Sábado 24 de septiembre de 2016,
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La pena de muerte en Barcelona

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1980, Alfonso Hernández Pardo, Presidente de la Audiencia y de la Junta Electoral Provincial de Barcelona

Barcelona. Es escalofriante pensar que el mismo juez, que decidiera en la instrucción y sentenciara mi caso (contaminado, se diría ahora, y anularía la sentencia el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo), firmara una condena de muerte cinco años antes. Si aplicó los mismos sistemas y criterios que conmigo, el condenado a muerte Sanjulián, inocente o culpable, no tuvo la más mínima posibilidad de defensa.

Leer el artículo de la revista Destino de 1975 (adjunto en lagrancorrupcion.blogspot.com) me hiela la sangre, pues el proceso pudo ser tan falso o corrupto como el del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona en 1980. El desgraciado tuvo la suerte de que se muriera Franco y no acabara ajusticiado, al igual que Puig Antich o Heinz Chez, que tras torturas y un sumario y proceso plagado de irregularidades y pruebas amañadas, fueron ejecutados.

Es escalofriante pensar que el mismo juez, que decidiera en la instrucción y sentenciara mi caso, firmara una condena de muerte cinco años antes

Dice Destino que la Audiencia de Barcelona no había firmado una sentencia de muerte desde los años 50, es decir: mi presidente ‘especial’, que además, burlando en 1980 la Constitución, nombró un ‘instructor especial’ para el solo Caso Consorcio, se sentía en 1975 tan reyezuelo todopoderoso que reintrodujo la pena de muerte en la Audiencia de Barcelona.

He de agradecerle que solo me condenara a los casi tres años pasados en la Modelo, después de denegarme todos los recursos y pruebas que hubieran demostrado sin género de duda que el autor del desfalco en el Consorcio, además del huido y nunca buscado Antonio De la Rosa, era Javier De la Rosa.

Siempre me he preguntado cuánto le pagaría Javier para que se autonombrara juez absoluto del Caso Consorcio, cerrara el sumario en apenas nueve meses sin admitir pruebas, no concediera la libertad con fianza, y en un juicio de tres días se decidiera un complejo caso económico que en la actualidad ocuparía además de años de instrucción varios meses de juicio. Leer ‘Barcelona, 30 años de corrupción’.

Y que el ultrafranquista Hernández Pardo fuera por Presidente de la Audiencia de Barcelona presidente de la Junta Electoral Provincial en las primeras elecciones democráticas, no es precisamente una garantía. No sería disparatado deducir que ayudara al llamado socialista Narcís Serra, apadrinado y ex empleado de Samaranch de cuando era presidente de la Diputación, y por tanto le unía con Don Alfonso la íntima amistad y complicidad de los altos camaradas del Régimen. Capitanía General, Presidencia de la Audiencia, y la Presidencia de la Diputación, por este orden y mando, conformaban el Estado en Barcelona.

Narcís Serra (al servicio y sueldo de la gran burguesía) y el banquero Jordi Pujol, por muy antifranquistas que se definieran, fueron y son la derecha que ganó en una ciudad peligrosamente repleta de furibundos y organizados comunistas y anarquistas. Las fortunas consolidadas o conseguidas ¡y las recalificaciones a duo! desde aquellas elecciones, más que la predisposición de los votantes, o ideología de los partidos, reflejan la habilidad de los corruptos.

El viejo Del Barco… delira, ¡puede qué sí!


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