Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Solidaridad sí, pero pagando

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El caso de Juanma no es el único en el que ha estado envuelta la edtidad.

La última polémica de la SGAE vuelve a poner en entredicho la forma de gestionar los derechos de autor en actos benéficos

“Donde todo el mundo vió un acto de generosidad y bondad, la SAGE vió una oportunidad de seguir aumentando sus arcas”

Mientras los padres de Juanma, un niño que sufre el síndrome de Alexander, organizan un concierto benéfico para recoger fondos que ayudasen en el tratamiento de su hijo, la SGAE exige el pago de los derechos de autor. La cantidad asciende a 5.629 euros, que equivale al 10% de los
beneficios del concierto benéfico que David Bisbal ofreció para ayudar
a Juanma.

La SGAE ya ha rectificado. Pero no le ha importando obligar a unos padres a pagar una cuota de derechos de autor atendiendo a los hechos que se ponían de manifiesto: el concierto era benéfico y al artista renunció a cobrar. Y es que donde todo el mundo vió un acto de generosidad y bondad, la SGAE vió una oportunidad de seguir aumentando sus arcas.

Lo curioso de este caso es que no es el único, y viendo las declaraciones de la Sociedad General de Autores y Editores, y los muchos antecedentes que se han dado, parece que ésta vez no ha habido ningún error.

No es la primera vez

A la SGAE le da igual que sean conciertos o representaciones de teatro, de artistas conocidos o amateurs, la cuestión es cobrar. Sólo hay que recordar el caso de 2006 del festival teatral de niños discapacitados . En este certamen
gratuito y sin ánimo de lucro, que participaron cerca de 30 colegios para niños
discapacitados de toda España, los niños representaron una serie de obras, que como dijo el responsable del festival “no tienen nada que ver con el libreto
original”. Añadió que “se trata de niños con discapacidad
psíquica de grado profundo o severo que no pueden interpretar una obra.
Muchos, mal pueden pronunciar una palabra, ni siquiera pueden hablar.
Lo que un grupo de teatro de niños normales interpretaría en media
hora, aquí se transforma en una pequeña pieza de cuatro o cinco minutos
donde los niños bailan disfrazados”. La SGAE los denunció amenazándoles con el embargo de las cuentas.

La SGAE reconoció en 2006 que desde hace dos años “esta entidad no cobra por este tipo de actos benéficos”

Pero lo mismo que ha pasado con el concierto para ayudar a Juanma, pasó con este festival. En ambos casos los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia, poniendo en entredicho la forma de actuar de esta entidad, que al ver la imagen que ofrecían en los medios, dieron marcha atrás. Y es que Juan Nebreda, director de la SGAE en la zona centro reconoció que se trataba de un
“tremendo error”. Según explicó, desde hace dos años esta entidad de gestión de derechos de autor
no cobra por este tipo de actos benéficos. Incluso se comprometió a “revisar los procedimientos
para que este error no se repita”. “Esto nos sirve para aprender muchas
cosas y esperamos que no vuelva a pasar en el futuro”.

Esto mismo esperamos todos. Pero los hechos nos demuestran que no es así. La AVT también tuvo que sufrir el ‘10% de la SAGE’, por una obra teatral benéfica
destinada a la asociación. El representante de Teddy Bautista amenazó
con parar la representación si no le pagaban y llegó a calificar de
“camelo” a la AVT.

El chapapote de la SGAE

El punto de mira de la entidad de gestión de derechos también se centró en el Prestige. La realización del Chapapote Rock, un concierto de siete grupos participantes, de los que sólo uno estaba
registrado en la SGAE, tenía como objetivo utilizar el dinero para colaborar en la limpieza de la costa. Además, todos los grupos renunciaron a cobrar por la actuación o en
concepto de derechos de autor. Pese a todo, la Sociedad de Autores
desató la polémica cuando anunció su intención de llevarse el 10% de lo
recaudado en el concierto benéfico.

Al Valencia CF también le reclamaron
más de 1.652,70 euros, por los derechos de autor de los grupos
que amenizaban los
partidos

Suma y sigue. Al Valencia CF, en la temporada 2003-2004, también le reclamaron 1.652,70 euros más IVA, por los derechos de autor de los grupos musicales que amenizaban los
partidos. El club decidió suspender las actuaciones.

Según se puede leer en su página web, la SGAE tiene 90.000 asociados, entre autores de obras audiovisuales, dramáticas,
coreográficas y musicales, directores de cine,
guionistas, compositores de todos los géneros de música, escritores
dramáticos, libretistas, coreógrafos, mimos, editores musicales y los herederos de los derechos de un
autor fallecido.

Viendo todas las polémicas en las que ha estado envuelta la entidad, ¿los artistas no tienen nada que decir? ¿Están satisfechos con la forma de actuar de su representante, la SGAE?

Ilustración (CC): israsturcan


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