Jueves 08 de diciembre de 2016,
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La voz de los refugiados de Libia en Tataouine

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Dr. Fathi (derecha) junto a algunos refugiados libios en Tataouine.

ENTREVISTA / Las palabras del Dr. Fathi han animado a las almas desterradas de las montañas de Nafusa durante la guerra de Libia

Hace menos de dos meses su mensaje conmovió a los allí presentes. Su sonrisa era un halo de esperanza a la extrema gravedad en la que vivían los refugiados de su país, Libia, acogidos en la ciudad de Tataouine. Sin su ayuda seguramente todo hubiera sido mucho peor. Armado solo con su humanidad y su corazón, el Dr. Fathi coordinaba a los miles de refugiados que llegaban a la ciudad tunecina de Tataouine como si de un experto se tratara.

Ha pasado el tiempo y su sonrisa sigue siendo la imagen de una Libia libre, de un sueño que, según sus propias palabras, está más cerca que nunca. Durante los meses que la guerra de Libia lleva durando, sus palabras han animado a las almas desterradas de las montañas de Nafusa. En el club de deportes de Tataouine sigue ayudando a todos los que llegan, e incluso mientras que sus hijos siguen luchando en la ciudad de Yefren, Fathi es el ejemplo en el que muchas de las organizaciones de ayuda al refugiado deberían mirar, aprender, escuchar: “para ayudar a un refugiado no creo sea necesario ser europeo, árabe, o de donde sea. La ayuda proviene del corazón, de los sentimientos hacia todas las personas y hacia sus necesidades. Sólo basta con ayudarles siendo un ser humano, y si no es así, tenemos un problema con las segundas intenciones con las que se ayuda, algo que por desgracia ocurre en la mayoría de los casos”.

ACNUR, esa organización creada por Naciones Unidas para ayudar a los refugiados, ha sido desde el comienzo de esta guerra el ejemplo a no seguir

El trabajo empieza a dar frutos después de meses de casi total ausencia. La ayuda de algunos comienza a llegar a los que se supone va destinada. “La situación de los refugiados ahora es mucho mejor, muchos de ellos fueron acogidos por los familias tunecinas, y algunas organizaciones, la mayoría libias procedentes de diversos países como Canadá, Reino Unido, Estados Unidos, Irlanda o Francia, ahora están haciendo un gran trabajo. También hay organizaciones tunecinas que funcionan muy bien, pero organizaciones como ACNUR no hacen lo suficiente. Están mejorando, y hacen lo que pueden, pero no llegan al nivel que deberían. Por ejemplo, la FAO está empezando a dar pan a los refugiados, son cosas menores que lo que podemos esperar de ellos, pero están mejorando”, confiesa el Dr. Fathi.

ACNUR, esa organización creada por Naciones Unidas para ayudar a los refugiados, ha sido desde el comienzo de esta guerra el ejemplo a no seguir. Como el mismo doctor nos cuenta, la situación en sus campos ha mejorado, aunque quizás no lo suficiente. “El problema es su mentalidad, ellos pueden asistir a personas solo refugiadas en los campos, pero no a los refugiados acogidos por las familias, que son la mayoría de los que han huido a Túnez. He hablado con ellos, y les he dicho repetidas veces que deben cambiar su táctica, sus métodos para aproximarse a los refugiados, esto es una nueva experiencia para ellos. ACNUR debería afrontar esta situación positivamente, deberían ser más creativos. En esta época debemos amoldarnos a situaciones nuevas, no podemos decir que esto es lo que solemos hacer, o no podemos hacer algo diferente porque no es nuestra manera de trabajar. Ellos deben cambiar, y no refugiarse en sus antiguos métodos. Ellos no son flexibles para amoldarse a cada situación, no son positivos acerca de encontrar una solución a cada problema. Sólo siguen las pautas que marcan para cualquier conflicto, sea donde sea, y cada conflicto es diferente”.

