Viernes 09 de diciembre de 2016,
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La Ley de Arizona reaviva el debate de una reforma migratoria en EEUU

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La ley promulgada en Arizona, que permite a la policía interrogar a aquellos que parezcan ‘sin papeles’, y si es así detenerlos, ha desatado una ola de críticas tanto en filas demócratas como republicanas

Pero esta polémica también devolvió al ruedo la necesidad de una reforma migratoria que regularice a más de diez millones de personas que viven en Estados Unidos bajo el rótulo de indocumentados.

En momentos en que el asunto migratorio parecía casi olvidado, la gobernadora de Arizona (suroeste), Jan Brewson, sin pretenderlo, reavivó la polémica al promulgar una ley que declara un delito estatal la inmigración ilegal, y exige a la Policía que pida la documentación a los sospechosos de no tener los papeles en regla.

Desde el presidente Barack Obama hasta figuras emblemáticas de las filas republicanas fustigaron la ley que, según ellos, dará pie a una discriminación racial

Las críticas fueron letales. Desde el presidente Barack Obama hasta figuras emblemáticas de las filas republicanas fustigaron la ley que, según ellos, dará pie a una discriminación racial, ya que las autoridades pueden detener a cualquier persona, sospechosa de ser un inmigrante indocumentado.

El presidente Obama tachó la ley de ‘irresponsable’ y afirmó que el “pueblo estadounidense merece una reforma integral”. El procurador general Eric Holder calificó la ley de “desafortunada” y señaló que todas las opciones están abiertas, “incluida la impugnación ante la justicia”. La secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, aseguró que el Gobierno estadounidense estudia si cumple con las garantías constitucionales.

Del otro lado, sus partidarios esgrimen que la ley es necesaria para detener el crimen en el desértico estado, que se ha transformado en un corredor clave para el tráfico de drogas y de inmigrantes desde México.

“Aunque mucha gente está en desacuerdo, creo firmemente que (esta ley) representa lo mejor para Arizona”, señaló la gobernadora republicana de Arizona al mencionar los problemas de violencia que sufre la población de 6,5 millones de habitantes, de los cuales unos 460.000 son migrantes indocumentados, la mayoría latinoamericanos.

Vivir y trabajar en Estados Unidos sin papeles es ya de por sí un delito, pero de ámbito federal. La nueva regulación otorga las funciones de agentes de inmigración a los departamentos policíacos y penaliza a las personas que transporten a un inmigrante indocumentado, entre otras disposiciones.

“No podemos sacrificar nuestra seguridad ante la codicia criminal de los carteles de la droga. No podemos permanecer de brazos cruzados mientras los secuestros y la violencia comprometen nuestra calidad de vida”, dijo Brewer.

El índice de crímenes registrados en Arizaona ha descendido drásticamente en los últimos años, pese al aumento de inmigrantes

¿Tiene Arizona tantas razones para aprobar una ley que hace creer que todo inmigrante es un presunto narcotraficante o criminal?

No lo reflejan así los últimos datos. El índice de crímenes (robos, asaltos, homicidios y violaciones) registrado en Arizona ha descendido drásticamente en los últimos años, según el departamento de Justicia, pese al aumento de inmigrantes. A modo de ejemplo, los crímenes violentos cayeron de 512 cada 100.000 personas en 2005 a 447 en 2008. Un informe del conservador grupo Americas Majority Foundation decía que el crimen cayó en un 13,6% en los estados con mayor inmigración en Estados Unidos (que incluye Arizona), contra un retroceso del 7,1% en los 32 estados restantes.

En un país que se jacta de que la inmigración ha sido uno de sus principales pilares, varios legisladores estadounidenses advirtieron que otros estados podrían seguir el ejemplo de Arizona si no se actúa cuanto antes.

Pero el debate es altamente inoportuno. Sobre todo, en un año en que Estados Unidos celebra elecciones legislativas.

Una ley que diera la ciudadanía a muchos de los ‘sin papeles’ en el país consolidaría el apoyo a los demócratas entre los hispanos, la minoría de mayor tamaño del país, pero podría movilizar a la oposición republicana en estados y distritos clave para los comicios de noviembre.

Una encuesta elaborada por Rasmussen Reports, basada en Nueva York, mostró que casi dos tercios de los electores en el estado (64%) están a favor de la ley. Un sondeo telefónico divulgado pocos días atrás mostró que el 60% de los votantes a nivel nacional apoyaban la ley estatal SB1070.

Otro sondeo indicó que el 56% de los votantes en Arizona aprueba la gestión de Brewer, comparado con el 40% que opinaba lo mismo hace dos semanas.

El presidente señaló que, tras aprobar la reforma sanitaria, sumada a la necesidad de impulsar la reforma financiera y las leyes sobre cambio climático, no será fácil añadir a la agenda de 2010 otro polémico tema

Si bien la presión aumentó sobre Obama para que cumpla una promesa hecha a la comunidad hispana, el presidente señaló también que, tras la aprobación de la reforma sanitaria, sumada a la necesidad de impulsar la reforma financiera y las leyes sobre cambio climático, no será fácil añadir a la agenda de 2010 otro polémico tema.

Una reforma migratoria fracasó en dos ocasiones, en 2006 y 2007 en el Congreso estadounidense, donde el Partido Demócrata goza en estos momentos de mayoría.

Pero la presión internacional aumenta y ya son varios, con México y la mayoría de países centroamericanos a la cabeza, las naciones que exhortan a Estados Unidos a dar una solución. La ley desató una ola de indignación entre la comunidad hispana en Estados Unidos, la primera minoría en el país con 44 millones de habitantes, y varias organizaciones se han unido para combatirla.

“El tema migratorio se está poniendo cada vez más espeso (…) Debe preocuparnos a todos” porque algunas políticas pueden conducir a “graves violaciones de los derechos humanos”, dijo en Panamá el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias.

También el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se unió a las condenas de la normativa, que calificó de “claramente discriminatoria en contra de los inmigrantes y la población latina de los Estados Unidos”.

El debate parece, al menos, planteado. Como dijo el líder de la mayoría demócrata Harry Reid: “los demócratas y republicanos están de acuerdo en una cosa: el sistema migratorio está quebrado y necesita ser reparado”.


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