Domingo 26 de marzo de 2017,
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“La llave para terminar con el conflicto la tiene desde hace cuarenta años Israel”

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Entrevista:

 
Hernán Zin, periodista y autor del libro “Llueve sobre Gaza”

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Hernán Zin

”Bajo las bombas y los disparos, antes de que se vaya la luz…” Así escribía Hernán Zin
cuando estaba en la Franja de Gaza, el pasado mes de junio, coincidiendo
en la terrible incursión del Ejército Israelí ,llamada con el bonito eufemismo “Lluvia de verano”,
sometiendo al millón y medio de personas que viven allí a la
destrucción sistemática de las infraestructuras y al embargo económico.

Nos contaba la vida y la guerra en directo, escribía sus crónicas en su blog “Viaje a la Guerra”
y muchos le seguíamos la pista todos los días. Preocupándonos por su
integridad, por su soledad e incluso nos preguntábamos si la misma luna
llena que inundaba con su luz parte de España cubriría también con su
brillo su habitación, las calles desiertas y las casas calcinadas de
Gaza.
Sus relatos eran impactantes, hirientes. Sus
descripciones eran desoladoras. Día a día leíamos su blog y
desayunábamos con el castigo colectivo al que era sometido el pueblo
palestino en represalia por el secuestro de un soldado israelí llamado Gilad Shalit,
con armas desconocidas que lanzaba el ejército quemando la piel, los
huesos y obligaba a amputar los miembros afectados, con el secuestro de
varios periodistas de la Fox, con la incesante violación a los Derechos
Humanos, intereses económicos, territoriales encubiertos, con la
humanidad de sus fotos y la desesperación y la impotencia del propio Hernán
Zin cuando apenas disponía de conexión y luz para escribir amén de
compartir su día a día y el dolor de la población palestina.
Muchos niños palestinos le gritaban viendo al cuello su cámara de fotos: “Sowarne, sowarne” que quiere decir “mírame, hazme una foto”.
Retrátame en una foto y cuenta lo que estamos padeciendo, cómo jugamos
entre escombros y como no podemos dormir debido al incesante ruido de
las bombas. Una metáfora que ahora se hace realidad en forma de libro.
Ahora es el tiempo de plasmarlo.

Llueve sobre Gaza. Vida y muerte en tierra sitiada
sale a la luz sin necesidad de que ninguna luz de luna llena ilumine
sus hojas que son un grito de denuncia por la impunidad más desoladora
y crímenes sistemáticos hacia el pueblo palestino.

Además el relato se entrelaza con las acciones que el
ejecutivo de Olmert realizó en el mismo momento en el Líbano. El libro
también cuenta con reflexiones de Meir Margelit, Amira Hass, Gideon
Levy, Yehuda Shawl, intelectuales israelíes con una visión lúcida del
conflicto y que demandan el cumplimiento de las diferentes resoluciones
del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, nunca cumplidas.

Hernán Zin responde a unas preguntas.

-¿Cómo surgió este libro?

“Lo que más dolor me causó y me causa es la indiferencia del mundo
ante las acciones de Israel, ante su golpe premeditado y cobarde a los
civiles, que parte de una máxima racista, como bien dijo Ehud Olmert,
pensar que todos los palestinos son “terroristas”

-Acababa de llegar a Gaza, en los albores de la
Operación lluvia de verano, cuando comenzó la guerra de Líbano y casi
todos los corresponsales partieron hacia el norte. Al ver que las
noticias de Gaza, igual de terribles que las de Líbano, quedaban sin
narrar, decidí que tenía que quedarme, que tenía que documentar hasta
en los más mínimos detalles las terribles acciones del gobierno de
Israel. Eso es lo que cuento en Llueve sobre Gaza, el día a día del
castigo colectivo impuesto a los palestinos por parte de Ehud Olmert.
Ataques militares, cierre de fronteras, destrucción de cultivos. El
millón y medio de habitantes de Gaza empujados a la miseria, en franca
violación de la Convención de Ginebra. Un golpe indiscriminado a la
población civil, brutal e injustificado. El secuestro de un soldado
hebreo, punto de partida de la Operación lluvia de verano, dio la
excusa a Olmert para hundir a Gaza en la desesperación.

