Sábado 10 de diciembre de 2016,
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La Historia Universal como asignatura pendiente y el papel de la televisión

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La televisión puede ser una gran ventana a la realidad, a la historia, pero también puede influir de manera negativa la excesiva violencia que presenta cotidianamente

No se pueden vender imágenes, no se pueden vender poderes…, porque, al final, la Historia Universal pondrá en su lugar a aquellos países que manipularon a unas y a otros. Siempre existieron y existirán idealistas convencidos –hombres y mujeres, mujeres y hombres–, que moverán los cerebros de las personas, para conseguir un mundo mejor y más equitativo: y es que nadie muere dos veces por un ideal. El/los reloj/es parado/s en las 09h 26′ 12”, y como testigos del tiempo, marcará/marcarán un antes y un después de cualesquiera hecho/s ocurridos en la historia de la humanidad.

La Historia Universal es una asignatura pendiente, que siempre está latente, viva y llena de acontecimientos destacados: peligrosos, malos y buenos, espeluznantes, escandalosos, etcétera. Uno no puede olvidar nunca…, pues me enseñaron a recordar el día 1 de septiembre de 1939; la hora 2:50 de la madrugada. Empezaron a oírse los primeros disparos de una guerra que duró casi cinco años; la más grande de las guerras que haya visto ojo humano había comenzado –fue la más feroz, la más costosa, la más sangrienta, etcétera–.

Después se le vino en llamar la II Guerra Mundial. Las causas de esta conflagración mundial fueron diversas y de distinta índole. Un avión americano, el B–29 (de sobre nombre ‘Enola Gay’), a los 08.15 de la mañana del 6 de agosto de 1945, volando a una altura de 10.000 metros, lanzó sobre Hiroshima –la población civil–, la primera bomba atómica. Después, el 8 de agosto de 1945 caía la segunda bomba atómica sobre Nagasaki. Otro hombre, el señor Harry S. Truman –a la sazón presidente de los EE.UU.– autorizó el bombardeo atómico. Yo no soy quien para juzgarle: ¡que le juzgue la Historia Universal!

Vivimos en un mundo de ficciones, vamos, al principio así lo creemos, pero es triste realidad que, ciertos acontecimientos de la vida diaria, se transforman –ipso facto– en realidades auténticas que nos producen terror. Y es que nos estamos acostumbrando ya a convivir con él. Lo que hoy es un hecho real lo solemos identificar con vidas ya vividas –acontecimientos del pasado–,…en TV (series televisivas), o historias narradas en novelas famosas que fueron de nuestro agrado, o sueños –de otra manera, ensueños–, que nuestro cerebro nos lo recuerda en las interminables ‘cintas magnetofónicas’ que se reproducen automáticamente, y sin interrupción alguna, a los largo de las 24 horas que completan un día de nuestra existencia.

En el reciente accidente aéreo de Barajas, uno de los menores supervivientes preguntaba con insistencia: ‘¿Pero cuando se va a acabar la película?’

En el reciente accidente aéreo de Barajas (Madrid), uno de los menores supervivientes preguntaba con insistencia: “¿Pero cuándo se va a acabar la película?“. En un futuro, la película –recuerdo que alberga en la mente del pequeño– se convertirá en una pesadilla, que llevará en su interior el resto de sus mortales días: la muerte de muchos seres humanos. Ese pobre crío tenía muy poca edad para sufrir tanto y en tan poco tiempo, y en sus propias carnes, el dolor y amargura en el interior de su corazón –sol naciente de nuestras vidas.

‘Nuestra caja tonta’: este simpático aparato nos aprisiona. Es el medio de comunicación que llega a alcanzar mayor difusión, y lo ve casi todo el mundo. Ver y oír: he aquí el milagro. Os confieso, y con sinceridad, que muchos de los programas emitidos hoy por hoy llegan a dormirme. La ‘tele’ acarrea ventajas y desventajas, pero nosotros debemos controlar este aparato maravilloso.

Y, sin embargo, la televisión ejerce sobre nosotros un poder colosal, quizá como dice Karl_Popper (filósofo): “el más importante”. Un piensa que ella haya sustituido a la voz de Dios –el Dios de todas las religiones–, y que tres plagas se ciernen sobre la ‘caja de las sorpresas’: violencia, sexo y sensacionalismo. Y por este orden, ocurriendo a cualquier hora del día o de la noche, pues no podemos negar que nuestros menores se han convertido en protagonistas de acciones violentas, visionando películas –con escenas–atisbadas de sexo y violencia. Violencia engendra violencia. La polémica mundial hacia la pornografía –que no hacia el erotismo–, ha girado siempre en torno a todo aquello que induce al crimen, al delito sexual, a la conducta antisocial de la persona…

Y dado que la violencia engendra violencia, y es el plato de cada día en televisión, hemos de desterrarla –en la medida de lo posible– dentro de nuestra ‘pequeña pantalla’, dentro de los campos de fútbol, dentro de nuestro trabajo… dentro de nuestra cotidiana vida. Porque Ashley_Montagu –antropólogo-, señaló: “Aprender a hablar cuesta muchos meses. Aprender a amar puede costar años. Ningún ser humano nace con impulsos hostiles o violentos, y nadie se vuelve hostil o violento sin tomarse el tiempo necesario para aprenderlo”. Nuestra cotidiana vida, hoy en día, es una amplia escuela de violencia, que hemos de digerir para no sembrar semillas de violencia.

Ningún ser humano nace con impulsos hostiles o violentos, y nadie se vuelve hostil o violento sin tomarse el tiempo necesario para aprenderlo

Debe haber permisividad hacia la conducta humana, hacia el cine, televisión, pero hasta esa frontera que separa el bien del mal. Vaclav Havel (político y dramaturgo) dejó escrito: “La tolerancia empieza a ser una debilidad cuando el hombre comienza a tolerar cosas intolerables, cuando empieza a tolerar el mal”. “Desgraciadamente no hay computador ni matemático que pueda fijar la frontera (…)”.

La televisión es un medio de comunicación de masas en el ámbito mundial, y en prácticamente en todos los hogares existen, hoy por hoy, dos o tres aparatos. Se comenta, se habla, se discute de… todo lo visto en diferentes programas, sean éstos de más o menos transcendencia. (Dentro del mundo televisivo crecen día a día los culebrones, telecomedias, informaciones del corazón –prensa rosa–, habiéndose sustituido el género rosa por el negro. Y así, sin duda, se llevan los temas relacionados con la vida privada de las personas al terreno público. Todo esto acompañado y gratificado con miles de euros, tras relatar mentiras sobre mentiras que hacen que los protagonistas terminen sus cuitas y enfrentamientos ante los tribunales de justicia: injurias, calumnias, agresiones personales, etcétera.)

La tele se nutre de modas. De la fiebre por los culebrones y concursos se pasa a la pasión por la tele comedias de producción nacional y el fútbol. Así, el auge que está tomando la información del corazón, que puede enmarcarse en un cambio en las tendencias, en la programación, en estrategias de imitación y competencia, teniendo en cuenta la fragmentación de audiencias. En este sentido, a primera vista, el género rosa sustituyó al negro. Los programas de sucesos fueron cediendo protagonismo–en las rejillas de programación–, a estos otros más alegres y con mejor prensa –programas de ‘prensa rosa’– llenos de matices y palabras denostadas (por injuriosas).

Mariano Cabrero es escritor


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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