Jueves 08 de mayo de 2014,
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La otra cara del fútbol: agresión de Pepe a Casquero

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¡Lamentable! Este tipo de acciones no tienen ninguna excusa que valga ni perdón de ningún tipo. E madridista ha sido castigado con 10 partidos

Terrible ejemplo

Los que juegan a fútbol, o alguna vez lo han hecho (yo me incluyo),
sabemos que se producen roces, roces físicos y muchas veces duras
entradas, que te hacen daño, daño de verdad. Es el momento en que te
calientas y te rebotas, te encaras con la otra persona (el contrario
también) y es cuando se produce un empujón, un golpe, un insulto, un
tortazo… pero no esto, una persona en el suelo y siendo pateada.

Pero esto no fue todo, después de las cuatro patadas a Casquero,  dio un
puñetazo a Albín e insultó a los árbitros (les llamó “hijos de puta”).


Esto no es deporte, lo mires como lo mires.


Este viernes,  el Comité de Competición de la Federación Española de
Fútbol (FEF) ha impuesto a Pepe 10 partidos de sanción en su grado
mínimo por todo lo ocurrido.

Como siempre la sentencia es cuestionada, ¿es justa esta sanción o se queda corta?


Mas información:

Marca.com  

Agresion de Pepe a Casquero en Yahoo! Vídeo

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4 Comentarios

  1. Anónimo 15/05/2009 en 13:23

    increible
    yo yevo jugando 18 años al futbol y jamas habia visto algo igual,deberian meter a este animal,xq no se le puede llamr de otra forma,weno si pero x aki mejor ablar bien,en la carcel,y no sacarle d ai asta q se pudra.

  2. Anónimo 29/04/2009 en 12:01

    fúlbol es fútbol
    ¿Nos imaginamos a Nadal o a cualquier otro tenista tirándole la raqueta al adversario porque no le ha salido bien una volea o porque el otro, sin querer le ha tirado una pelota al cuerpo? ¿A que cuando se trata de fútbol para todo esto ya no hace falta tanta imaginación? Son circunstancias diferentes, los jugadores estarán estresados por la hipoteca y esas cosas que nos preocupan a todos y están a la que saltan. Por lo visto por el dinero que cobran no se incluyen la obligación de demostrar un poquito de educación, deberían subirles el sueldo pues.

  3. Anónimo 29/04/2009 en 11:54

    están los futbolistas aforados o algo así?
    Y yo me pregunto ¿están los campos de fútbol fuera de la ley? Si yo le pego un puñetazo a alguien en la calle, me denuncian, voy a juicio y si me consideran culpable me condenan a prisión. Cierto que si son menos de 2 años (y lo son) no entro en prisión, pero ya tengo antecedentes penales y la próxima vez seguramente sí ingrese. Si hago lo mismo encima de un cesped verde… ya no es el mismo delito. No hablo de los lances del juego, ya sabemos que el fútbol es un deporte de contacto. Pero, ¿se trata de un “lance del juego” un puñetazo a una persona cuando el balón no está en juego? Pues yo creo que no. Qué mejor que encontrarte con alguien a quien le tienes ganas o que te cae mal dentro de un campo de fútbol, le puedes hacer lo que no le podrías hacer en la calle, y encima te vas de vacaciones unos partidos.
    Todo esto por no hablar de otros delitos como apología de la violencia, etc. recordemos que hay millones de testigos y un gran porcentaje de ellos menores de edad. 10 partidos… menuda vergüenza. Y lo a gusto que se quedan.

