considerable de las precipitaciones entre 1976 y 2005 que ha sido de hasta un 24 y un 34% en ciertas zonas del oeste y del norte de Darfur[1]. En contraposición, los grupos étnicos nómadas del norte de Darfur empezaron a emigrar más hacia el sur mientras las poblaciones sedentarias del sur vallaron sus tierras, limitando así el acceso a los pastos para los animales de otros grupos étnicos. Con el agravamiento de la situación, grupos étnicos árabes desarrollaron una ideología de supremacía árabe en Darfur que ha alimentado el conflicto actual. Este proceso desencadenó conflictos durante los ochenta entre la población sedentaria Fur con los grupos nómadas de origen árabe y africano. Esto todavía sigue presente hoy en Darfur. El gobierno sudanés ha manipulado estos grupos árabes con el fin de contener los insurgentes rebeldes. Estos últimos ganaron 34 de las 38 batallas en 2003[2]. De esta manera, el gobierno actual es capaz de mantenerse en el poder. Los diferentes grupos étnicos de la región han convivido durante siglos en un ambiente de cierta cooperación para la supervivencia común. Los cambios demográficos y climáticos requieren de más atención a estos mecanismos de cooperación. Ante estas dificultades, la población en Darfur es testigo de la entrada masiva de armas, la intrusión de la gran industria humanitaria y de la manipulación de conflictos locales por parte de los diferentes estados de la región y superpotencias mundiales. Todo esto sirve para la sustentabilidad del conflicto y no para la sustentabilidad de las comunidades locales.

Una población civil desprotegida

El ataque a la población civil en Darfur está siendo instrumentalizado ante la impotencia de los diferentes grupos armados de luchar entre ellos. Esta victimización civil tiene el objetivo de llamar la atención de la comunidad internacional y demostrar su capacidad de dañar las comunidades. Esta guerra se está ganando atacando a la población civil. Mientras tanto, la misión de operaciones de paz de las Naciones Unidas y la Unión Africana en Darfur (UNAMID) es incapaz de cumplir su mandato. Este 

La misión de paz de Naciones Unidas para Darfur, UNAMID, es la más cara de la ONU (1.689 millones de dólares) es incapaz de cumplir su mandato de proteger a la población civil

mandato incluye la protección a la población civil. UNAMID es la operación de paz más cara de las Naciones Unidas con un presupuesto de 1.689 millones de dólares entre julio 2011 y junio 2012. Esta misión de paz es percibida como elemento parcial por parte de los principales grupos rebeldes. El gobierno sudanés es contrario a la presencia de tropas internacionales de paz en Darfur. La seguridad de estas tropas de paz está en peligro ante semejante panorama. 77 soldados de paz han muerto en manos de los grupos armados en Darfur hasta ahora y 50 fueron raptados por el grupo rebelde JEM (Justice and Equality Movement) en febrero de 2012. Si UNAMID tiene dificultades para defenderse, ¿quién protege a la población civil?

Una situación humanitaria olvidada

La población civil sigue desplazada y con limitaciones de recibir la ayuda humanitaria. Este desplazamiento se ha hecho con el objetivo de expropiar la propiedad de la tierra y recursos naturales. La sociedad civil internacional ha denunciado públicamente el ataque a la población civil con el fin de adquirir las tierras por parte de ciertos grupos armados de identidad árabe y africana. Los desplazados ocupan tierra de los alrededores de las ciudades. La competición por los recursos naturales de los alrededores de las ciudades y la degradación del medio ambiente son consecuencias de este desplazamiento masivo de la población civil. Las estimaciones de desplazados están entre 1,9 y 2,7 millones de desplazados internos, sin contar los refugiados en Chad y República Centroafricana. La asistencia humanitaria está bastante restringida debido a la inseguridad en la región de Darfur. ONGs y el consejo de seguridad de las Naciones Unidas ven con impotencia como los diferentes grupos armados manipulan de manera efectiva la ayuda humanitaria para su beneficio. A pesar del reconocimiento del acceso humanitario en las resoluciones del consejo de seguridad de las Naciones Unidas y en los acuerdos de paz entre grupos armados y el gobierno sudanés, la ayuda humanitaria no es suficiente para las necesidades de la población. Esto podría empeorar si consideramos las predicciones de emergencia nutricional para el verano de 2012. Agencias de las Naciones Unidas, UNAMID y WFP (World Food Programe -programa mundial para la alimentación) han reconocido esta situación. En abril de 2012, UNAMID informó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de esta previsible emergencia humanitaria. Esto se sabe pero no es primera plana en las noticias. La guerra en Darfur ha desaparecido como foco de atención de la prensa internacional. La ayuda para esta malnutrición que viene puede que no sea suficiente al igual que como sucedió el año pasado en el cuerno de África. La población civil sigue siendo vulnerable a emergencias y crisis humanitarias a pesar de la atención recibida por parte de los medios de comunicación internacionales. Después de todo, hay problemas que quedan olvidados.

