Martes 27 de septiembre de 2016,
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Las elecciones andaluzas en positivo

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Lo delicado de la situación actual hace deseable un gran pacto institucional en Andalucía que involucre a todos los partidos con representación parlamentaria

Los resultados de las pasadas elecciones en Andalucía han dibujado un panorama difícil de gobernar a gusto de todos. Sin embargo, creo que no habría que renunciar a la posibilidad de alcanzar un acuerdo básico entre todos los partidos dada la delicada situación de nuestra Comunidad Autónoma. Voy a intentar realizar un análisis en positivo que abarque todas las opciones aunque corra el riesgo de que me lluevan palos de todas partes.

Sorprendamos a propios y extraños con un pacto institucional por Andalucía de todos los partidos, independientemente de cual sea la fórmula final de gobierno, caracterizado por la generosidad

Dado lo reducido del espacio señalaré sólo algunos elementos comunes de los programas y las respectivas campañas de los partidos que alcanzaron representación parlamentaria en Andalucía.

En primer lugar hay que regenerar la vida política. Con el descrédito actual no hay forma de avanzar. Hay que superar el divorcio, por no decir el desprecio, entre ciudadanos y políticos. A las cifras de CIS me remito. Éste objetivo nos interesa a todos. Para alcanzarlo hay que perseguir implacablemente la corrupción, despolitizar la gestión de la administración y abrir cauces de participación. Dejemos que la gestión la lleven los profesionales. Cuando se les ha permitido los resultados han sido excelentes. La Administración andaluza tiene que entrar en una senda caracterizada por la seriedad, la sobriedad y la profesionalidad.

Hay que dar prioridad a quién más lo necesita, pensemos en los que están siendo desahuciados de sus viviendas, en los que están en el umbral de la pobreza y en los que lo han rebasado y, particularmente, en los jóvenes. Creo que un plan de choque dirigido a combatir el desempleo juvenil sería bien acogido por todos. Si queremos pensar en algo más allá de la precariedad presente, hemos de tener visión de futuro y eso significa contar con los jóvenes.

Debemos disponer de una política que apoye, de verdad, la iniciativa productiva y emprendedora. Autónomos, innovadores, pequeños y medianos empresarios, cooperativas y otras entidades de la economía social son los que pueden crear empleo. Sin descartar, claro está, los sectores de I+D+i en los que podemos ser competitivos.

Pero hay que ser realistas, contar con lo que tenemos y con lo que podemos hacer desde una Comunidad Autónoma, sin demagogias y sin complejos, sin tópicos ni presunciones.

Sorprendamos a propios y extraños con un pacto institucional por Andalucía de todos los partidos, independientemente de cual sea la fórmula final de gobierno, caracterizado por la generosidad. Lo contrario a la generosidad es la mezquindad. Esperemos que nuestros líderes no sean mezquinos; no lo seamos nosotros antes de empezar la nueva etapa. Démonos una oportunidad como país.

Respecto a nuestros líderes, no caigamos nuevamente en la tentación autodestructiva del sarcasmo. No digo que no nos ríamos, que es la cosa más sana del mundo, pero hagamos el ejercicio de mirarlos también en positivo. ¿Lo ven?, ya están ustedes sonriendo.

Arenas es más de centro de lo que aparenta y está comprometido con su tierra, Griñán ya no le debe nada a nadie y Valderas es inteligente, honrado, cabal y generoso

Arenas es mejor político que la imagen que proyecta en Andalucía. Lo ha demostrado en diversas ocasiones en el Gobierno. Fue el promotor de importantes pactos y mentor del hoy aplaudido Pimentel. Al contrario que Gallardón es más de centro de lo que aparenta y está sinceramente comprometido con su tierra, la nuestra. Griñán tiene ahora las manos libres para liderar una política propia desvinculada de determinadas rémoras de su partido. Ya no debe nada a nadie, está en una situación similar a la de Rajoy con respecto a su propio partido (bastante lo han sufrido ambos). Quiero creer que además tiene ganas de cambiar e ideas. De Diego Valderas no tengo que hacer conjeturas, lo conozco. Es inteligente, honrado, cabal y generoso. Su imagen no le acompaña pero en el sentido inverso al de Arenas. Tiene la clave de muchas cosas. Espero que también goce de autonomía para dirigir la política de su grupo.

¿Cuál es el mayor problema? Que no nos lo creemos, que no creemos que podamos avanzar juntos, que nos da hasta risa. Pero si no creemos nosotros en nuestras posibilidades, en Andalucía, ¿quién lo hará?

Alfonso Ramírez de Arellano
Psicólogo y escritor


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1 comentario

  1. angel ruiz palomares 09/04/2012 en 22:49

    Ojalá sus deseos y los nuestros en la misma línea se cumplan, cuanto antes mejor para todos. No obstante una vez promulgados estos buenos y necesarios deseos, nos damos de frente con la realidad, abandonamos el cuento de Alicia en el País de las maravillas y nos metemos en ese Mundo “peculiar” de la política y en el de la “indiosincracia”, que no “indosincracia” del Pueblo Andaluz. Mucho habrá que cambiar los usos y costumbres de la Real Escuela Política Española y Andaluza y mucho habrá que cambiar el “filtro, méritos y capacidad” de nuestros representantes y mucho habrá que reducir la cuantía política en beneficio de los tecnócratas, de los profesionales. Otra vez me metí en el mismo Cuento sin querer. Muy concretamente, los intereses de partido, la alianza de la etiqueta izquierda contra derecha, estará por encima de los verdaderos intereses de Andalucía, serán otros los que prevalezcan, y ojalá me equivoque. Termino cómo empecé Ojalá.

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