Jueves 29 de septiembre de 2016,
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La verdadera fuerza del movimiento 15-M

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Las calles de Castellón se encontraban llenas de manifestantes

Las calles de Castellón se encontraban llenas de manifestantes

FOTOGALERÍA / OPINIÓN / El verdadero cambio ya ha empezado, al menos en la forma de pensar de muchos

Este movimiento está muy vivo, pero, si alguien pensaba que con unas pocas semanas de movilizaciones se iba a cambiar el mundo de inmediato, es que no conoce la historia ni menos aún el comportamiento humano cuando se tiene el poder. Pero el verdadero cambio ya ha empezado, al menos en la forma de pensar de muchos.

No, este movimiento no está finiquitado, ni mucho menos, pues tal y como indiqué en uno de mis artículos anteriores, el gran logro de estas movilizaciones ha sido que una gran parte de la ciudadanía ha comprendido la necesidad de unirse para así luchar pacíficamente por una causa común. Sí, esta sociedad estaba como ausente, como dormida por ese intento de quienes ostentan el gran poder de individualizar al ciudadano hasta hacerle sentir que lo único que tiene valor en esta vida son los logros personales en detrimento de todo lo demás. Así es, durante años hemos estado viviendo en esa dinámica del consumismo sin control, del crecimiento económico desmedido, e intentando por todos los medios superar a todos aquellos que estaban a nuestro alrededor.

Estábamos como anestesiados, como hipnotizados ante ese ‘gran dorado’ que se nos ofrecía, pero la cruel realidad nos hizo despertarnos hace unos tres años de ese sueño que nos vendieron

Ya no era suficiente tener un confortable hogar o un vehículo que colmase nuestras necesidades, sino que todas estas posesiones debían ser mejores que las de nuestros vecinos. Sí, era una lucha sin cuartel, y si desde arriba nos veían flaquear, entonces la gran máquina del dinero fácil desplegaba todos sus tentáculos para alimentar nuestras desbordadas ansias de consumo. ¿Que no teníamos dinero para desbancar a quienes nos superaban?, pues no había problema, nos ampliaban la hipoteca y, si era necesario, nos la tasaban por un precio desorbitado para de esa forma no sólo adquirir un vehículo de gama superior, sino que se nos incitaba también a gastarnos todo “lo que no teníamos” en una segunda vivienda porque, ¡claro!, no hacerlo era perder una magnífica oportunidad para invertir y, también, para seguir aumentando nuestro ego.

En efecto, estábamos como anestesiados, como hipnotizados ante ese ‘gran dorado’ que se nos ofrecía, pero la cruel realidad nos hizo despertarnos hace unos tres años de ese sueño que nos vendieron. Paro, embargos, pobreza y, lo que es peor, grandes empresas y especuladores que se han quedado con casi todo. Así es, el shock fue tremendo, brutal me atrevería a decir, pero después de tres años, muchos ya han despertado. Y lo han hecho reuniéndose en las plazas, en esa gran casa común de todos en la que tantos y tantos cambios se han gestado a lo largo de la historia de la humanidad.

Han sido bastantes los que se han adherido a este movimiento, sí, pero aún lo serán más cuando muchos de los que se han quedado en casa empiecen a sufrir las consecuencias de los recortes sociales que se avecinan tanto en educación, en sanidad, como, probablemente también, en pensiones. Porque eso sí, eso sí lo recortarán, de hecho ya han anunciado que es necesario, pero en cambio todavía no han hablado sobre la eliminación de los paraísos fiscales o la creación de una tasa a las grandes transacciones financieras.

¡Ah!, y que no se me olvide, el mayor logro que ha conseguido ya este movimiento no sólo ha sido la necesidad que ha visto el pueblo de unir sus fuerzas, sino que lo más grande de todo y que, en definitiva, puede empezar a cambiar las cosas, es que por fin una gran parte de la ciudadanía ha comenzado a preguntarse el porqué de muchas cosas y esto los ha llevado a poner en práctica esa mágica palabra que, sin duda, es capaz de mover montañas: pensar.

Si cada vez somos más los concienciados y los que apoyamos las movilizaciones que se avecinan, sin lugar a dudas los que están arriba no tendrán más remedio que escucharnos

Todavía queda casi un año para las próximas elecciones generales, y si cada vez somos más los concienciados y los que apoyamos las movilizaciones que se avecinan, sin lugar a dudas los que están arriba no tendrán más remedio que escucharnos. Todo depende de nosotros, de la unión de la ciudadanía frente al poder de los que más tienen.

Así pues, y si a partir de ahora conseguimos unirnos aún más, seguro que seremos un gran número de ciudadanos y ciudadanas los que les digamos metafóricamente a esos grandes dirigentes que pretenden controlar nuestras vidas sin ofrecernos nada a cambio, lo siguiente: “Dejadnos dudar de todo, pues quizá así algún día no dudaremos de nada. No nos pidáis que confiemos en vosotros, simplemente demostradnos con hechos por qué lo debemos hacer”.

Y como evidencia de que el espíritu del movimiento va despertando poco a poco muchas conciencias, aquí les dejo con unas imágenes de la manifestación del pasado domingo en mi ciudad, Castellón, en donde en muy pocas ocasiones tantísimos ciudadanos y ciudadanas se han unido tomando las calles en busca de un mismo objetivo, que no es otro en este caso, que el de acabar con la precariedad social y conseguir, definitivamente, una democracia real ya.

Víctor J. Maicas es escritor

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Editado por la Redacción: subtítulo y destacados

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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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