Viernes 30 de septiembre de 2016,
Bottup.com

La ONU, en contra del Polisario, no va a modificar su misión

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

OPINIÓN / El conflicto saharaui, que se arrastra hace cuatro décadas, ha tenido su última polémica con la retirada de confianza de las autoridades marroquíes al Enviado Personal de Ban Ki-Moon

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon ha manifestado, según una fuente de la ONU, que el trabajo de esta institución internacional, en relación con el diferendo saharaui, no va a ser modificada tras la próxima designación de un nuevo representante especial que sustituirá al anterior, Cristopher Ross.

Ban Ki-Moon, indica la misma fuente, ha puesto de manifiesto que tiene “una alta consideración de la especial dedicación del Rey de Marruecos, Mohamed VI, a los compromisos internacionales del Reino, cuya contribución es significativa tanto por su condición de país miembro del Comité de Seguridad de Naciones Unidas, así como en las misiones internacionales de la ONU para el mantenimiento y consolidación de la paz, establecimiento de la seguridad y la prevención de conflictos”.

En cuanto a la cuestión del Sáhara, según la fuente consultada en Naciones Unidas: “Ban Ki-Moon aseguró que la ONU no prevé ningún cambio en las condiciones del ejercicio de su mediación, cuyo objetivo es promover una solución política mutuamente aceptable a la controversia y contribución a la mejora de las relaciones marroquí-argelinas”.

La propuesta de autonomía avanzada del Sáhara Occidental ha sido acogida por la comunidad internacional como una propuesta seria para lograr una solución definitiva

Durante el contacto telefónico, Mohamed VI puso de manifiesto “el compromiso permanente del Reino de Marruecos al servicio de la paz en el mundo, reiterando su sincera disposición para lograr una solución rápida sobre la base de su propuesta de autonomía avanzada”, iniciativa que ha sido acogida por la comunidad internacional como una propuesta seria para lograr una definitiva.

Tanto Mohamed VI como Ban Ki-Moon, después de haber intercambiado diferentes opiniones sobre los principales asuntos regionales e internacionales, han manifestado su pleno acuerdo para mantener el nivel de excelencia en la relación entre Marruecos y las Naciones Unidas.

Marruecos, en la actualidad, es el único país árabe que forma parte del Comité de Seguridad de las Naciones Unidas. Mohamed VI despliega una verdadera labor de liderazgo regional en cuestiones internacionales, especialmente en todo lo relacionado con cuestiones relativas a la promoción de la paz, la mediación en la prevención de conflictos y la seguridad.

En la actualidad, el Reino de Marruecos es uno de los países que ha realizado una apuesta clara para el mantenimiento de la paz especialmente, y de forma destacada en estos momentos, en los conflictos derivados de las situaciones que se registran, por ejemplo, en Malí, Níger y Siria, entre otros países.

Marruecos se ha conformado como un país estratégico en los esfuerzos internacionales para la consolidación de la paz, la seguridad, la estabilidad y la promoción del desarrollo de África. El compromiso del Reino de Marruecos se ha materializado especialmente a través de su participación en operaciones de paz durante más de cincuenta con socios internacionales como la ONU, la OTAN y la Union Europea. Con la UE, Marruecos mantiene una relación protocolizada mediante un ‘Estatuto Avanzado’.

En cuanto a la cuestión saharaui hay que poner de manifiesto que la propuesta de regionalización o autonomía planteada en el seno de Naciones Unidas por el Reino de Marruecos en el año 2007 ha sido valorada por los más destacados actores internacionales, analistas y notables saharauis como una propuesta seria, viable y con capacidad para resolver definitivamente un diferendo que se mantiene desde hace cuatro decenios.

La autonomía diseñada prevé que las poblaciones del Sáhara administren por sí mismas y de manera democrática sus asuntos, a través de órganos legislativo, ejecutivo y judicial

Recordemos que el diferendo saharaui tuvo un origen artificioso, dentro de las dinámicas de desestabilización regional que se desarrollaban en las décadas de los años sesenta y setenta del siglo pasado. En la generación del denominado Frente Polisario estuvieron muy presentes intereses tan alejados de la zona como la antigua Unión Soviética y Libia, entre otros países. Tras la salida de España de la zona sur de Marruecos (Sáhara Occidental) tras la firma de un acuerdo internacional por el que el Reino de España devolvió los territorios de su protectorado a Marruecos y la asunción de las competencias propias del Estado, el Frente Polisario declara una guerra contra Marruecos y Mauritania. El conflicto bélico con Mauritania fue concluido antes pero el Polisario lo mantuvo contra Marruecos hasta el año 1991, año en el que con la mediación de Naciones Unidas se produjo el alto el fuego.

