Miércoles 02 de abril de 2014,
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La letra pequeña de Iberdrola y de Orange

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OPINIÓN / Ante este llover sobre mojado sobre el desprotegido y cándido consumidor, ¿dónde está la Administración, en qué ocupa su tiempo, cómo piensa poner coto a tanto Alí Babá de cuello blanco que anda suelto?

El pasado 6 de diciembre publiqué una nueva colaboración mensual (‘La letra pequeña‘) en el periódico digital La Voz de Barcelona, y la colgué también en Honestidad Radical. En este artículo denunciaba el uso sistemático, embaucador, tramposo, torticero y fraudulento de la letra pequeña en los contratos que presentan las entidades financieras y las compañías de seguros a sus clientes. Ahora bien, me quedé corto en la denuncia. El mal es mucho más grave y generalizado. Y se podría hablar de pandemia de la letra pequeña en este patio de monipodio, en este país de pícaros, que es España.

Además de la letra grande para engatusar y camelar al consumidor, hay su correspondiente dosis de letra pequeña para embaucar, engañar, estafar, etc. y llevarse al huerto a los incautos consumidores

El pasado 14 de diciembre de 2012 recibí, por correo postal, dos envíos publicitarios: uno, de Iberdrola; y el otro, de la compañía telefónica Orange. Y en ambos mensajes, además de la letra grande para engatusar y camelar al consumidor, hay su correspondiente dosis de letra pequeña para embaucar, engañar, estafar, etc. y llevarse al huerto a las víctimas propiciatorias, los incautos consumidores.

Con los mensajes publicitarios, según la teoría de la comunicación elaborada por el lingüista ruso Roman Jakobson (cf. ensayo ‘Linguistique et poétique’, in Essais de Linguistique Générale), se intentan conseguir varios objetivos o desempeñan varias funciones. Por un lado, informan sobre la existencia de un nuevo producto (función referencial). Por el otro, sirven para influenciar, animar y empujar a los lectores cándidos a consumir el producto dado a conocer (función conativa o incitativa). Y para conseguir lo primero (informar) y, sobre todo, lo segundo (empujar a consumir), los creativos de las empresas de publicidad cuidan y miman la redacción (función poética) y la edición o mise en page (función fática) de los mensajes publicitarios.

Los mensajes de Iberdrola y de Orange a los que he hecho referencia ‘ut supra’ son ejemplos prototípicos o paradigmáticos que ilustran la teoría de Roman Jakobson y que están en la base de nuestra sociedad de consumo compulsivo y desenfrenado, y del engaño sistemático de los consumidores. En los mensajes de Iberdrola y de Orange, como no podía ser de otra manera, se da una de cal, en letra grande, y otra de arena, en letra pequeña.

Iberdrola ofrece, en letra grande, un ahorro en la factura del gas (-30%) y de la luz (-10%). Para ello, sólo había que llamar a un teléfono 900 (gratis) o entrar en una web o visitar uno de los establecimientos colaboradores. Esta manzana de Iberdrola es muy tentadora y, sin duda, va a cautivar y embelesar a muchos Adanes. Ahora bien, la manzana de Iberdrola está ‘forona’ (como dice mi tía Carmina, la de Almagarinos), i.e.  tiene el gusano letal dentro. En efecto, en letra pequeña está el engaño y, también, el castigo para el incauto y confiado consumidor: los ahorros en la factura del gas se producirán sólo si se contrata un servicio de mantenimiento de gas, sólo durante 12 meses y, ¡cuidado!, si el Adán de turno no permanece 12 meses, penalización al canto; los descuentos para la luz tienen dos condiciones: sólo hasta el 31.01.2015 y sólo si se contrata el Plan Hogar Electricidad. Y no entro, hoy, en el análisis lingüístico del lenguaje farragoso y opaco utilizado en la letra pequeña ilegible.

En los mensajes de Iberdrola y de Orange, como no podía ser de otra manera, se da una de cal, en letra grande, y otra de arena, en letra pequeña

Orange es otra Eva tentadora, que intenta también hacer pecar a sus clientes con teléfono prepago, con guiños (o anzuelos) ‘conativos’ en letra grande y con fotos de móviles: renueva tu móvil al mejor precio, con un 20% de descuento y hasta 261 euros por tu móvil usado. Y todo es muy fácil y rápido: entra en la web de Orange, elige un terminal y, en 48 horas, recibirás tu nuevo terminal; y ‘Tu vida cambiará con Orange’, según reza el lema de la campaña. Ahora bien, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (terminales con prestaciones de última generación: táctiles, acceso a Internet, cámara de fotos), se intenta enjaretar o endilgar la ‘tarifa Delfín’ (4,24 euros semanales, para tener acceso a Internet) a aquellos usuarios que tienen teléfono prepago y que lo utilizan de higos a brevas (en viajes y poco más), creando una necesidad donde no la había ni la hay.

Acabo de poner el dedo lingüístico en las llagas de la letra pequeña de Iberdrola y de Orange. En ambos casos, sus propuestas-oferta están tan condicionadas, en la letra pequeña, que más que una oferta son un engaño en toda regla. Ante este llover sobre mojado y siempre sobre el desprotegido y cándido consumidor, ¿dónde está la Administración, en qué ocupa su tiempo de trabajo o su tiempo libre, o qué piensa hacer para poner coto a tanto Alí Babá de cuello blanco que anda suelto? Ante la realidad descrita, habría que rectificar y adaptar la máxima de Anaxágoras que dice: “Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es mía”; y escribir en su lugar: “Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es de la Administración (poder ejecutivo, legislativo y judicial)”, que ha hecho dejación de sus funciones y que no proporciona a los consumidores ninguna tutela, ninguna protección, ni ninguna seguridad en las actividades comerciales. Y si la Administración no proporciona seguridad, ¿para que queremos la Administración?

Manuel I. Cabezas González
honrad.blogspot.com
28 de diciembre de 2012


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2 Comentarios

  1. Manuel I. Cabezas 09/01/2013 en 23:51

    Carlos,

    · Puedo comprender y aceptar lo que tú expones.

    · Ahora bien, el problema que yo planteo en mi texto es el siguiente: IBERDROLA y ORANGE, en sus mensajes publicitarios, utilizan la LETRA PEQUEÑA, que es ilegible.

    · ¿Por qué? Hay mala fe en ello. Lo hacen para embaucar y engañar a los consumidores que, generalmente, no la leen, ya que es difícil leerla.

    Un cordial saludo,

    Manuel I. Cabezas

  2. Carlos garrido 04/01/2013 en 10:30

    Hola,
    Estoy contigo en que españa es un pais de picaros, pero eso es una cosa y lo que comentas es otra, si la informacion esta en la publicidad quien es mas “culpable” el que lo redacta o el que se cree que se dan duros a 4 pesetas y acepta cualquier cosa sin leer ni valorar?
    En el caso de Orange lo veo claro, no hay engaños, no hay mentiras, si quieres mejorar tu terminal (valorado en 400€) y consumir internet movil te ofrecen pasar de prepago a pospago, ahora bien, eso solo incita el consumo, y si eso nos parece mal, ¿para que nos creemos que estan las empresas si no es para hacer negocio, generar beneficios etc? como creemos que se mejora la rentabilidad si no es mediante el aumento del consumo y la reduccion de costes?
    Al pan pan y al vino vino señores, pero con sentido comun.
    Un saludo.

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