Miércoles 26 de abril de 2017,
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“La muerte de miles de personas, el dolor y la Justicia no entienden de fronteras”

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El periodista Carlos Santos narra a través de la vida de su
tío en Guatemala uno de los mayores genocidios de todo el siglo XX

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Los sobrinos del periodista Carlos Santos, a quien está
dedicado Guatemala, el silencio del gallo,
asisten en las últimas semanas a un intenso y pasajero cambio de papeles. Su
tío afincado en Madrid es el protagonista de decenas de entrevistas en medios de
comunicación que quieren saber más sobre un conflicto olvidado, una guerra
perdida de la información internacional: el genocidio de más de 250.000
personas en Guatemala, la mayoría indígenas. Carlos Santos ha escrito junto a
su tío “el misionero” Luis Gurriarán un reportaje de casi 400 páginas sobre la
vida de un país asediado por la muerte y la desigualdad social que sólo ahora,
muchos años después, está comenzando a paliar.

-¿Este es un libro-tributo a tu tío o ajuste de cuentas con
la realidad de Guatemala?

Es simplemente una historia. En un
momento en el que si le das una patada a una piedra te salen diez novelas
históricas que ni son novelas ni son históricas yo he pretendido construir una
historia sin nada de ficción.

-Los acontecimientos históricos tienen más fuerza que la
fantasía.

Claro. Escribí este libro por puro instinto profesional. Si
tienes una buena historia… ¿para qué contar una historia falsa o novelada?.
Además, al reconstruir la vida de mi tío Luis descubrí la historia de un país que
no conocía.

-Se ha sumergido en una realidad estremecedora en buena
medida olvidada.
 

Olvidada o nunca conocida. No sabía, por ejemplo, que las
sucesivas dictaduras militares habían estado tras la muerte de 250.000
personas, la mayoría indígenas mayas. Que para ello se habían utilizado los
métodos más crueles de todo el siglo XX con excepción de los de Hitler o Pol
Pot. Que la iglesia había tenido allí el papel más digno de su historia
contemporánea. No tenía mucha idea de la tragedia colectiva de los mayas y de
que todavía se pueden exigir responsabilidades criminales.

-En este sentido, la Audiencia Nacional tiene abierto un
proceso contra varios militares por las muertes en Guatemala.
 

Formalmente hay siete cargos
militares y civiles acusados de genocidio por intentar exterminar
deliberadamente a la etnia maya. A las 48 horas de salir el libro en Guatemala,
el dictador Ríos Montt anunció que se presentaba a las elecciones [de este
año], lo que le garantiza su inmunidad.

-Con todo, parece una historia
heroica con un final agridulce.
 

Todas las guerras civiles son
tristes, y todas acaban mal. En este caso era una minoría muy poderosa contra
una mayoría sin nada y muy débil. Además, en casi todas suele haber un vencedor
y un vencido. El hecho de que en esta no los haya significa que tampoco ganó
nadie. Y menos mal.

-Luis Gurriarán se fue a
Guatemala hace más de cuarenta años y todavía sigue allí. ¿Cómo surge ahora la
idea de publicar el libro?

Decidí escribirlo por la
destrucción de aldeas mayas comprobada sobre el terreno. Mi tío me contó, en
las ruinas de la que había sido su casa y la de otros nueve misioneros, que de
todos ellos sólo quedaban tres y uno era ‘oreja’ del ejército. En cuanto pude
lo encerré en mi casa de Madrid seduciéndolo con buen vino y buena comida para reconstruir su historia.

-Hay quién piensa que, pese a
todos los avances, los valores de su tío no gozan de una gran acogida en la
sociedad española.

Yo soy muy excéptico, y por eso me
ha sorprendido mucho la acogida del libro. Yo pensaba que la muerte de miles de
mayas no interesaba, igual que parece no importar la muerte de miles de
magrebíes en el mar, sino que lo que importa es que lleguen quince.

-Por la repercusión y acogida,
creo que ha errado un poco en el cálculo.

Desde luego. Hace unos días,
influido por la jerga periodística, le comenté a un librero que
parece que el libro “vende”. El me respondió que “no vende: interesa”. Pese al
riesgo de verse relegado a la marginalidad, los medios están hablando mucho de
él. Gracias a esa buena disposición ahora sé que el genocidio de miles de mayas
interesa, entre otras cosas porque la muerte no se circunscribe a Guatemala, la
Justicia tampoco y el dolor no entiende de fronteras.

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Sobre el autor

2 Comentarios

  1. Redacción Bottup 03/02/2007 en 7:49

    Ya está en portada. Un saludo

  2. yeray 03/02/2007 en 6:48

    ¿por qué no está este artículo en portada?

    En lugar de la manifestación de conspiranoicos.

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