El número de desplazados internos se estima entre 1,9 y 2,7 millones, mientras sigue sin respetarse en el embargo de armas decretado por la ONU desde 2004

Los beneficiarios del conflicto

China, Irán, Egipto, Hong Kong, Arabia Saudita, Alemania, Emiratos Árabes Unidos, Italia, Bielorrusia, Rusia y Kuwait durante el periodo 2001-2008 vendieron armas al gobierno de Sudán. Por otro lado EE.UU[4], Israel[5], Francia[6], Eritrea[7], Chad y Libia[8] han aportado ayuda militar con armas, entrenamiento y dinero a los diferentes grupos armados de Darfur. A pesar de los diferentes embargos de armas del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas desde 2004, las armas han seguido entrando en Darfur ante la impotencia de una parte de la comunidad internacional. El panel de expertos de las Naciones Unidas para Sudán ratifica el poco impacto de los embargos de armas en Darfur. Por mucho dinero que se dé a las ONGs y se ponga la misión de paz más cara de la ONU en Darfur, la población civil seguirá siendo víctima si los embargos de armas no se cumplen y la región de Darfur se convierte en una piscina de armas. Compañías privadas de seguridad, Lockheed Martin[9] y PAE[10], obtuvieron contratos multimillonarios para apoyar los soldados de Naciones Unidas y la Unión Africana[11]. Esto hace de la guerra en Darfur un negocio para algunos y un drama para muchos.


[1] United Nations Environment Programme (UNEP) (2007) Sudan post-conflict environmental assessment, UNEP, Kenya, p.60

[2] Flint J. and de Waal A. (2008) Darfur: A New History of a Long War A Short History of a Long War (revised and updated), Zed Books, London, New York, p. 122

[4] El gobierno de EE.UU. ha utilizado el SPLA (Ejercito del sur de Sudán) para entrenar a grupos rebeldes de Darfur. La administración de Bill Clinton destinó 20 millones de dólares en equipo militar vía Eritrea, Etiopía y Uganda a grupos de oposición para derrocar el gobierno de Sudán. Reyna S.P. (2011) ‘The Disasters of War in Darfur, 1950-2004′, in Third World Quarterly, Vol. 31, Issue 8, p.1313

[5] El gobierno israelí ha entrenado rebeldes de Darfur e incluso permitido que alguna sección del grupo rebelde de Darfur SLA (Sudan Liberation Army) tenga una oficina en Israel. Reyna S.P. (2011) ‘The Disasters of War in Darfur, 1950-2004′, in Third World Quarterly, Vol. 31, Issue 8, p.1314

[6] El gobierno francés ha apoyado a los rebeldes de Darfur usando como intermediario el gobierno de Chad. El líder rebelde Abdul Wahid tenía su residencia en Francia desde 2007 cuando no le fue permitido volver después de un viaje a África a finales de 2010. Tubiana J. (2011) ‘Renouncing the Rebels: Local and Regional Dimensions of Chad–Sudan Rapprochement’, Small Arms Survey, Graduate Institute of International Studies, Geneva, p.57

[7] El gobierno de Eritrea ha apoyado a grupos rebeldes JEM (Justice and Equility Movement) y SLA. Ha permitido la estancia de sus líderes en este país y participado en la creación de National Redention Front (NRF) en 2006. de Waal A. (2007) ‘Sudan: international dimensions to the state and its crisis’, Crisis States Research Centre, London School of Economics, London, Occasional Paper No.3, p.1

[8] El Gobierno de Chad ha apoyado al grupo rebelde JEM como proxy contra el gobierno de Sudán. Su líder, Khalil Ibrahim, que residía en Chad fue expulsado de este país en Mayo de 2010. Él se fue a Libia, donde el gobierno Libio apoyaba y armaba al JEM anteriormente. Tubiana J. (2011) ‘Renouncing the Rebels: Local and Regional Dimensions of Chad–Sudan Rapprochement’, Small Arms Survey, Graduate Institute of International Studies, Geneva

[9] Lockheed Martin obtuvo un contrato de UNAMID por 250 millones de dólares americanos en 2007. Naciones Unidas (2007), ‘Press Conference by assistant secretary general, Officer in charge of United Nations Department of field support on Darfur deployment‘, Comunicado de prensa de las Naciones Unidas

[10] En octubre 2007 PAE obtuvo un contrato para las misiones de paz de las Naciones Unidas en Darfur, Chad, República Centroafricana y Somalia por un valor de 250 millones de dólares americanos. Weuts Jan (2007) ‘Private security Companies: need for advocacy’ en Voice out loud, Issue 6, December, p.13

[11] La compañía de seguridad Dyncorp es reconocida también en este documento como beneficiaria de los contratos de la Unión Africana. US Government Accountability Office (GAO) (2006) ‘Darfur Crisis: Progress in Aid & Peace Monitoring Threatened by Ongoing Violence and operation challenges’ Report to congressional requesters, November 2006 p.55


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