Martes 25 de marzo de 2014,
Bottup.com

¿Comunicar o no comunicar?

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (1 votos, media: 10,00 de 10)

 

Funciones de las lenguas

Lo fundamental en la comunicación es compartir la lengua

Mentiras sobre la política lingüística en Cataluña (VII): las “funciones de las lenguas”

En la conclusión de nuestra última entrega, afirmábamos que, en Cataluña el catalán ha dejado de ser instrumento de comunicación y se ha transformado en símbolo, en bandera y en arma en la lucha política. Hoy, vamos a profundizar en esta idea y, para ello, escuchemos lo que dice la lingüística (la ciencia del lenguaje y de las lenguas naturales) sobre lo que son (naturaleza) y para qué sirven (función) las lenguas y el lenguaje.

Para el lingüista Saussure las lenguas naturales son un producto social y no un producto de la tierra, como pretenden los nacionalistas

Como ha quedado demostrado en la primera entrega de estas ‘Mentiras sobre la política lingüística en Cataluña’, las ‘lenguas naturales’ son, según el padre de la lingüística moderna F. de Saussure, el producto, la manifestación o la materialización de la facultad del lenguaje. Se podría decir que, entre el lenguaje y las lenguas, se establece la misma relación que existe entre el fuego y el humo: sin fuego, el humo no puede existir; sin la facultad del lenguaje, no habría lenguas.

Además, como complemento de lo anterior y siempre según el lingüista de Ginebra, las lenguas naturales son un ‘producto social’ y no un producto de la ‘terra’, como pretenden los nacionalistas. Por eso, las lenguas, como producto social, son fruto de un pacto o compromiso o acuerdo, adoptado por un grupo humano, para hacer posible y facilitar la vida en sociedad. Sin esta herramienta, ni la organización social, ni el progreso cultural, científico y técnico se hubieran producido. Por eso, nos encontramos ante uno de los elementos fundacionales de la vida social humana.

El lingüista ruso R. Jakobson, otro de los progenitores alfa de la lingüística moderna, fue el primero que propuso un esquema bastante completo de la comunicación humana y de las funciones del lenguaje, en un célebre ensayo de 1960, titulado ‘Lingüística y Poética‘. Según este lingüista moscovita, para que la comunicación humana funcione es necesaria la presencia simultánea de seis elementos o factores: un emisor que produce y envía mensajes a un receptor, que los recibe y los descodifica; unos referentes o contextos, sobre los que versan los mensajes; un canal, que permite establecer y mantener la comunicación, y transportar los mensajes del emisor al receptor; y un código o lengua, que debe ser común al emisor y al receptor.

A cada uno de estos factores de la comunicación, siempre según R. Jakobson, corresponde una función lingüística diferente (emotiva, poética, conativa, fática, comunicativa o referencial y metalingüística). Ahora bien, según el lingüista checo, V. Mathésius, de todas estas funciones, la función predominante y fundamental es la función comunicativa o referencial, porque estadística y pragmáticamente representa el cometido esencial de la mayor parte de los mensajes que circulan entre los interlocutores.

En la sociedad catalana ordinaria se practica y se vive -sin problemas, ni traumas, ni complejos- el bilingüismo funcional, sobre el que se fundamenta la paz y la armonía sociales en Cataluña

Según la función comunicativa o referencial, las lenguas naturales son principalmente instrumentos que sirven para intercambiar información en el seno de una determinada comunidad humana. Dicho con otras palabras, las lenguas naturales son utensilios que permiten a sus usuarios entrar en relación los unos con los otros y que aseguran el comercio verbal y la comprensión mutua. Para conseguirlo, emisor y receptor, cómo ha quedado dicho ut supra, deben imperativamente conocer y utilizar la misma lengua.

Esto es lo que dice la lingüística sobre el funcionamiento de la comunicación humana, sobre las lenguas naturales y sobre su función (uso, empleo, finalidad) prioritaria y fundamental. Ante estas evidencias científicas, debemos formular algunas consideraciones y extraer algunas conclusiones para continuar denunciando las mentiras de la política lingüística de los sucesivos Gobiernos de la Generalitat:

1. Para F. de Saussure, las lenguas son “productos sociales”, resultado de la vida en común de los seres humanos. Por lo tanto, desde esta concepción, se puede y se debe hablar “de la lengua o de las lenguas propias de los habitantes de Cataluña”, pero nunca de “las lenguas propias de Cataluña” y todavía menos de “la lengua propia de Cataluña”. En efecto, la ‘terra’ de Cataluña es estéril, yerma, machorra. Los únicos que son portadores de los óvulos y de los espermatozoides, que hacen posible la concepción y el nacimiento de las lenguas, son los seres humanos que viven y trabajan en Cataluña (así definió J. Pujol, en su día, a los catalanes). Y en Cataluña, son estos portadores de la facultad del lenguaje los que han creado y tienen ‘lenguas propias’ diferentes (español, catalán y otras 100 lenguas más).

