Miércoles 02 de abril de 2014,
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El cuidado de las duchas y termas

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¿Qué es mejor que una buena ducha para liberarnos del estrés,
relajarnos y animarnos para continuar con el día después del trabajo, después de practicar algún deporte o antes de descansar?

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Piezas que forman un termocalentador
Una terma a gas se vuelve mucho más económica que una de corriente eléctrica cuando se instala a una salida de gas natural

Los que
prefieren el baño diario con agua fría no tienen mucho de qué
preocuparse. Pero los que no conciben la idea de un duchazo sin agua
caliente, sobre todo ahora que viene el invierno, le rinden pleitesía a
su terma y rezan porque nunca les falle. Tanto duchas como termas
requieren de ciertos detalles nada complicados para su cuidado y mejor
funcionamiento.

Con
respecto a qué tipo de terma es mejor, Martín Castro, representante de
la empresa Sole, se inclina por la terma de acumulación. “Esta calienta
grandes cantidades de agua y las guarda por varias horas con un solo
gasto de energía eléctrica, por lo que podemos hacer uso de ella en
distintos momentos del día hasta que el agua se acabe y tengamos que
volver a calentarla”, precisa.

En buenas manos
Toda
terma necesita mantenimiento, que se debe realizar como mínimo una vez
al año. Quien lo haga debe sacar la resistencia de la terma y quitarle
todo el sarro que pueda haberse acumulado. Esto ocurre porque en el
Perú el agua es muy dura, salitrosa y con cloro. Esto puede dañar el
tanque, sobre todo si la terma es importada.

¿Y las duchas?
Antes
de instalar una ducha en casa se sugiere tener en cuenta las siguientes
indicaciones: verificar que haya una buena presión de agua, cerciorarse
de que la distancia entre puntos de agua debe ser de 20 centímetros
para que el cuerpo de la ducha entre sin problema y asegurarnos de que
la tubería de agua caliente sea más resistente que la de agua fría.

Además, antes de instalar las cabezas de ducha se debe purgar la
cañería, dejando que el agua corra libremente. Así podremos evitar la
presencia de residuos sólidos, como arenilla y pegamentos.

Cuidar la ducha
Debemos
limpiar la grifería de manera frecuente, puesto que la suciedad y el
sarro alteran el funcionamiento y la estética de nuestra ducha. Esto
debe hacerse sin químicos, pues estos dañarán los acabados de la ducha.
Por ello, debemos recurrir a una línea especializada para su limpieza. No
debemos usar detergentes, pulidores, esponjitas verdes, paños
abrasivos, solventes agresivos como lejía, ácido muriático, thinner,
etc.

En realidad, la limpieza es muy sencilla. Podemos
emplear agua y jabón, además de un paño con el cual debemos frotar la
grifería de manera muy suave. Para complementar y poder
tener en mejores condiciones la ducha es necesaria una revisión
técnica de esta una vez por año. Dicha inspección debe ser efectuada
por un especialista, quien debe ser muy minucioso en el momento de
revisar las tuberías y demás componentes de este instrumento de
limpieza. Por último, si se le colocara luego un repuesto a la ducha, es mejor si es de la misma marca que el producto original. Verificar antes de comprar

Siempre
debemos ser muy minuciosos con lo que vamos a adquirir. Esta regla no
escapa cuando vamos a comprar una ducha o una terma.

Fíjese en la garantía del producto, el tiempo de duración y qué es lo que cubre en cuanto a mantenimiento y reparación. Pregunte
y corrobore si existen repuestos disponibles en el mercado, ya que en
el caso de los productos importados es difícil encontrar piezas de su
misma categoría en nuestro país.

Haga
la mayor cantidad de preguntas sobre el funcionamiento del producto
(cómo se maneja, cuánto tiempo se debe esperar después de su
instalación para empezar a usarla, y todo cuanto tengamos en mente). Es importante eliminar cualquier duda con respecto al equipo.

Detalles adicionales
Las
termas pueden calentar el agua de dos formas: con paso continuo y con
paso acumulativo. El primero va calentando el agua en el momento mismo
en que uno se está bañando (de inmediato), mientras que el segundo
almacena el agua después de calentarla.

Para
ahorrar el uso de agua podemos recurrir a las duchas temporizadoras.
Estas precisan de una pequeña presión en la llave para darnos agua por
cierta cantidad de tiempo. Es decir, por cada presión que se le dé a la
llave, tendremos agua por un tiempo estimado, por ejemplo 30 segundos. Una terma a gas se vuelve mucho más económica que una de corriente eléctrica cuando se instala a una salida de gas natural.

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1 comentario

  1. Anónimo 31/03/2010 en 1:32

    yo repare una hoy en las lomas es muy facil al pricipio quise tirar la toalla,pero mis nconceptos se impusieron cualquier falla no duden en llamarme al cell:992588986.salamanca ate lima peru saludos friolentos amigos.yo prefiero y es mejor el agua fria a lo macho.jajajaja

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