Jueves 08 de diciembre de 2016,
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La penúltima función

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El líder del Partido Socialista, Guillermo Fernández Vara acusó a su homónimo conservador de dar un discurso 'sin alma'

INTERPRETACIÓN / Habrá que esperar para confirmar el final del festival del teatro político extremeño que dejará al conservador Monago al frente del gobierno de la comunidad

El portavoz de Izquierda Unida advirtió a los conservadores que la abstención no era “un cheque en blanco”

En el Parlamento extremeño se está respirando un clima tenso, marcado por el mal perder y el regular ganar. El líder del Partido Socialista, Guillermo Fernández Vara acusó a su homónimo conservador de dar un discurso “sin alma” por la ausencia de alusiones a “políticas de igualdad, seguridad o medio ambiente”. Casi acto seguido, en tono airado se dirigió a los representantes de Izquierda Unida; “si no les hemos servido para gobernar Extremadura, que no piensen que vamos a gobernar en la oposición”.

Para darle un toque aún más siniestro, el futuro presidente, José Antonio Monago, defendió a los excomunistas insistiendo en que “no había existido ninguna pinza” y recordando a Vara que debía “respeto a las otras fuerzas políticas”. A pesar de los forzados guiños a la izquierda de las últimas semanas, el líder del Partido Popular extremeño afirmó que si fuera socialista ya hubiera prometido 60.000 empleos “para luego poner encima de la mesa 60.000 parados”.

Asimismo, el portavoz de Izquierda Unida también tuvo un discurso poco conciliador y disfrazado de neutralidad. Pedro Escobar advirtió a los conservadores que la abstención no era “un cheque en blanco” y le aclaró a los socialdemócratas que ellos “no les habían quitado nada”, sino la gente que había ejercido “el voto de la ira para que se vaya el PSOE”.

Rosas decrépitas y puñetazos al aire

Ya es tarde para los socialistas y el telón se volverá a abrir con un gobierno conservador, que probablemente no lo hará mejor, pero sí diferente

Extremadura ha vivido en las últimas semanas un festival de teatro político. Hoy se está desarrollando la penúltima función, pero la clausura del faranduleo se cerrará casi con toda probabilidad con una segunda votación en el día de hoy. Será entonces cuando se confirmará la tan sonada abstención de Izquierda Unida que habilite la investidura del conservador José Antonio Monago. Lo cierto es que el público ya juzgó el pasado 22 de mayo en las urnas. Hace algo más de dos meses el respetable optó por un rotundo abucheo al elenco tradicional y un tibio aplauso a los que están por venir.

El Partido Socialista extremeño está desperdiciando la ocasión de recoger las putrefactas rosas del tablero e irse con dignidad tras treinta años de relativo éxito en sus directos. En vez de esto, han preferido sacar el puño a pasear en busca de culpables. Pedir a los ninguneados extras de IU que sacaran a flote el resplandor de las gloriosas funciones, aludir a la inevitabilidad del fantasma de la crisis o atemorizar con el fin del quijotesco Estado del bienestar… La realidad es que ya es tarde para los socialistas y el telón se volverá a abrir con un gobierno conservador, que probablemente no lo hará mejor, pero sí diferente.


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