Sábado 03 de diciembre de 2016,
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La tragedia y la sensualidad que exigen el compromiso del espectador

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PERFIL

Autenticidad e intensidad son dos de los rasgos que mejor definen la forma de interpretar de Ana Fernández

Hasta las críticas más duras de alguna de las películas en las que ha participado suelen reconocer su solvencia y su profesionalidad.

Cuando representa personajes como el de María en ‘Solas’, es capaz de arrastrarnos hasta el fondo del sufrimiento, porque asume el dolor sin recurrir a trucos melodramáticos. En ella parece natural -cuando las cosas están bien hechas así lo parecen-, pero su forma de encarnar el dolor sin concesiones exige del espectador una actitud más comprometida de lo habitual. El melodrama al que nos tienen acostumbrados el cine, con sus comedias dramáticas, y la TV, con sus inagotables culebrones, nos ofrece la posibilidad de emociones rápidas (fast-feeling), de fácil consumo (Kleenex-emotions). Y, claro, si se

Esa combinación de belleza (…), elegancia, sexo y tragedia, tan clásica, tan de entreguerras, siendo completamente ciertas, no completan el cuadro de esta sorprendente actriz. Hay que añadir la ternura

cierra esa puerta, se nos priva de la autocompasión, de los mocos y de las lágrimas más fáciles.

En el fondo, todo esto tiene que ver con la esencia de la tragedia: mantener la tensión del sufrimiento (el dolor y la capacidad de soportarlo) sin rendirse y sin esperanzas. Su éxito depende, sin duda, del guión y del director, pero también de la interpretación. Cuando Ana encarna personajes trágicos o aspectos trágicos de los personajes, también nos mueve a la piedad y a la compasión, pero son emociones que se resisten a abandonarnos con el pañuelo desechable. Y eso debe enganchar, porque sus admiradores se vuelven adictos.

Algo similar ocurre con su sensualidad. Cuando quiere trasmitir deseo no pone morritos ni se contorsiona, como nos tienen acostumbrados las actrices norteamericanas. Paradójicamente, se recoge sobre sí misma concentrando su energía como un imán, se abandona, se incendia… su respiración se vuelve casi dolorosa, y entonces le ofrece una mirada directa a su antagonista, que lo deja sin aliento. No debe ser fácil darle la réplica. Y algo sorprendente en los tiempos que corren: sabe imprimirle cierta lentitud, cierta delectación, a esas escenas que suelen despacharse cinematográficamente de forma vertiginosa, como si el deseo y el sexo fueran una prueba de velocidad entre dos cuerpos.

Esa combinación de belleza -¿se me había olvidado mencionarla?-, elegancia, sexo y tragedia, tan clásica, tan de entreguerras, siendo completamente ciertas, no completan el cuadro de esta sorprendente actriz. Hay que añadir la ternura. Su ternura recuerda un poco a la de Audrey Tautou, también delicada y fuerte como ella. Dueñas ambas de un poder tranquilo, inexplicable cuando todo está en su contra, incluida la fragilidad física, pero inexorable. En el caso de Ana no es sólo que parezca llevar siempre de la mano a su niña (bueno y que ésta sea linda, porque conozco adultos que han hecho bien enterrando al niño que fueron) y que se permita jugar con ella, es que con frecuencia es la niña la que juega con la adulta. La imagino concentrada, ensayando una mirada cansada, con siglos de experiencia, y de repente es una niña la que se asoma a la cámara ilusionada y llena de preguntas.

Da la impresión de ser una de esas artistas que sufren con su trabajo. No es que no goce, que estoy seguro de que lo hace, es que como los personajes le salen de muy dentro producen cierto desgarro al interpretarlos y reclaman un duelo en su despedida. Me temo que Ana no encaja en la recomendación Orteguiana de evitar mezclar la vida con el arte. Digo que temo, porque aunque sea una suerte para los espectadores, puede ser una maldición para la artista.

No hay que ser un lince para darse cuanta de que siento debilidad por esta actriz. Por eso, haciendo un esfuerzo inútil de ecuanimidad, comentaré, si no limitaciones, al menos aspectos inéditos de su carrera interpretativa ¿Qué pasa con el humor; con la comedia y la farsa? Esta mujer, capaz de desnudar su alma delante una cámara o del aforo de un teatro, ¿siente pudor ante la frivolidad, le da vergüenza hacer el payaso? No lo sé, seguramente sea cuestión de oportunidades. Si, como decía mi madre, con los años se va perdiendo la vergüenza, quizá todavía nos sorprenda cantando, bailando y haciéndonos reír.

Cada temporada esperamos impacientes un guión y una dirección que nos permitan disfrutar de nuevos aspectos del talento y la sensibilidad de esta actriz inagotable. Los espectadores estamos listos, ¿a qué esperan los productores?

[blockquote]Filmografía de Ana Fernández:

Muñeca (2008), dirigida por Sebastián Arrau
Cuidado con lo que sueñas (2007), dirigida por Geyka Urdaneta
El corazón de la tierra (2007), dirigida por Antonio Cuadri
Vidas pequeñas (2007), dirigida por Enrique Gabriel
Lola (2007), dirigida por Miguel Hermoso
Vida de familia (2007), dirigida por Llorenç Soler
Pura sangre (2006), dirigida por Leo Ricciardi
Amor en defensa propia (2006), dirigida por Rafa Russo
Sin tí (2006), dirigida por Raimon Masllorens
Morir en San Hilario (2005), dirigida por Laura Mañá
Pasos (2005), dirigida por Federico Luppi
Tiovivo c. 1950 (2004), dirigida por José Luis Garci
Tánger (2004), dirigida por Juan Madrid
Falsa culpable (2004), dirigida por Cales Vila
La promesa (2004), dirigida por Héctor Carré
Mónica (2003), dirigida por Eduard Cortés
Hable con ella (2002), dirigida por Pedro Almodóvar
La soledad era esto (2002), dirigida por Sergio Renán
Historia de un beso (2002), dirigida por José Luis Garci
Reflejos (2002), dirigida por Miguel Ángel Vivas
En la ciudad sin límetes (2002), dirigida por Antonio Hernández
Malefemmene (2001), dirigida por Fabio Conversi
Sé quien eres (2000), dirigida por Patricia Ferreira
You’re the one (2000), dirigida por José Luis Garci
Solas (1999), dirigida por Benito Zambrano
Yerma (1999), dirigida por Pilar Távora[/blockquote]

Alfonso Ramírez de Arellano Espadero
Escritor


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1 comentario

  1. Anónimo 12/02/2011 en 20:02

    Grandeeeeeeeeeee Ana Fernández,buscad su página en facebook,quien esté interesado en saber más de su trabajo.

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