2. Para R. Jakobson, la comunicación sólo puede establecerse y funcionar si se produce una presencia simultanea de los seis factores, citados ut supra, y, en particular, si el emisor y el receptor utilizan una lengua común.

En la sociedad catalana ordinaria, en la que las dos partes mayoritarias de la población utilizan el español y el catalán, los locutores ajustan, en general, la lengua utilizada al interlocutor que tienen en frente. En este comportamiento prima el éxito de la comunicación y éste está por encima de cualquier otra consideración. Esta conducta denota, por parte de los interlocutores catalanohablantes o hispanohablantes, un respeto escrupuloso de una de las reglas más elementales de educación o cortesía lingüística: utilizar siempre la lengua común a los interlocutores. Por lo tanto, en la sociedad catalana ordinaria se practica y se vive —sin problemas, ni traumas, ni complejos— el bilingüismo funcional, sobre el que se fundamenta la paz y la armonía sociales en Cataluña.

Cuando se vive y se trabaja en las mal llamadas ‘comunidades con lengua propia’, uno constata que habita un mundo que no responde ni a la lógica ni a los dictados de la razón, del sentido común y de las aportaciones de la lingüística

Sin embargo, en situaciones de comunicación más formales e institucionales (medios de comunicación, sistema educativo, organismos oficiales e instituciones varias), se ha impuesto, ‘manu militari’, el ‘monolingüismo’ de la llamada impropiamente “la lengua propia de Cataluña”, el catalán. Al proceder así, los talibanes lingüísticos violan una de las reglas de educación lingüística, de la que depende el éxito y la eficacia de la comunicación: utilizar la lengua del interlocutor, si éste no conoce la tuya o si tiene una competencia deficiente; además, rechazan y desprecian una de las aportaciones de la lingüística, relativa a la función prioritaria y fundamental de las lenguas: hacer posible el comercio lingüístico y el intercambio de información. Así, en aras de intereses y objetivos espurios, identitarios, esencialistas y partidistas, estos talibanes lingüísticos no tienen inconveniente en servir de ejemplo arquetípico para ilustrar lo acertado de este pensamiento de Kierkegaard, que les viene como anillo al dedo: “¡Qué irónico es que precisamente por medio del lenguaje un hombre pueda degradarse por debajo de lo que no tiene lenguaje!“.

3. Para R. Jakobson y para los lingüistas, las lenguas naturales son puentes entre los seres humanos; son, como escribió J. Russell Lowell, “las abejas que llevan el polen y el néctar de una inteligencia a otra”; son los instrumentos que permiten que la información fluya entre los miembros de una comunidad humana determinada; son la vaselina que lubrifica la vida social; son la argamasa que cimenta y cohesiona las sociedades humanas, etc.

Ahora bien, cuando se vive y se trabaja en las mal llamadas ‘comunidades con lengua propia’ y que habría que llamar ‘comunidades de ciudadanos bilingües o multilingües’, ya que son sus habitantes (y no los territorios) los que tienen lenguas propias diferentes, uno no tiene más remedio que constatar que habita en un mundo que no responde ni a la lógica ni a los dictados de la razón, del sentido común y de las aportaciones de la lingüística. Cataluña, por poner un ejemplo paradigmático, es el mundo al revés, es la cara nocturna, malvada y perversa del Doctor Jekyll.

Los políticos nacionalistas han utilizado la lengua como un arma de lucha política y de conquista y monopolio del poder, como un instrumento de división, de discriminación, de marginación… de la mayor parte de la sociedad catalana

En efecto, por un lado, los nacionalistas, que han monopolizado el poder desde la Transición, han tergiversado, alterado y prostituido la función natural y prístina de las lenguas naturales en Cataluña. Además, al preconizar e implantar el ‘monolingüismo’ en catalán, con medidas coercitivas y con la ‘inmersión lingüística‘, han violentando el normal y natural sistema de comunicación que existía y existe en la sociedad catalana (bilingüismo funcional). En fin, han utilizado la cuestión lingüística, que no plantea ningún problema en la sociedad catalana, como un arma de lucha política y de conquista y de monopolio del poder, como un instrumento de división, de discriminación, de marginación… de la mayor parte de la sociedad catalana.

Las implicaciones y consecuencias de este ‘monolingüismo en catalán’ son harina de otro costal y serán objeto de otros análisis y de otras cogitaciones en próximas entregas de estas ‘Mentiras sobre la política lingüística en Cataluña’.

Coda: «Je ne demande pas à être approuvé, mais à être examiné et, si l’on me condamne, qu’on m’éclaire» (Ch. Nodier).

Manuel I. Cabezas González
honrad.blogspot.com
27 de marzo de 2013

Imagen: delcampovillares.com

Editado por la Redacción: titular, subtítulo, destacados e imagen

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Participa con tu comentario