Viernes 28 de marzo de 2014,
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La lengua Muchik: ¿extinta o no?

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“Nunca se sabrá cómo es que hablaban los mochicas. No existen personas sobrevivientes que hablen Muchik para escucharlas”

Diversos investigadores nos hablan de su posible recuperación

[span class=doc]Este artículo es una parte del artículo ‘Muchik es una lengua que existe‘, publicado en el blog El Delfín.
Su autor es Juan Alex Ipanaqué Dávila[/span]

El origen de la lengua Muchik es aún muy incierto. Hay quienes sostienen que fue un idioma autónomo, otro que podría ser un idioma extranjero con influencia maya, aunque esta última tesis es muy remota. También es importante señalar que los investigadores como Jorge Zevallos Quillones, Ernst Wmiddendorf o Josefina Ramos Cox sostienen que lenguas como el Quinghan en Eten, (en el norte de Lambayeque) y Sechura (Piura), fueron dialectos propios del Muchik, con características distintas pues el espacio donde se desarrollaron eran variados en su relación directa con su ecosistema.

El Muchick desapareció a mediados del siglo XX debido al dominio del castellano y al descrédito de su uso entre los jóvenes

Ana Ramos Cabrera, investigadora de la lengua Muchik, al igual que Guillermo Figueroa (Investigador e Historiador) y la Profesora de Historia Ninfa Idrogo Cubas, coinciden que el Muchik es una lengua que desapareció a mediados del siglo XX, debido al dominio del castellano, al miedo y la vergüenza que tenían los jóvenes al hablarlo, pues les ocasionaría la represión y la marginación en sus pueblos. Figueroa sostiene que la lengua Muchik fue desapareciendo de manera paulatina por un “sistema educativo de agresión, se enseñaba el monopolio de la lengua castellana y la escuela despreciaba todo sistema cultural moche a favor del sistema cultural occidental”.

Es en este contexto en que los mochicas hablantes comenzaron a desaparecer y con ellos la lengua y su pronunciación. Pero existe una postura disímil que contrapone conceptos reivindicativos con el objeto de rescatar la lengua de los mochicas para su futura expansión como un idioma hablado. Sin embargo, esta postura le ha ocasionado muchos detractores a la bióloga Ana Ramos Cabrera. Ella sostiene que sí es posible articular fonemas y tentar su pronunciación como una lengua renovada, es decir, tratar de asemejarse al Muchik de sus inicios, pero sin pretender igualarla, porque ello es imposible.

“Nunca se sabrá cómo es que hablaban los mochicas. Es muy difícil porque no existen personas sobrevivientes que hablen Muchik para escucharlas… pero podemos acercarnos lo más posible a su fonética o pronunciación”, agregó Ana Ramos, quien pertenece a la Sociedad de Ciencia y Cultura Muchik de Lambayeque.

El Historiador e Investigador Guillermo Figueroa manifestó que el Muchik es una lengua muerta, pero que requiere una investigación, porque aún quedan muchos elementos vivos. “Hay que ser lingüista para saber hasta qué punto puede llegarse a una investigación sobre lo que queda de la lengua”, además agregó que es aventurado decir que el idioma mochica puede ser recuperado si se investiga a fondo el por qué de su desaparición; cuales fueron los factores que determinaron su extinción, y si en la actualidad esos factores todavía determinan su destrucción.

Algunos defienden rescatar la lengua de los mochicas para su expansión como idioma hablado, aunque sin pretender igualar su pronunciación

Pero como en toda discusión siempre existe un mediador, la profesora de Historia Ninfa Idrogo Cubas, docente del colegio Pedro Ruiz Gallo de la ciudad de Eten, último bastión del Muchik, refiere sobre esta lengua que “murió a mediados del siglo XX y actualmente no tiene fonética”, debido a las grandes variaciones sufridas por la lengua, como lo sostenía Hans Heinrich Bruning al encontrar en su desplazamiento a Eten una lengua ya casi en desuso y una limitada competencia lingüística de los hablantes que aún quedaban, tanto así que para conseguir el equivalente a una palabra, Bruning tenía la necesidad de preguntar por lo menos a diez personas distintas sobre una misma palabra. Entonces, con estas anotaciones, la profesora Ninfa Idrigo sostiene que es posible recuperar la lengua, pero como elementos sueltos; es decir, usar las palabras dejadas por los investigadores de manera creativa para atraer a los niños y jóvenes hacia el estudio de la cultura mochica, porque si se continua especulando sobre una investigación inconclusa, la repercusión puede ser negativa en el ámbito cultural lambayecano. “Debemos pronunciar tal y como se escribe, pues, intentar darle sonidos, es muy aventurado y peligroso”, manifestó.


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3 Comentarios

  1. OscarO 11/08/2012 en 17:16

    A veces hay gente que por ignorancia publican cosas de otros, si se les advierte, entonces vale una rectificación y cita al verdadero autor; pero cuando no se hace una u otra cosa, entonces estamos en un escenario deplorable. Me da verguenza ajena

  2. Juan 24/01/2012 en 15:30

    quien te escribe es el autor de este reportaje, es más sólo reproduces la mitad de la investigación que fue publicada en una revista el 2009 queda claro que tiene dueño.. te exigo coloques la autoría, y publiques todo el escrito, el blog donde está publicado se denomina EL DELFÍN. GRACIAS. JUAN IPANAQUÉ DÁVILA

  3. Juan 24/01/2012 en 15:26

    Hola, te sugiero que escribas tu propio texto, está investigación me costó mucho trabajo, espero que después de esto coloques quién es el verdadero autor de este reportaje

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