Desde el año 2004, por impulso de Naciones Unidas y bajo la dirección de representantes especiales de los diferentes secretarios generales de la ONU, se desarrollan una serie de encuentros oficiosos entre los actores implicados en el conflicto para tratar de encontrar una “solución política mutuamente aceptable”.

El Frente Polisario, desde que comenzara el conflicto hace cuarenta años, no ha movido ni un ápice su posición, que no es otra que la segregación de las provincias del sur de Marruecos, en el Sáhara Occidental, para crear lo que el referido movimiento independentista denomina ‘República Árabe Saharaui Democrática’; en definitiva, romper la soberanía territorial de Marruecos para crear un estado ‘ex novo’, ya que jamás existió un estado saharaui. Frente a la inamovilidad de la postura del Polisario en estos cuarenta años, Marruecos –que mantiene plenamente su soberanía en el territorio desde entonces- como forma de impulsar una solución definitiva al conflicto ha desarrollado una propuesta de autonomía avanzada, resultado de un profundo trabajo de investigación y de consenso con los notables saharauis; así como de los procesos de profundización democrática y evolución constitucional del Reino de Marruecos.

La autonomía diseñada prevé que “las poblaciones del Sáhara administren por sí mismas y de manera democrática sus asuntos, a través de órganos legislativo, ejecutivo y judicial, dotados de competencias exclusivas. Asimismo, dispondrán de los recursos financieros necesarios para el desarrollo de la región en todos los dominios y participarán, de un modo activo, en la vida económica, social y cultural del Reino. El Estado conservaría sus competencias en lo relativo a la defensa, a las relaciones exteriores y a las atribuciones constitucionales”.

Frente a los ochenta países que hace años dieron un cierto reconocimiento al Polisario, en la actualidad esa lista de apoyos ha quedado reducida a una mínima expresión

El estatuto de autonomía, resultante de las negociaciones, es homologable a otros modelos de organización territorial como los existentes en Europa y será sometido a una consulta mediante referéndum de las poblaciones concernidas, conforme al principio de la autodeterminación y de las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.

Frente a la soberanía marroquí ejercida todos estos años conforme a los usos democráticos y de participación ciudadana, el Frente Polisario, respecto de los saharauis que controla en campos de confinamiento en la región argelina de Tinduf, no admite la existencia de partidos políticos y se muestra intransigente respecto a cualquier forma de democratización interna, llegando a represaliar gravemente cualquier disidencia.

El mantenimiento de la conducta del Frente Polisario ha causado tal grado de frustración en la población confinada que, desde hace algunos años, se vienen registrando diferentes formas de disidencia; una de esas formas es especialmente preocupante ya que, como venimos advirtiendo desde hace tres años, se viene dando una fuerte porosidad entre elementos vinculados al Polisario y los que integran la fenomenología criminal que opera en la zona sahelo-sahariana, incluyendo grupos terroristas como Al Qaeda en el Magreb Islámico y el denominado como MUJAO (Movimiento para la Unicidad de la Jihad en el África Occidental); este grupo terrorista -implicado en graves atentados en Argelia, Mauritania y Norte de Mali- con la colaboración de elementos internos de los campamentos del Frente Polisario hizo un secuestro, el pasado mes de octubre, en el que raptaron a tres cooperantes en el interior del campamento de Rabuni (en el que se ubica el ‘estado mayor’ del Polisario). Estos cooperantes han sido liberados recientemente, después de que España e Italia pagaran un rescate y negociaran la liberación de tres de los terroristas implicados en el rapto, que permanecían en una prisión de Mauritania, país en el que fueron detenidos días después del cometer el delito.

