Sábado 05 de abril de 2014,
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Las caras de la pederastia en Camboya

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REPORTAJE / Se convierte en el destino favorito para pederastas de todos los países después de que la vecina Tailandia declarara la guerra a los ‘turistas del sexo’

Ellos son conocidos como los niños de la basura. Chavales hambrientos que buscan, entre los desperdicios de una ciudad de más de dos millones de habitantes, algo que poder llevarse a la boca.

Él es un antiguo peluquero que dirige una ‘organización’ en Camboya, invitando a todos a que envíen dinero para salvar a esos niños.

Fletcher, que dirige una ONG infantil en Camboya, fue condenado por un juzgado inglés en 1997 por la violación de una niña de 15 años, a quien emborrachó con champagne y ofreció 300 euros por tener sexo

David Fletcher, de 66 años de edad, puede parecer al mundo un ‘buen samaritano’, alimentando a cientos de niños quien cariñosamente lo llaman “Papá”. Pero Fletcher guarda un oscuro secreto.

Hace años fue encarcelado en su país de origen, Inglaterra, acusado de violar a una niña de tan sólo 15 años mientras filmaba todo en vídeo. Sin embargo, la vida ha puesto a esta persona a guiar el futuro de una de las cientos de llamadas ‘ONGs’ sin registrar que existen en Camboya, donde huyó hace seis años, y donde pasa todos los días rodeado de niñas, algunas de ellas de tan sólo ochos años de edad.

Este personaje, que se esconde tras la ignorancia de los turistas que visitan un país donde dejan parte de su corazón, utiliza a estos niños como excusa para recaudar dinero que, según él afirma, va destinado a ayudarles.

Pero según se prueba en una investigación realizada por periodistas del Sunday Mirror, Fletcher se ha acercado demasiado a algunas de las niñas a las que dice ayudar, llamando a una de las chicas de la tan sólo ocho años, “su pequeña niña favorita”. Incluso ha llegado a comprar en propiedad a una joven camboyana de tan sólo 17 años por 150 dólares, quien fue vendida por su propia madre para pagar algunas deudas. Algunas organizaciones dieron la voz de alarma e incluso intentaron ofrecer más dinero a la madre para intentar que este pervertido no pudiera disfrutar de los placeres de una niña esclava.

“Yo solo la violé unas semanas antes de su dieciséis cumpleaños, la gente habla mal de mí y no entiendo por qué”

Fletcher fue condenado por un juzgado de Norwich en Inglaterra en julio de 1997 por la violación de una niña de quince años de edad, a quien emborrachó con champagne y ofreció 300 euros por tener sexo. Fue encarcelado durante 18 meses, mientras era el propietario de una cadena de peluquerías en Cambridge y en Saffron Walden. Cuando los investigadores del Sunday Mirror le preguntaron acerca de la condena, el se limitó a afirmar: “Sí, ella era mi novia, me cogieron, yo solo la violé unas semanas antes de su dieciséis cumpleaños, la gente habla mal de mí y no entiendo por qué”.

[blockquote]Las caras de la pesadilla
Pederastas como David Fletcher, Gary Robcoy, Alexandar Trofimov y Johan Escori son sólo algunos de los miles de sujetos que depredan la infancia en Camboya (clic en imagen para ampliar).
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Camboya se ha convertido en el destino favorito para pederastas de todos los países, después de que la vecina Tailandia declarara la guerra a los ‘turistas del sexo’. Las cárceles camboyanas sólo son la casa para unas decenas de pervertidos en un país donde esta industria mueve millones de dólares al año.

Tofimov había pagado cantidades entre 5 y 2.000 dólares por tener sexo con niñas menores. Como la mayoría de estos pervertidos, había llegado a Camboya tras huir de su país de origen, donde era buscado por pederasta

Sin embargo, hace unas semanas, Fletcher fue arrestado en su hostal de Bangkok, después de escapar de Camboya, debido a la presión de varias organizaciones, y en tan sólo unos días será el segundo ciudadano inglés que será deportado por Tailandia bajo la nueva ley anti-pedofilia. Unos meses antes, Gary Robcoy, de 30 años de edad, procedente del barrio de Wapping en Londres, se convirtió en el primer ciudadano inglés en ser deportado del país de las sonrisas, bajo las nuevas leyes. Fue arrestado mientras enseñaba a niños en una escuela de Bangkok.

Alexandar Trofimov de 42 años de edad, ciudadano ruso que en octubre de 2007 fue arrestado en Sihanoukville, en la costa camboyana, y condenado a 17 años de cárcel por abusos sexuales a 17 niños menores de edad, veía tan solo hace unos días como un juzgado camboyano reducía su condena a tan sólo ocho años, después de que el acusado admitiera su culpabilidad y pidiera perdón a las familias, alegando “no conocer las leyes y tradiciones camboyanas, lo que le llevó a cometer estos abusos”. Tofimov había pagado cantidades entre 5 y 2.000 dólares por tener sexo con niñas menores. Como la mayoría de estos pervertidos, había llegado a Camboya en 2006, tras huir de su país de origen, donde era buscado en conexión con abusos a menores.

David Fletcher, Gary Robcoy, Alexandar Trofimov y Johan Brahim Escori, son solo la cara de un negocio millonario que ha fijado su objetivo en las familias más necesitadas de Camboya, donde miles de almas rotas sufren la cruz de ser marcadas para el resto de sus vidas.


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