Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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La muchacha que mendiga maternidad

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OPINIÓN / “Necesito dar cariño a alguien, necesito ser madre, necesito un hombre para fabricar un bebé -el de mis sueños-, pero, ¡maldito sida!: tropiezo con él a la vuelta de cualquier esquina

Había casi nadie. Corrían las siete de la tarde cuando me encontraba tomando un cafetín y ojeando revistas ‘matacorazones‘. Entró en el establecimiento la hija de un buen amigo mío -por el que siento gran afecto-, que me dijo:

– “¿Dispones de cinco minutos?”.

– “Y de cinco mil”, le contesté.

Clavó su mirada sobre mis ojos, y exclamó:

– “¡Deseo ser madre, lo necesito…!”.

Y es que nos hace falta llorar, nos hace falta reír, nos hace falta comunicarnos… Nuestras penas y nuestras alegrías, pero comunicarnos

En mi sesera pululaban mil y una preguntas, y le inquirí -tratándole de ayudar-:

– “¿Estás embarazada, quizá?”.

Al pronto, respondió:

– “¡Ni mucho menos!…”.

Me comentó que salía con chicos, tipos casados y solteros, y que “más valía no hablar de sus…”. También me explicó que su vida pasional -ley del deseo sexual- así la resolvía, mas su corazón aparecía frío, con color de muerto. Esta semejante nuestra ha sido y es una competente mujer de siglo XXI: tiene talento, escribe libros, es maestra del Estado… formando parte del organigrama social por méritos propios. Mi buena amiga -salvando edades- es atea, no cree en los hombres y menos aún en el amor. Así me lo confesó, y anuencia me dio para comentarlo.

En cualquier caso, mi contertulia es una criatura valiente -hermosa, guapa e inteligente-, que escogió su voluntaria soltería. Es decir, el afrontar la vida lejos de sus progenitores, siendo responsable de sus propias decisiones. Esta solitaria y amorosa mujer, sabe que ‘el amor es una flor demasiado preciosa para cortarla’ (proverbio chino), prosiguió con sus confesiones amigables. Así, desalojó de su interior miedos y temores con soledad.

Y me dijo más:

“Necesito dar cariño a alguien, necesito ser madre, necesito un hombre para fabricar un bebé -el de mis sueños-, pero ¡maldito sida!: tropiezo con él a la vuelta de cualquier esquina”.

Es evidente, hoy por hoy, que existen niños/as educados, y bien, por sus madres solteras.

Ante sus temores -que son los nuestros- aconsejé:

– “Busca un hombre –¡que los hay!-, que respete tu cuerpo y temple tu alma”.

Hagamos que nuestros semejantes sean hermanos nuestros, en lo malo y en lo bueno, pero hermanos nuestros

Explícale tu proyecto amoroso -le dije-, pues hallarás ese hombre. Él te transmitirá sus sentimientos de admiración, aprecio y agradecimiento…, que dejarán huellas perpetuas en el interior de tu vientre. Ésta es nuestra soledad de amor que estamos creando. Paradojas de las postrimerías de nuestro siglo XX: un solo niño, una sola madre también.

Y es que nos hace falta llorar, nos hace falta reír, nos hace falta comunicarnos… Nuestras penas y nuestras alegrías, pero comunicarnos. Por esto, sin duda, nos pasamos la vida ‘mendigando maternidad’. Hagamos que nuestros semejantes sean hermanos nuestros, en lo malo y en lo bueno, pero hermanos nuestros. No me cabe la menor duda de que ser madre es uno de los grandes tesoros de esta vida.

Escucho las palabras del poeta, que dice: “La mujer capricho/ por eso vive de él; / y el hombre que de ella vive, / capricho de ella es”. Erikson mantuvo que “las mujeres están destinadas a tener hijos”. Se equivocó, como seres humanos que somos. En verdad esta muchacha estaba mendigando maternidad. Si mi hija, de su edad, me hubiese pedido consejo, quizás, mi corazón lloraría lágrimas de invierno, y mi laringe articularía palabra alguna.

Todos sabéis que la imaginación e inventiva corren juntas cuando la pluma resbala sobre el papel: ellas, sin duda, están dentro de lo que dicta la cinta magnetofónica instalada en mi cerebro. Agradezco vuestra lectura de este artículo de opinión, y considerar que, en este pañuelo de lágrimas que es la vida, todos somos mendigos de nuestras propias libertades…

La Coruña, 12 de octubre de 2011
Mariano Cabrero es escritor


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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