-El
constante contacto con la violencia, la muerte y castigo colectivo con
la población en la franja de Gaza ¿Ha marcado un antes y un después
para Hernán Zin?

-Llevo ya 13 años haciendo este trabajo. Pero sí es
cierto que el nivel de violencia que vi en Gaza me conmovió
profundamente. La forma en que se bombardeaban casas de familias,
aniquilando a sus ocupantes… Cuando escribía el libro no en pocas
ocasiones tuve que parar porque no podía dejar de llorar. Aunque creo
que lo que más dolor me causó y me causa es la indiferencia del mundo
ante las acciones de Israel, ante su golpe premeditado y cobarde a los
civiles, que parte de una máxima racista, como bien dijo Ehud Olmert,
pensar que todos los palestinos son “terroristas”.


-El pasado 14 de agosto fueron secuestrados por un
grupo armado hasta hace poco tiempo desconocido, Las Brigadas de la
Yihad Santa, dos periodistas del canal estadounidense Fox News en
Gaza.¿Cómo se vivió entre los periodistas españoles este secuestro?

“Lo que más me indignó fue la manipulación y el cinismo de los medios de
comunicación (…) que pone a palestinos e
israelíes en un mismo plano, como si fuera una guerra, cuando, en
realidad, se trata de una ocupación de tintes coloniales”

-En aquellos días yo estaba solo en Gaza, por lo que
no te puedo hablar de otros compañeros. A mí me llevó a cambiar la
rutina que seguía, el día a día, sobre todo porque sabía que había un
grupo armado que había preguntado quién era yo y para quién trabajaba.
De todos modos, en esos días surgió la posibilidad de meterme en los
túneles que Hamás emplea para traficar armas desde Egipto, y no lo
dudé. Quizás fue una locura, pero lo cierto es que sabía que ningún
periodista fue asesinado por los palestinos. Todos los compañeros
caídos en la región lo fueron por culpa del Ejército de Israel. Si te
soy honesto, me daban mucho más miedo los soldados hebreos, que en sus
incursiones en Gaza disparan a mansalva. Durante los dos meses que
estuve en Gaza, cinco periodistas resultaron heridos, como cuento en el
libro.

-En los dos meses que conviviste con el pueblo palestino ¿qué hecho fue el que más te indignó?

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Un niño vestido de militar (Hernán Zin)

-La manipulación y el cinismo de los medios de
comunicación, la tergiversación del lenguaje, que pone a palestinos e
israelíes en un mismo plano, como si fuera una guerra, cuando, en
realidad, se trata de una ocupación de tintes coloniales, basada en la
segregación racial, en el apartheid. En el libro, basado en datos de
periodistas como Robert Fisk, analizo cómo se manipula el lenguaje.

-¿Cuál crees que fue el papel del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en este conflicto y en la guerra del Líbano?
-Y, como te decía antes, me causaba una honda indignación, la
indiferencia del mundo. En especial, la hipocresía y el silencio de la
Unión Europea. Si los líderes israelíes tienen la altura moral una
pulga, nuestros dirigentes no son muchos mejores. Las declaraciones de
Javier Solana por aquellos días me parecieron repulsivas, al igual que
en relación al Líbano. Esta UE que saca pecho al hablar de Derechos Humanos, apenas
abre la boca cuando se trata de Guantánamo, de los vuelos secretos de
la CIA y del ataque deliberado a civiles en Gaza y Líbano. Una
vergüenza.

-Es cierto que Internet ha cambiado la forma de hacer periodismo con respecto a otros medios de información?

-Soy un periodista tradicional, de prensa de papel,
de toda la vida. Y cuando comencé con mi trabajo digital hace un año
tenía muchas dudas. Si te digo la verdad, ha sido una de las
experiencias más gratificantes y estimulantes de mi vida. La
interacción con los lectores, con todo lo bueno y lo malo que eso
tiene, ya que hay gente muy ofensiva que se ampara en el anonimato de
la web para insultar. Pero lo cierto es que el saldo es sumamente
positivo. Por poner un ejemplo, durante los bombardeos en Gaza, recibía
el apoyo de los lectores, que me hicieron sentir muy amparado, querido,
que me hacían sonreír. Una gente maravillosa. Los lectores también
organizaron colectas, como lo hiciste tú, para Gaza, lo que permite ver
el impacto directo de mi trabajo. Y, finalmente, me han recomendado
artículos y libros, me han dado ideas…
-¿Cual crees, a partir de tu experiencia que son
las directrices que deberían seguirse para llevar la paz a Palestina y
evitar la demonización conel mundo árabe?