Es importante que la comunidad internacional no deje que los tunecinos tengan el peso extra de nuestra presencia, que está haciendo que Túnez vaya hacia atrás en su lucha por alcanzar la democracia

De todos los campos creados en la frontera tunecina, sin duda, el financiado por el emirato de Catar en la ciudad de Tataouine, es el ejemplo a seguir. Allí los refugiados disponen de tres comidas al día, de agua suficiente, de confortables tiendas, de ayuda, pero sobre todo, como el mismo Fathi confirma, “el campo de Catar está haciendo un increíble trabajo en la seguridad. Sus estándares son mejores que en los demás campos, pero también su presupuesto es el adecuado para su trabajo. Pero desafortunadamente aquí en Túnez también hay organizaciones que no están bien establecidas, no están financiadas lo suficiente, son humildes y no pueden proveer la ayuda que ellos desearían dar. Su problema no es la ausencia de ganas de ayudar, sino la ausencia de dinero, pero no podemos echarles la culpa. Por ejemplo Catar es un país rico, y basados en ese punto, ellos lo hacen muy bien”.

El próximo mes de agosto comienza el Ramadán, a esto se une que Tataouine es una de las zonas más pobres de Túnez y vive del turismo, y en estas fechas aquellas familias que viven en países extranjeros regresan a sus hogares para celebrar el Ramadán con sus allegados. Esto sin duda complicará la situación de los miles de refugiados que todavía son acogidos en hogares tunecinos de la ciudad. Muchas familias libias están volviendo a sus hogares destruidos en las vecinas montañas de Nafusa. Regreso que en las próximas semanas podría aumentar debido a la situación descrita anteriormente. “Mi mensaje al mundo es que debería mirar al problema con cuidado. Túnez es un país que sigue en busca de democracia, especialmente la parte sur del país vive cerca de la pobreza, pero tiene un corazón enorme. La comunidad internacional debería ver esto y ayudarles antes de que caigan de nuevo, apoyando a las familias, no con intermediarios, sino directamente, para que así puedan continuar su misión. Nosotros suponemos un peso enorme para ellos, así que por favor, que la comunidad internacional mire esta situación lo antes posible”, afirma el Dr. Fathi. “Es importante que la comunidad internacional no deje que los tunecinos tengan el peso extra de nuestra presencia. Esto está haciendo que Túnez vaya hacia atrás en su lucha por alcanzar la democracia después de tantos años de gobierno de Ben Ali. La situación actual no ayuda a alcanzar ese objetivo. Cualquier colaboración para que Libia se establezca rápido en la transición, ayudará tanto a Túnez como a Libia. Ambos estamos conectados, somos países vecinos, y lo que pasa en uno de los países se refleja en el otro”, prosigue el doctor.

Han violado a nuestras mujeres, ellos usan la fuerza para humillar a las personas, no me importa si son pro o anti Gaddafi, no tengo palabras para esto

Sus lágrimas narrando las horrendas violaciones perpetradas por los soldados de Gadafi conmovieron a todos los que pudieron ver el vídeo publicado por las juventudes libias hace un mes. Hoy su cara sigue reflejando el horror que viven muchas familias libias por una situación que va más allá del entendimiento racional de cualquier ser humano que se digne a llamarse así. “Hemos escuchado esto y está claro que lo han hecho. No quiero hablar acerca de cada ciudad, pero algunas han permitido que las fuerzas de Gadafi entren allí, siendo poblaciones que apoyan a Gadafi. Y han violado a nuestras mujeres, ellos usan la fuerza para humillar a las personas, no me importa si son pro o anti Gaddafi, no tengo palabras para esto, pero muestra que estos mercenarios no son seres humanos. No me importan si son libios o de donde sean, ya que no luchan por nada noble, sino para humillar a la gente. Es asqueroso, así humillan nuestra existencia y cuando eso sucede las personas afectadas pierden todo sentido de la humanidad para siempre. Dejan de ser seres humanos, se convierten en esclavos del horror”, afirma Fathi mientras su cara refleja el dolor que sufre pronunciando esas palabras.

