Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Larga y accidentada marcha antifascista por el centro y sur de Madrid

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La manifestación antifascista, desautorizada por el TSJ, recorre más de cinco kilómetros esquivando a la policía hasta llegar a su objetivo inicial: la estación de metro de Legazpi

En Embajadores los antidisturbios cargaron con pelotas de goma y los antifascistas levantaron barricadas

Sigue el desarrollo de la manifestación haciendo click en los iconos del mapa inferior:

Mientras apenas unos pocos kilómetros más al norte se manifestaban legalmente decenas de miles de ciudadanos convocados por la Asociación de Víctimas del Terrorismo envueltos en un mar de enseñas rojigualdas, en Atocha, lugar de inicio de la manifestación prohibida por la Subdelegación del Gobierno de Madrid, a las 17 horas lo que más había era policía antidisturbios.

En muy poco tiempo comenzaron a llegar a la plaza del museo Reina Sofía decenas de antifascistas, que ante la presión de los antidisturbios recularon rápidamente por la calle de Santa Isabel, donde se quedaron esperando. Algunos de ellos llamaban con los móviles a otros grupos para coordinarse. Pronto, uno de ellos marcó el camino: enfilaron la calle San Cosme y San Damián hasta Doctor Piga y, de ahí, pasando por Argumosa, hasta salir del cerco policial de Atocha, ya en Ronda de Valencia.

En este punto confluyeron ya varios grupos, adueñándose del carril de bajada en dirección a la glorieta de Embajadores. En esos momentos habría unos 2.000 manifestantes, algunos de ellos de estética punk, otros red-skin y la mayoría ataviada con vestimenta alternativa. Las consignas más coreadas eran: “Carlos, hermano, nosotros no te olivdamos”; “Lo llaman democracia y no lo es”; “Vosotros, fascistas, sois los terroristas” y “ser antifascista no es un delito”. En este momento se podía decir que la manifestación desautorizada estaba teniendo lugar en toda regla, con pancarta de cabecera incluida. La policía se desplegó para evitar que invadieran también los carriles de subida, pero no cargó para despejar los de bajada.

Mucho más tensa se puso la situación al llegar a la glorieta de Embajadores. La policía, tratando quizá de evitar que los manifestantes atravesasen la glorieta para enfilar la calle Embajadores hasta Legazpi, los acorraló y dividió a los manifestantes en dos grupos, uno en la bocacalle de Miguel Servet y otro en la de Embajadores. Fue entonces cuando se pudieron ver carreras, botellas de cristal volando por los aires a los antidisturbios cargando con pelotas de goma hacia el fondo de la calle embajadores, donde los antifascistas habían levantado dos barricadas: una tumbando contenedores de vidrio (de donde obtenían las botellas que lanzar) y la otra cruzando un contenedor de obra.

Los antifascistas continuaron por esa misma calle hasta la plaza de Cascorro, donde se les unieron el resto que había quedado separado en la glorieta. Juntos, ya en total serían unos 3.000, llegaron hasta la plaza de la Cebada y bajaron por la calle Toledo hasta la Puerta, continuando por el Paseo de los Olmos primero y por Vallejo Nájera -el corredor verde- después. Los líderes de la marcha parecían desorientados y varias veces debieron corregir el rumbo de la manifestación. En todo este trayecto, que atravesó la Glorieta de Santa María de la Cabeza para recuperar la calle Embajadores hasta la boca de metro de Legazpi, la presencia policial sólo se manifestaba en el helicóptero que sobrevolaba la marcha. Ni un sólo efectivo a pie de calle.

Los antifascistas, una vez en Legazpi, comenzaron a aplaudir. Mientras dos, de ellos, con la ayuda de un vecino del portal de enfrente del metro, colocaron una placa en la fachada en recuerdo de Carlos J. Palomino, a quien pretendían rendir homenaje tras su asesinato el pasado 11 de noviembre en este lugar supuestamente a manos de un militar ultraderechista. Los antidisturbios los tenían ya, aquí, absolutamente rodeados. No obstante, les permitieron terminar de colocar la placa y muy poco a poco los manifestantes se fueron dispersando.

Finalmente, con la manifestación ya disuelta, en las calles adyacentes al Paseo de Delicias se pudo ver a pequeños grupos jóvenes a la carrera, seguidos de antidisturbios tras ellos. Eran ya las 20 de la noche. Tres horas y casi seis kilómetros de marcha que hubieran quedado en una hora y menos de dos kilómetros si la marcha hubiese sido legal.

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Sobre el autor

Periodista y emprendedor social. Co-fundador de Bottup.

8 Comentarios

  1. Anónimo 17/04/2008 en 18:08

    VAMOS AKI ANTIFASCISTA PUROOOOOOOOOOOOOOOOOO LIBERTAD

  2. Anónimo 18/12/2007 en 13:11

    NI OLVIDAMOS NI PERDONAMOS

    CARLOS D.E.P HERMANO

  3. Anónimo 27/11/2007 en 4:49

    no entreis en provocaciones.
    buen video pau! gracias

  4. Anónimo 27/11/2007 en 2:45

    Ya veo que el lenguaje inapropiado será borrado. LO que escribe el benjito,entonces que es?
    acaso :” a mamarla rojos de mierda” es un lenguaje que se pueda aceptar.
    Soi una pandilla de ignorantes y demostrais así estar a favor y a la bajeza del talbenjito.

    COmo se puede defender al asesino de un adoslescente?

  5. Anónimo 27/11/2007 en 2:29

    Pobrecito C.E. cuando salgan las imágenes de las camaras se os va a caer la cara de vergüenza, yo estuve allí y Josue cedió el sitio a una anciana para levantarse y esconder detras de la espalda la navaja, según el grupo entro Josue saco la navaja y Carlos aparto con una mano a una chica dejando al descubierto el pecho, momento que aprovecho Josue para asestarle la puñalada en el corazón. Josue siguió lanzando navajazos apuñalando en el pulmon a otro chico, rajándole la cara a otro, las manos a otro, iba como loco. Al abrirse las puertas del vagón salió corriendo y fue cuando la gente salió corriendo detrás de él recibiendo una paliza. Pero aún así consiguió seguir corriendo hasta salir del metro y tirarse literalmente a un coche de municipales mientras Carlos estaba en el anden desangrado y muerto.

    Esta es la historia real, el resto es pura ficción. La diferencia vital entre vosotrxs y nosotrxs, es que nosotrxs somos honradxs.

  6. Anónimo 26/11/2007 en 13:01

    a mamarla rojos de mierda.
    atacais en grupo y os quejais.
    josue libertad.

  7. Anónimo 26/11/2007 en 4:12

    ser antifascista es un sentimiento que nos llena de orgullo…ahora mas que nunca..RESISTENCIA!

    Carlos hermano…D.E.P

    • Anónimo 20/05/2009 en 1:06

      putos rasistas
      hijos de puta
      me cago en todos sus muertos

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