Martes 06 de diciembre de 2016,
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La vida son 3 días

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Esto sólo acaba de empezar, administremos bien fuerzas y, sobre todo, miedos. Quizá así podamos recuperar nuestro cuarto día

El cuarto día que completa el dicho tradicional lo acaba de recortar el Gobierno “para calmar a los mercados” y de paso a la señora Merkel. Dando la razón a los que se refieren a los dos partidos mayoritarios españoles como PPSOE, éstos se han puesto de acuerdo en tocar a la ‘intocable’ en lo que dura un encierro de San Fermín. El objetivo, una vez más, “calmar a los mercados”. Al pueblo ya lo calman vía porrazo en “excelentes” actuaciones policiales.

¿De qué tiene miedo Zapatero cuando decide poner en bandeja de plata la voladura del Estado del Bienestar reformando la Constitución?

La crisis y los caminos que nuestros gobernantes están tomando para sortearla, si no para casi ofrendarse a ella, dan para mil temas sobre los que argumentar. Pero la vida, como decimos, ya no son cuatro días, sino tres, así que me voy a fijar en algo más importante que un argumento, un sentimiento: el miedo.

¿De qué tiene miedo Zapatero cuando decide meterle mano -con esas bananeras formas- a la Constitución para poner en bandeja de plata la voladura del Estado del Bienestar? ¿De qué tiene miedo Rubalcaba cuando miente como un bellaco (¿recuerdan la expresión?) al preguntar que “quién ha dicho que sea de izquierdas endeudarse“? ¿De qué tienen miedo los diputados y diputadas socialistas que en unos días votarán a favor de traicionar definitivamente al atisbo de sus ideales? ¿De qué (o a quién) tienen miedo los policías que abofetean menores de edad por las calles y aporrean en la nuca (y donde haga falta) a los periodistas?


Se acerca el momento en que vamos a tener que tratar de defender nuestra dignidad y el futuro de nuestros hijos

No sé responder a estas preguntas. Pero sí sé que con miedo no se puede ser nunca libre. Tampoco sé si esa, la libertad, es una aspiración realmente extendida o si muchos ya la resignan como utopía. Pero por ser práctico, prefiero pensar lo primero, y no es una contradicción aunque a los segundos se lo parezca.

Muchos comienzan a tener miedo “de la que se avecina”, de “la policía, que mira como reparte ya”, “del PP”, de “los mercados”, del “FMI”, del “Tea Party”, de “los chinos”, de “los países emergentes, que van a relegar a Europa”, de que “se enteren en mi empresa”, de que “se enteren mis padres”, de que “me llamen perroflauta”, de que “me llamen utópico”, de “acabar en la calle”.

Es normal, yo también tengo miedo a muchas cosas. Pero muy pronto va a llegar el momento en que vamos a tener que tratar de defender nuestra dignidad y el futuro de nuestros hijos. Sin duda quien nos disputa estas cosas tratará de aprovechar nuestro miedo, y si ve que no tenemos el suficiente tratará generosamente de creárnoslo.

Por lo pronto, mañana domingo hay que salir (18h Atocha, en Madrid) a denunciar la reforma del PPSOE (no encuentro argumentos para separar siglas ahora mismo) y de paso tantas otras cosas, como la nueva reforma laboral (becarios hasta los 30 por ley, temporales de por vida) y electoral (¿queríais apertura y accesibilidad? Pues tomad dos tazas de lo contrario). Esto sólo acaba de empezar, administremos bien fuerzas y, sobre todo, miedos. Quizá así podamos recuperar nuestro cuarto día.

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Sobre el autor

Periodista y emprendedor social. Co-fundador de Bottup.

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