“Me causaba una honda indignación, la
indiferencia del mundo. En especial, la hipocresía y el silencio de la
Unión Europea. Si los líderes israelíes tienen la altura moral una
pulga, nuestros dirigentes no son muchos mejores”

-La solución es una y clara: el final inmediato de
la ocupación por parte de Israel. Desmontar el muro, los checkpoints.
Retirar a los colonos judíos del territorio que, según la legislación
internacional, no les pertenece. Hacerlo ya, sin perder un segundo.

Mientras los israelíes tengan cautivos a los palestinos en esa
suerte de parque temático sobre el apartheid que han montado en
Cisjordania, para recordarnos qué es el racismo, mientras Gaza siga
hambrienta y bombardeada, no habrá paz ni justicia. Y luego, ambas
partes tendrán que sentarse a negociar una salida digna para los cuatro
millones de refugiados que malviven en Líbano, Jordania y Siria.

La llave para terminar con el conflicto la tiene
desde hace cuarenta años Israel. El problema son los interesas
económicos que conlleva la ocupación. Nadie los quiere tocar. Ojala
algún día los israelíes tengan un líder con cierta altura moral,
valiente, y no un ser nefasto como Olmert, o su contrincante,
Netanyahu, que ha dado pruebas de ser aún peor. Por ahí pasa la
solución, porque la sociedad israelí se rebele y termine con la
ocupación.

-Y por último…qué esperas de este nuevo libro? ¿regresaras a Palestina?
-Espero que colabore a que se termine con tantas mentiras y
manipulaciones. Vivimos tiempos oscuros, de barbarie e hipocresía. Y
Occidente es uno de sus responsables. ¿Volveré a Palestina? Por ahora
no, temo a las autoridades israelíes. Aunque sea calificado como un
estado democrático, lo cierto es que no resulta fácil trabajar allí,
todo son trabas, amenazas. Voy a esperar un tiempo antes de regresar.
Ojalá lo haga a una Palestina libre y próspera. Y a un Israel en paz y
dentro de los límites geográficos que le dio la ONU. Un requisito
fundamental para aportar estabilidad y paz a un región cubierta de
sangre.

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Título, subtítulo, destacados


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Sobre el autor

1 comentario

  1. Anónimo 29/06/2007 en 3:21

    DESGRACIADA PALESTINA
    Y también desgraciados palestinos que soportan el peor de los mundos. La situación no cambiará mientras sigan gobernados por un grupo terrorista y ladrón, descendiente de Arafat, y otro, Hamás, peor y más terrorista si cabe. Basta ver el enfrentamiento actual entre ellos.

    Israel, en absoluto inocente, pero con la disculpa siempre de luchar para sobrevivir. Cuando las cosas parecen mejorar un poco unos cuantos misiles caseros a Israel y vuelta a empezar. Mientras no se reconozca el derecho a existir de Israel por parte de Siria y, sobre todo Irá, la situación no mejorará; es decir, empeorará como en el Líbano, la “Suiza de Oriente Medio”.

    El Muro de la vergüenza, los robos de Arafat y su señora, la infiltración de milicias armadas y dinero a espuertas de islamistas radicales y su guerra santa no permiten descanso a la situación internacional.

    El comentario, como es lógico, se escora del lado palestino, aunque falta un poco de rigor para sus dirigentes impresentables y muñecos en manos de otros intereses. Además es la parte que más sufre igual que el Líbano con casi tres millones de exiliados. No sé si es posible o no tengo mucha razón pero creo que mientras Iran, Siria e Israel no firmen una paz como la que hicieron franceses e Inglese hace casi cien años para repartirse esa y otras regiones de África no habrá paz y sufrirán más los más desprotegidos e inocentes de siempre.

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