  4. Anónimo 27/04/2009 en 21:12

    A Pepe lo que es de Pepe
    Parece que todos se han quedado más tranquilos. El castigo ejemplarizante que ha recibido Pepe les servirá a muchos para dormir algo más tranquilos. Bajo ese estúpido y sexista lema que rige en la mayoría de ligas del mundo que dice algo así como que “el fútbol es un deporte de hombres”, se ha ido instalando silenciosamente en el inconsciente de todos una justificación de la violencia irracional que ha encontrado en Pepe la cabeza de turco perfecta para vomitar sobre él todo su complejo de culpabilidad.
    La violencia de Pepe sobre el cesped del Santiago Bernabeu no estuvo en las patadas que propinó a Casquero, si no en el desprecio y el ensañamiento con que estas se produjeron y que tienen que ver con lo meramente formal, simbólico. Si Pepe hubiera querido hacer daño a Casquero, las agresiones hubieran sido otras. Se vió claramente cómo la segunda patada de Pepe se prolonga sobre la superficie de la espalda de Casquero, evitando conscientemente hacer un daño mayor. Si Pepe hubiera perdido el control de verdad, estaríamos ahora hablando de varias costillas rotas. De hecho, Casquero se levantó tranquilamente tras la agresión y no dudó en tomar la responsabilidad de lanzar un penalti en el que iban muchas de las esperanzas de su equipo de continuar en Primera un año más. Por lo tanto, lo realmente pornográfico del comportamiento de Pepe no fue tanto el daño físico, como el emocional, el simbólico, ejercido no sólo sobre el pobre Casquero, si no sobre toda la sociedad en general.
    Pepe ha recogido la mala conciencia de un fútbol patológicamente “machito” que glorifica al jugador que confunde la masculinidad con la agresividad. Desde que Bilardo se hiciera cargo del Sevilla, se quedó grabado a fuego en el conjunto hispalense la glorificación de un determinado comportamiento hacia el contrario, que tiene mucho que ver con el comportamiento infame y enfermizo del macarra. El grito de Bilardo de ¡Písalo, písalo! hacia el masajista de su propio equipo recriminándole que le ofreciera ayuda a un jugador contrario tendido en el cesped, es lo más violento que yo he visto nunca en un estadio de fútbol (un grito que todo el Sánchez Pizjuan gritó hasta desgañitarse después de una entrada que sufriera Guti durante el partido de ayer). Y ningún Comité actuó de oficio contra Bilardo. Ni siquiera por incitación a la violencia. Muy al contrario, su oficio de macarra quedó como una sabia lección de vida, y dos de sus jugadores se encargaron de oficiarla cada domingo hasta la locura; dos macarras que han estado campando por los terrenos de la liga Española a sus anchas: Pablo Alfaro y Javi Navarro. La violencia que ejercieron estos dos elementos durante el tiempo que estuvieron en activo, fue mucho más violento en lo físico y en lo moral que todo lo recriminado a Pepe. De hecho, Javi Navarro estuvo muy cerquita de provocarle la muerte al jugador venezolano del Mallorca, Arango.
    Pero ese ejercicio de macho ibérico que tanto uno como otro ejercieron durante tantos años de ejercicio futbolístico, fue visto por gran parte de nuestra sociedad como el oficio de dos hombretones que no conocen el miedo a la pena o al dolor, dignísimos novios de la muerte.
    Por todo ello, pido para Pepe el castigo que Pepe se merezca, y aprovecho para dejar aquí mi desprecio a ese jugador-macarra que con tanta impunidad se emplea sistemáticamente contra “el otro”. Un desprecio del que hizo también gala otro, domingo sí y domingo también, otro de los machos más machos que han pasado por nuestro fútbol: el cholo Simeone. Otro macarra que nunca se le vió perder los nervios como los perdió Pepe el domingo pasado, pero que ejerció esa violencia subterránea, invisible y asquerosa que ejerce todo macarra para imponer su ley y salir indemne de sus agresiones. La lesión que le provocó a Julen Guerrero todavía la recordamos todos aquellos que vimos el partido por la televisión, y el puñetazo que Romario el propinó harto ya de sus continuas agresiones tampoco. Y ahora me pregunto ¿Aquel puñetazo debería ser considerado también violencia, o simplemente “legítima defensa”?

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