Jueves 19 de enero de 2017,
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La ‘platica’ está mal repartida

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Escena cotidiana en Bogotá

Análisis: Productividad en Latinoamérica

En la mayoría de los países latinoamericanos trabajar más significa ganar menos. La productividad es inversamente proporcional al número de horas trabajadas.

Hace unos días los medios de comunicación nos informaban acerca del estudio de la universidad de Groningen, Holanda, según el cual los colombianos están entre los más trabajadores (por lo menos en número de horas al año, con 1.956). En el listado de los diez países donde se trabaja más horas están cuatro latinoamericanos. 

Podría pensarse que estos datos demuestran que los latinoamericanos están entre los más productivos, pero la realidad, desalentadora por cierto, dice todo lo contrario. El mismo documento, en su aparte sobre los países más productivos, no trae ninguno de esta región del mundo. Es decir, en nuestros países se trabaja más tiempo pero se produce menos, lo que parece un desacierto, pero en este tema parece que todo es inversamente proporcional, si tenemos en cuenta que, por ejemplo, Holanda -que es el país que menos horas trabajaestá en el segundo puesto entre los más productivos; lo mismo ocurre en Luxemburgo, donde se trabaja menos (1.544 horas) y se produce más (puesto cuarto).

¿Qué hace entonces que a más horas de trabajo el producto sea menor? Podría explicarse de mil formas, cientos de variantes y complicadas fórmulas congestionadas de números, o contundentes filosofías marxistas, embrollados gritos obrero-patronales y arraigadas raíces judeo-cristianas.  Y sí, sería posible analizar cada una de estas causas, todas con justificaciones perfectas. Quizá la respuesta está en la suma de todas ellas. Pero, definitivamente, un hecho es cierto y cobra cada día mayor fuerza, dado que la situación laboral parece no cambiar a lo largo de los años en Latinoamérica: la desigualdad en la distribución de la riqueza es rampante, y aquí debemos colgarnos al cliché más cliché: “cada día los ricos son más ricos y los pobres son más pobres”.

Esa es la realidad, lo dice la ONU en “The inequality predicament” (La encrucijada de la desigualdad): de 6.300 millones de personas en el mundo, 1.000 millones de personas de los países desarrollados son dueños del 80% de la riqueza mundial. Aquí encontramos entonces la respuesta, pues los datos de productividad se miden, -y así lo hizo el estudio holandés-, en dólares por hora trabajada, y si como dice la misma ONU, en los últimos 40 años la renta per cápita se ha triplicado en los países más ricos mientras en los más pobres no alcanzó un crecimiento del 26%, qué mejor respuesta.

Parodiando a esa vieja y popular canción colombiana, definitivamente, el mundo de aritmética nada sabe y la platica está mal repartida.

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2 Comentarios

  1. Anónimo 14/02/2007 en 16:34

    Me pasa, me pasa
    Si, eso me pasa, trabajo 9 horas diarias y recibo un sueldo de hambre.

  2. Anónimo 14/02/2007 en 11:59

    Y todo seguirá igual…
    Pues la realidad en latinoamérica no es diferenten a lo que sucede en España, donde la desigualdad toca los peores límites. El dinero seguirá siendo de los mismos.

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