Lunes 26 de septiembre de 2016,
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La ‘Spanish Revolution’ llega a Granada

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OPINIÓN / Granada, al igual que muchas ciudades españolas, continua su concentración espontánea reclamando mejoras democráticas, mientas cada vez más personas se unen

El mundo la ha bautizado como la ‘Spanish Revolution’, una revolución que pide democracia, que aboga por la paz, que grita libertad. Ciudades de todo el país acampan, la fiebre de justicia se contagia rápidamente por toda Europa, ciudades como Roma, Londres, París imitan esta demostración de hermandad, de creencias, de filosofía, de consenso, de ganas de cambiar un mundo que hasta ahora les ignoraba.

Personas de todas las edades, niños, mayores, mujeres, hombres reclaman eso que un día nombraron como los derechos humanos, esos en los que se dice que todo ser humano tiene derecho a vivir una vida digna, algo que hasta ahora en España solo podían ejercer unos pocos. La ola de democracia que acecha en estos días al viejo continente nació en las personas, en esos mismos que no pueden llegar a final de mes, esos seres humanos que lloran al ver que sus vidas no son vidas, que sus frigoríficos están vacíos y sus estómagos hambrientos. Cinco millones de parados, otros tantos de mileuristas y solos unos cuantos que siguen predicando despropósitos contra unos seres humanos que han dicho ¡Basta Ya!.

La Puerta del Sol madrileña es hoy esa plaza de la liberación, los rincones de la capital respiran libertad, cambio, justicia, será un camino largo, pero tendrá un buen final. Las demás ciudades se contagian de este efecto dominó: Barcelona, Valencia, Toledo, Vitoria… Granada, mi Granada.

Tan solo hace dos días, se vivía el lamentable desalojo de la plaza del Carmen, lugar elegido para esta acampada pacifica. Algunos policías empleaban una violencia injustificada contra unos doscientos acampados, con sus libros por escudos se defendían del autoritarismo practicado durante muchos años por las fuerzas del orden de este país. Tan solo 48 horas después son ellos, los mismo policías, quienes confiesan que están deseando quitarse ese uniforme azul y sentarse en esa plaza donde todo es hablado, discutido, compartido, en ese lugar donde el “buen rollito andaluz” luce con su máximo resplandor.

Hoy, casi 2.000 personas, según fuentes de la policía local, llenaban un lugar que se ha convertido en el símbolo de la democracia de esta ciudad. Todo es diálogo, consenso, corrillos donde todo se habla, se vota, y se acuerda. “Esto no hay quien lo pare”, confiesa uno de los acampados allí, “estamos haciendo historia”, afirma otro. Y entre tanto, parece que a algunos de esos señores “entrajados”, que tanto han mandado en este país, les ha entrado una repentina diarrea. Hace dos días todo era despropósitos, descréditos, hoy, sin embargo, todos quieren subirse al carro de esta democracia creada por el pueblo, hoy esos señores politicuchos quieren no perderse esa foto donde sonreír dando el apoyo a ese pueblo que no hacía tanto ignoraban, olvidaban, dañaban.

Granada sigue gritando democracia, Granada sigue pidiendo libertad. España ha empezado esta revolución, Europa empieza a caminar en la misma dirección. Quedan tan solo dos días para unas elecciones que prometen ser históricas, para unos comicios donde tendrán que cambiar su forma de gobernar. Quedan tan solo 24 horas para la jornada de reflexión, y las manifestaciones están prohibidas para esas fechas. Desde sus tronos de poder quieren obligar a España a reflexionar, haciendo oídos sordos a que España ya ha reflexionado, y ya ha llegado a una conclusión: no hay pan para tanto chorizo. Es la hora de la indignación, es la hora del cambio, es la hora de Granada, de Castellón, de Santander, de Pontevedra… Es la hora de España.


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