Domingo 26 de marzo de 2017,
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La nueva estrategia internacional de EEUU: El efecto Obama

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Obama
Obama

Barack Obama ha significado un soplo de ilusión y aire fresco en la política tanto norteamericana como internacional.

En sus primeros meses de mandato su actividad se ha multiplicado y, al menos, ha creado la expectativa de cambio.
Que todos estos movimiento signifiquen un punto de inflexión en la
política internacional, la economía, el respeto a los derechos humanos
y al medio ambiente, sea realidad o solo un efecto publicitario lo
habremos de ver en los próximos años.

 

La nueva situación mundial de crisis requiere un
personaje que encabece, que lidere, que dirija todo este juego de
despropósitos e historia
que se ha llevado por delante
economías, empleos, ahorros. Parece que por propia dinámica del
sistema el país más poderoso, EEUU, está llamado a esta
tarea de dirección. Pero además el líder del país líder, valga
la repetición, Barack Obama, ha representado, desde su
presentación, un soplo de aire fresco, para los cambios que vendrán.
Que sea verdad está impresión o que todo sea un completísimo
ejercicio
de marketing alrededor de su figura
solo nos lo dirá el
tiempo
. La tarea es ingente como el propio Obama ha
reconocido
pero aglutina la confianza de gran parte del mundo, entre ellos y sin
fisuras, el
pueblo norteamericano
.

La crisis
que obliga a cambios
necesarios a nivel global junto con un líder que aglutinó buena
parte de las ilusiones del mundo permite que se pueda pensar en un
cambio mundial

En estos primeros meses del mandato de Obama
se multiplican las reuniones con unos con otros, con todos y en esta
primera visión parece que la ruptura con el pasado es abrupta, al
menos en lo que nos enseña las televisiones. Luego se demostrará si
esto es así o solo una renovación en los intereses actuales de EEUU
porque, como dijo Kissinger, la primera potencia mundial no
tiene aliados permanentes
, y mucho menos nuevos, sino intereses
permanentes y estos no han cambiado con la marcha del aciago George
W. Bush. Pu
ede que solo el cambio de mano dura a mano dispuesta a
dialogar
y ayudar
y el cambio de algunos
procedimientos sea suficiente para hacer el
mundo más seguro
.

La crisis
que obliga a cambios
necesarios a nivel global
junto con un líder que aglutinó buena
parte de las ilusiones del mundo permite que se pueda pensar en un
cambio mundial: cambio
en la política económica, internacional,
bélica,
de derechos
humanos
y de
medioambiente
del país más poderoso del mundo. Todo ello
aderezado con un rescate
económico
con aires estatistas y con tintes de
izquierda, a la americana
, de la economía que amenazó con
hundirse.

Por otro lado la esperanza
por la paz
: la mano tendida a Rusia,
el diálogo con China.
El cambio de estrategia con Irán
en pos de un desescalamiento tras la amenaza
del desarrollo
nuclear
que se ha endurecido
con la crisis de las elecciones presidenciales
, la sugerida
retirada de Irak
y el desmantelamiento
de la cárcel
inmoral de Guantánamo
, el fortalecimiento de la lucha contra el
radicalismo creciente de los talibán
en Pakistán
contaminados por Afganistán
marcarán su agenda política internacional. Los últimos movimientos
de la aventura
nuclear arrebatad
a de Kim Il Jong ha
puesto en jaque esta estrategia de desescalamiento inicial
.
Incluso se muestra como moderador
o arbitro
en el avance, a trompicones de la UE.

En América Latina una nueva era de mano
tendida, incluyendo
a Cuba y a Venezuela,
y de colaboración cambia
el sentido de la política de George Bush

Mención merece el acercamiento,
aunque fuera solo cosmético
al mundo
árabe y musulmán
y una
presión
sobre todos los interlocutores
para lograr la paz en Oriente medio que exige a
Israel algunos “trágalas”
importantes y, al tiempo, lograr
detener
el avance del islam más radical
. En este sentido es novedoso
este discurso de acercamiento
general al mundo del Islam
y ampliar y amparar la cercanía
entre Occidente y el Islam
que en los últimos años se había
ido poco a poco separando y, con ello dando alas a los más
radicales.

En América Latina una nueva era de mano
tendida, incluyendo
a Cuba
y a Venezuela,
y de colaboración cambia
el sentido de la política
de George Bush que se
caracterizó por el desencuentro y el olvido.
Un olvido incómodo en el patio trasero de EEUU que ha sido
aprovechado por China
o Irán
y que hacen que siga siendo el lugar de las venas
abiertas de América
, el sitio del liderazgo populista y
demagogo.

Es conocido que la popularidad de Obama no tiene
rival frente a los líderes populistas de la zona,
Chavéz y compañía
, sin embargo el vivir a espaldad de América
Latina ha significado un deterioro del avance democrático en la
zona. Inmigración, bandas, desarrollo social y económico, lucha
contra la delincuencia y el narcotráfico
, colaboración y menor
injerencia parecen ser las
bases
para la agenda futura de estos encuentros en “aparente”
igualdad entre los países.


Estos asuntos alimentan la actividad
frenética
de Barack
Obama
del que se pensaba como un trasunto de J.
F. Kennedy
y, dadas las circunstancias, habrá de tener no pocas
características de un F.D.
Roosevelt
pero no solo para sus
propios ciudadano
s, como el creador del “new deal” sino para
todo el
orden “americano” global
.

Comienza una era de esperanza y de ilusión que,
esperemos, que pueda confirmarse.
Por lo pronto Barack Obama es tomado como una especie de
mesías o idolo pop. No sabemos si es bueno o malo pero al menos le
asegura que será escuchado.

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