Mientras mantenemos esta conversación, llegan noticias de un posible avance de las tropas de Gadafi a la población de Nalut, lugar específico en el tránsito de ayuda a los rebeldes. A pocos kilómetros de allí, en la ciudad de Yefren, los dos hijos de Fathi dirigen el centro de medios de comunicación que han establecido en esa población. Desde allí llevan semanas denunciando la falta de agua, electricidad, medicinas y ayuda. Hace tan sólo unas semanas lanzaban un comunicado de prensa donde suplicaban a la OTAN la creación de un corredor humanitario. Pero mientras los bombardeos se concentran en la capital, las montañas de Nafusa siguen siendo el lugar olvidado de esta guerra por la comunidad internacional. Llama la atención, sin embargo, la opinión de este padre alejado de sus hijos desde hace dos meses. “Gadafi está en Trípoli, y al final es sólo él el que importa. Acabar con él es mejor que acabar con miles de vidas inocentes. Que los bombardeos se concentren allí para mí significa que la OTAN sólo va a por Gadafi, lo que creo que es bueno. Aunque también los pocos bombardeos que ha habido en Nafusa han ayudado a que los rebeldes se aproximen a la capital. No podemos decir que no han ayudado, sí lo han hecho, quizás no como hubieran debido hacerlo, pero aunque haya sido en menor medida debemos agradecer a la OTAN lo que está haciendo por el pueblo libio y por los habitantes de Nafusa”.

Hogares en Nafusa.

Hace tan solo unos días, Luis Moreno-Ocampo, fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional, ha ordenado el arresto de Gadafi, mientras los rebeldes se aproximan cada día más hacia Trípoli, y la OTAN intensifica sus bombardeos en la capital de Libia. Razones que llevan a muchos refugiados a soñar con un final cercano a la guerra que destruye su país. Quizá nadie pueda responder a la pregunta de cuándo terminará este horror, pero mientras a millones de seres humanos libios se les ha robado su libertad, ellos siguen siendo los propietarios de sus sueños, algo que ni la peor de las guerras les puede arrebatar. “Nunca podremos tener una respuesta directa acerca del final de esta guerra, incluso si se le preguntara al hombre más poderoso de este planeta, Barack Obama. Pero pienso que estamos cerca del final de todo. Ahora Gadafi está acorralado, no puede huir del país, ya que Ocampo está detrás de él. Los más cercanos a él están pensando huir de su lado, ahora no pueden poner sus vidas en las manos de un criminal, todos quieren escapar. Desde el principio los rebeldes están luchando por una causa, por dignidad, por libertad, por democracia. Sin embargo, las fuerzas de Gadafi sólo luchan por dinero, y ahora ya casi no les queda. Y si luchas por dinero al final pierdes la paciencia, ya que solo sueñan con gastar ese dinero. Nosotros no perderemos la esperanza nunca, nosotros luchamos por algo más allá de la vida, nosotros luchamos por nuestra libertad”, afirma Fathi. “Ya no hay marcha atrás para Gadafi, ojalá lo arresten, es un criminal. No me importa que lo maten o lo detengan, queremos acabar esta guerra ya. Pero sí me gustaría saber cómo ha conseguido manipular a la gente, él ha utilizado drogas, lavados de cerebro. Hemos visto vídeos de sus soldados donde no parecen personas estables o normales, está claro que están bajo los efectos de las drogas, y me gustaría saber cómo Gadafi ha conseguido eso”.

Rebeldes libios en las montañas de Nafusa.

La entrevista con este ser humano llega a su fin, debe regresar al club de deportes donde le espera una leyenda del futbol libio, Fawzi al Issawi. Ambos han conseguido organizar el primer campeonato de fútbol para los niños libios refugiados en la ciudad de Tataouine, no sin antes expresar su profundo agradecimiento hacia el pueblo tunecino. “Me gustaría que las familias tunecinas tuvieran la recompensa que merecen, lo que han hecho es histórico. Deberíamos traducir esto en algo que les ayudara de verdad. No basta con un gracias y adiós, sino continuar con la lucha para que ellos también alcancen la democracia y no dejarlos aparte una vez que todo esto acabe”.


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