Domingo 04 de mayo de 2014,
Bottup.com

El negocio de CD ‘piratas’ se debate entre la informalidad y el contrabando en Bolivia

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Puesto de venta de CD que tiene Rosa en la feria ’16 de Julio’

Algunos músicos aprovechan esta situación para promocionar su obra

La mayoría de veces es la madre de Rosa quien filtra la mercadería escondida entre ropas y otros
utensilios guardados en bolsas y aguayos

La música suena fortuita en los oídos de los
feriantes, y la imagen del televisor atrae la mirada de los curiosos que pasean
por el sector de “la riel”, en la feria ’16 de Julio’ de El Alto. Es jueves por
la mañana, y no falta gente aglomerada en el puesto de Rosa Mamani, a ella casi
le falta tiempo para probar los CD que vende como panes frescos.

“Ya estoy tres años. Antes vendía zapatitos de niños, pero esto me
conviene más”, indica. Todos los martes, esta comerciante viaja a la
localidad peruana de Desaguadero, frontera con Perú, a adquirir una parte de la
mercadería de CD ilegales que comercia cada jueves y domingo en la feria ’16 de
Julio’. La otra, se la provee Mariano, un antiguo mayorista.


Hace tres años que Rosa y su esposo emprendían en esta faena, ahora sus tres
hermanos han ingresado en el negocio. Primero lo hicieron con quemador de CD
propio, con el tiempo se dieron cuenta de que el costo de producción era igual
que traer la mercadería desde la frontera peruana, así que optaron por lo
último.


Según don Favio, un comerciante de CD “truchos” que tiene su puesto cerca de la
plaza José Ballivián, también en la populosa 16 de Julio, cada disco compacto
blanco (vacío) es vendido a un boliviano, la bolsita y el papel, que se puede
comprar en la misma “riel” y en algunas galerías de la calle Uyustus, cuesta 50
centavos.


Por tanto, una copia pirata puede producirse a 1.50 bolivianos, y su venta al
comprador varía entre tres y cinco bolivianos, dependiendo del lugar y la
feria.

La frontera

De acuerdo con el portal noticioso losandes.com, el 13 de marzo, la Policía peruana se incautó
en Desaguadero de más de 3.000 CD “truchos” que iban a ser comercializados
en la frontera con Bolivia. La misma fuente señala que estos esfuerzos se
desarrollan periódicamente en esa provincia; pero, al parecer, nadie puede
detener esta faena.


Aunque no hay datos precisos porque éste es un acto ilícito, cada vez son más
los comerciantes que viajan a la frontera para adquirir discos apócrifos. Ése,
por ejemplo, es el caso de la familia de Rosa.


Una vez flanqueado el puente que divide a Bolivia y Perú, los comerciantes
adquieren entre 100 y 500 copias de discos compactos. “No se puede más porque
los policías nos controlan”, sostiene Rosa. De hecho, en la mayoría de los
casos, es su madre quien filtra la mercadería escondida entre ropas y otros
utensilios guardados en bolsas y aguayos.


Por cantidad, cada unidad de Vídeo CD y música se compra en 1,50 bolivianos, ya en
El Alto y La Paz,
este material es vendido entre tres y cinco bolivianos, dependiendo del lugar y
la gente. Y en el caso de los DVD, lo que en Desaguadero se compra en tres
bolivianos, en nuestra ciudad se comercia entre cinco y diez bolivianos. Ambos
implican una ganancia que arranca desde el 50 por ciento en adelante.

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Otro de los puestos situados en la conocida feria de El Alto en Bolivia
El 30 de junio de 2008 la guardia municipal de la Alcaldía de La Paz decomisó más de 600 discos de películas nacionales, de
estreno y pornográficas

El peso de la Ley
El 30 de junio de 2008, la guardia municipal de la Alcaldía de La Paz decomisó en la calle
Tiquina más de 600 discos “truchos” de películas nacionales, de
estreno y pornográficas. El operativo, que con regularidad efectúa la comuna,
terminó con la destrucción física de estas copias y sin ninguna detención.

Es más, el suceso no pareció intimidar a los piratas. Una visita a esta
arteria paceña pudo evidenciar que se continúan vendiendo discos ilegales,
pornográficos, de producción nacional y de estreno, pese al acuerdo que
firmaron los vendedores de películas “truchas” y el Sindicato de
Trabajadores Cinematográficos de la ciudad de La Paz en marzo de 2006.


En este documento, los ‘piratas’ se comprometen a no comercializar
películas de estreno, nacionales y pornográficas en sus puestos. Sin embargo no
se menciona una palabra sobre las películas extranjeras. De hecho, los
operativos policiales no se incautan de las copias extranjeras, salvo las de
estreno.


El artículo 31 de la Ley
1332 de Derechos de Autor indica que el creador de una obra fonográfica
(canción) debe recibir una regalía mínima del diez por ciento de venta al
público. En el caso de las producciones cinematográficas, la norma establece la
misma retribución.


Esto solía cumplirse cuando las tiendas de las industrias fonográficas y los
cines monopolizaban el negocio. Pero con la evolución de la tecnología, la
realidad hoy es otra, por eso los Trabajadores Cinematográficos pactaron con
los “pirateros”. Y por eso también la mayoría de los músicos, quienes deben ser beneficiados
por esta Ley, han optado por sacar producciones independientes y aprovechar la
piratería para obtener fama y réditos económicos.


Mariano (nombre ficticio), mayorista que comenzó hace diez años con la venta de
casetes ilegales, ha encontrado la forma perfecta de lucrarse con este negocio.


Como el mercado informal goza de buena salud, y los programas musicales como ‘El
tropicalísimo’ (RTP) cobran unos 300 bolivianos mensuales por la promocionar
canciones de orquestas y conjuntos, Mariano les cobra a los artistas la misma
suma por incluir sus canciones en los discos compactos apócrifos que distribuye
principalmente en El Alto, La Paz,
Oruro, y localidades como Achacachi, Caranavi y Chulumani. Con esto el grupo
consigue más actuaciones.


La otra opción, según este mayorista, es copiar para el conjunto 1000 discos
compactos a un precio módico (entre 1,50 y 2,50 bolivianos por unidad) y el
grupo es el que se encarga de venderlos. “Ellos me buscan. Y los que no
vienen, no los conozco. Además, yo tengo mis caseros en todas partes porque les
ofrezco primicias”.


Mariano no sólo ha logrado agrandar su negocio de CD piratas, ahora ha logrado
instalar una isla de edición para grabar y producir VCD y DVD propios.


Según el informe de Piratero comercial publicado por la Federación Internacional
de la Industria
Fonográfica, uno de cada cinco CD que se venden en el mundo
es ilegal, y la tendencia es de subida. Así la venta de discos apócrifos en el
puesto de Rosa se asemeja a un puesto de panes frescos: por cantidad.

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1 comentario

  1. Anónimo 21/01/2011 en 13:47

    :D

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