Martes 06 de diciembre de 2016,
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Las defensoras de los derechos humanos: ¿Supermujeres?

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REPORTAJE

El perfil de la fémina del siglo XXI es quizá el más ambicioso y exigente que se ha planteado la humanidad desde sus inicios

Compañeras sentimentales, amas de casa, supermamás, amigas incondicionales, hábiles negociantes, profesionales exitosas, y, en casos algo desafortunados, jefas de familia. Parecen mil roles en uno, para ser desempeñados “con excelencia” por seres excepcionales. Y de hecho es lo que son: seres excepcionales.

El perfil de la fémina del siglo XXI es quizá el más ambicioso y exigente que se ha planteado la humanidad desde sus inicios. Con toda suerte de tareas que recaen sobre ella, y el cúmulo de expectativas ‘extra’ que la sociedad le atribuye, la mujer de hoy hace malabares para cumplir con cada una de ellas.
Se distingue el género porque la mujer, por su condición, enfrenta riesgos particulares cuando para defender los DDHH desafía normas culturales o religiosas

Es esta la nueva realidad que preocupa a las que, además de llevar a cabo todas las actividades antes descritas, ejercen el ministerio de liderar y empoderar a sus homólogas menos favorecidas o escasamente preparadas académicamente. Luchan por mejorar la calidad de vida de aquellas y de los suyos. Hablamos de las mujeres defensoras de los derechos humanos.

Cada 29 de noviembre, alrededor del mundo se rinde homenaje a este sacrificado sector de nuestras sociedades, de forma que sea exaltado el inapreciable valor de su trabajo y empeño. El concepto Defensoras de Derechos Humanos (WHRDs, por sus siglas en inglés) es un término que se refiere a las mujeres que individualmente o con otras personas actúan para promover y proteger los derechos humanos.
Esta clasificación del concepto de defensores ha surgido debido a que las féminas activistas enfrentan riesgos particulares en razón de su género, causados mediante acciones perpetradas por actores estatales y no estatales –incluyendo sus familias y comunidades–, en especial, cuando ellas confrontan y desafían las normas culturales, religiosas o sociales referentes al rol y al status de las mujeres en sus sociedades.
En el año 2004 la Unión Europea adoptó el documento ‘Asegurando Protección – Lineamientos de la Unión Europea sobre Defensores de Derechos Humanos’. La normativa reconoce que “es importante aplicar una perspectiva de género cuando se tratan temas referentes a defensores de derechos humanos”.
Si bien las recomendaciones están dirigidas a los estados miembros de la UE, Misiones de la UE y cuerpos relevantes de la UE, el documento también tiene el objetivo de influir en la conducta de los gobiernos fuera de la UE en lo que respecta a la protección de las Defensoras de DDHH y la promoción, así como la efectiva realización de sus derechos.
El Foro Internacional de la Mujer
Pero, ¿cuál es esa árdua tarea que silenciosas, cual laboriosos insectos, realizan las féminas defensoras de los derechos humanos para, al cabo de muchos años de denodada actividad, contemplar satisfechas el fruto de su abnegación? Se trata de una multiplicidad de ellas, y en procura de poder abordarlas todas, o al menos las más apremiantes, se han organizado en una serie de instituciones (locales e internacionales), a través de las cuales ser más efectivas en sus esfuerzos.
Mujeres Premios Nobel de la Paz: “La violación de los derechos humanos de las féminas en el mundo debilita aún más la democracia”

Uno de estos grupos es el Foro Internacional de la Mujer (FIM). Fundado en 1982 en Estados Unidos de Norteamérica, el FIM se ha extendido por 25 países de los 5 continentes, y cuenta con una membresía que supera las 4.000 damas. Su mayor preocupación en la actualidad, comenta la presidenta del Foro, Esther Silver-Parker, es que “los problemas a los que se enfrentan las mujeres son universales (…) queremos las mismas cosas: queremos ser tenidas en cuenta, queremos que nuestras hijas tengan educación, y queremos que nuestras familias estén seguras”.