Unión del Magreb Árabe

El Polisario y su reivindicación fueron los causantes, en buena medida, de que la Unión del Magreb Árabe (UMA) quedara –prácticamente- como una institución vacía y sin contenido durante años, pero tras la denominada ‘Primavera Árabe’, que dio paso a procesos de democratización en países como Túnez y Libia, la institución ha cobrado nuevos impulsos, lo que supondría un elemento determinante para la estabilización de toda la zona. Las actuaciones concertadas de países como el propio Túnez y con el concierto del resto de los países que integran la UMA han hecho que esta institución colegiada haya cobrado nuevos bríos. Analistas y políticos de estos países han puesto de manifiesto su férrea voluntad de que la cuestión del Polisario no suponga, otra vez, un freno al desarrollo de la institución. El hecho de que el Polisario se mantenga inamovible pese a la solución propuesta por Marruecos, que es una forma seria y viable de salida al diferendo, no parece que en esta ocasión vaya a suponer un freno.

Frente a la actitud de Marruecos, proactiva hacia un final razonable al conflicto, nos encontramos con las recurrentes amenazas de guerra que se lanzan desde el Polisario

De hecho, frente a los ochenta países que hace años dieron un cierto reconocimiento al Polisario, en la actualidad esa lista de apoyos ha quedado reducida a una mínima expresión y dentro de esta lista hay países cuyo apoyo resulta limitado más por una declaración de principios de sus gobiernos, como es el caso de –por ejemplo- Venezuela y Cuba; pero la idea del Polisario, hoy por hoy, ya no es concebida como posible por los principales actores internacionales, especialmente cuando los servicios de inteligencia de buena parte de los países ya manejan información clara respecto de la porosidad y riesgos que conllevaría atender la reivindicación del Polisario.

Polisario, estado fallido y terrorismo

Dar paso a la artificiosa idea del Frente Polisario por parte de la Comunidad Internacional implicaría la constitución de una suerte de estado fallido que tendría que ser subvencionado de forma permanente y que reuniría todas las condiciones de posibilidad de ser penetrado por los movimientos terroristas y de crimen organizado que operan en la zona, lo que supondría graves amenazas para los países de la zona como Argelia, Libia, Mauritania y Marruecos.

Esta situación hemos de unirla al hecho de que el Polisario ha ido cosechando, de forma progresiva, graves desafecciones incluso en países cuyas sociedades han pasado por ser proclives a apoyar la causa del referido movimiento, no tanto por el Polisario sino por los saharauis, como es el caso de España. Pero no podemos olvidar que el Frente Polisario durante años hizo víctimas de sus asesinatos y secuestros terroristas a trabajadores, pescadores y soldados españoles. Tales víctimas han sido ‘ocultadas’ por las instituciones y los medios de comunicación durante años, algo que causa estupor a cualquier persona de recta conciencia, pero por fin han sido reconocidas dentro como víctimas del terrorismo por el Congreso de los Diputados de España.

Apoyo internacional a la iniciativa de Marruecos

En el creciente apoyo internacional a la importante iniciativa del Reino de Marruecos para acabar con el artificial y peligroso anacronismo del Frente Polisario juega definitivamente el destacado papel que Mohamed VI viene desarrollando en la escena internacional, especialmente en la apuesta decidida de Marruecos en las iniciativas en defensa de la paz, la seguridad internacional, la prevención de conflictos y el desarrollo de las naciones concernidas por situaciones de riesgo. Su capacidad como intermediador en la actual escena internacional se pone de manifiesto en el hecho de que es miembro del Comité de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, único país de lengua árabe que forma parte del este organismo clave para la seguridad internacional. Igualmente sus fuerzas de seguridad y policiales han desplegado un alto nivel técnico en misiones internacionales de paz.

Frente a la actitud de Marruecos, proactiva hacia un final razonable a un conflicto que durante años tuvo un alto coste en vidas humanas, nos encontramos con las recurrentes amenazas de guerra que se lanzan desde el Polisario cada vez que ciertas decisiones de la comunidad internacional no encajan en sus estrategias.

La designación de un nuevo representante especial del secretario general de Naciones Unidas es esperada con cierta expectación.

 

Chema Gil es
Analista Jefe. CEO. Intentto Eurogroup. Director de IUX-SED

 


Subtítulo, destacados y enlaces

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Participa con tu comentario