Con ese norte, el accionar del FIM va más que nada dirigido a programas que ayuden a jóvenes mujeres a desarrollar su capacidad de liderazgo. Uno de estos proyectos es el denominado Amistad Internacional de Mujeres. Según explica Silver-Parker, el propósito de éste es que “esas jóvenes puedan volver a sus países y tener un papel importante a la hora de crear un cambio”.
Sin embargo, la tarea de las defensoras de los derechos humanos no está exenta de desafíos.
Por un lado, la Iniciativa de Mujeres Premios Nobel de la Paz, agrupación establecida en 2006 por las laureadas: Mairead Corrigan-Maguire (Irlanda, 1976), Rigoberta Menchú (Guatemala, 1992), Jody Williams (Estados Unidos de Norteamérica, 1997) y Shirin Ebadi (Irán, 2003), advierte que “la violación de los derechos humanos de las féminas en el mundo debilita aún más la democracia”.
Por el otro, la Organización de Estados Americanos (OEA) asegura “que la crisis económica afecta probablemente más a las mujeres que a los hombres (…) la pobreza (…) ya tiene rostro de mujer”, sostiene el secretario general de este organismo internacional, José Miguel Insulza.
A pesar de todo, los obstáculos y desigualdades no detienen la labor de las Premios Nobel que, mediante un manifiesto a los gobiernos del mundo exigen “que cese la violencia estatal contra las mujeres y el hostigamiento a los defensores de los derechos humanos en el mundo”.

Meléndez Valdelamar: “La dignidad de la mujer (…) es vulnerada con (…) clichés audio-visuales que no reflejan la realidad de una sociedad que se debate hacia un futuro incierto”

A su turno, la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la OEA continúa procurando “estrategias que atiendan las necesidades de las mujeres (…) que eliminen los obstáculos que impiden la participación igualitaria de ambos géneros en la economía y fomenten la participación femenina en la vida política de sus países”.

Afortunadamente, aunque a paso lento –pero cauteloso y acertado– prosigue el avance de las féminas defensoras de los derechos humanos hacia posiciones de liderazgo y reconocimiento, desde las cuales pueden accionar con mayor fuerza y eficacia en beneficio de sus congéneres.
Tal es el caso de la reciente elección de la dilplomática búlgara, Irina Bokova, como la primera mujer en ocupar el cargo de directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Bokova, ha sido ministra de Asuntos Exteriores y Embajadora de la República de Bulgaria en Francia y Mónaco.
Igualmente, destaca la médica australo-etíope, Catherine Hamlin, reconocida en 2009 por la fundación Right Livehood Award con un Premio Nobel Alternativo por “dedicarse desde hace 50 años al tratamiento de miles de mujeres que padecían fístulas obstétricas (…) restaurando así la salud, la esperanza y la dignidad de miles de mujeres africanas muy pobres”.
El problema de la publicidad
En el ámbito de la Comunicación Social –y de forma específica, dentro de la Publicidad– existen también estereotipos que vencer.
En ese aspecto, observa el periodista e investigador panameño, Federico Meléndez Valdelamar, que “la dignidad de la mujer (…) es vulnerada con (…) clichés audio-visuales que no reflejan la realidad de una sociedad que se debate hacia un futuro incierto”. El ensayista centroamericano conceptúa que “con el correr inexorable del tiempo y el a veces paso arrollador de la teconolgía, la mujer ha demostrado que es algo más que una cara bonita. Labores, antes exclusivamente ejecutadas por hombres, son hoy en día llevadas a cabo por las mujeres en todos los campos del saber”.
Lo cierto es que de la ‘súper mujer’ del siglo XXI se espera mucho, y aunque la ruta que siguen miles de defensoras de los derechos humanos en el mundo entero no está (y probablemente nunca lo esté) libre de dificultades, siempre valdrá la pena toda clase de sacrificios para alcanzar mejores días para toda la humanidad.
“…En el mundo por el que luchan las mujeres Nobel de la Paz habrá respeto y no habrá violencia…nadie será discriminado por su religión, etnia o género…”.
Con toda sabiduría señalan las Sagradas Escrituras: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?…Alarga su mano al menesteroso…Fuerza y honor son su vestidura…La mujer que teme a Dios, ésa será alabada” (Prov. 31: 10, 20, 25, 30).

 

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Sobre el autor

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1 comentario

  1. Anónimo 28/01/2011 en 19:30

    MIchelle, te agradezco el que me hayas citado, el ser referente es una de las cosas que más nos empuja a salir adelante.

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