Domingo 28 de mayo de 2017,
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Las monterías de Garzón

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Aguanté hasta alguna juerga nocturna del grupo, negándome en
redondo a acudir a una de sus habituales capeas en una finca, con
mansión y plaza de toros incluida, propiedad de uno de los dos jueces

Opinión

Una
batallita. Corrían los años 70 y por una “suspensión de pagos” afectando a
la Caja General de Crédito Sociedad Cooperativa, de mi dirección, me
adentré por primera vez en el ambiente judicial.

Que unos viejos
empresarios y banqueros me aconsejaran no perder el tiempo porque de
una “suspensión de pagos” jamás se cobraba nada, no alteró mi tozudez,
aunque evidentemente no cobré. Pero conocí el submundo de las
“suspensiones de pago” en Barcelona, monopolizado por dos jueces, Carlos
Lorenzo-Penalva de Vega y Joaquín García Lavernia, con base
operativa una oficina de los hermanos Penalva, y regentada por un tal
Vidal, condenado. Allí morían, se distribuían, se cobraba y se vendían
todos los activos con los que en teoría deberían cobrar los pillados
acreedores. Un gran negocio “judicial” las suspensiones de pagos, que
iniciadas masivamente en la primera crisis del petróleo, 1973,
aumentaron en progresión geométrica, aunque con cifras mucho más
modestas que las actuales de la Burbuja Inmobiliaria, hasta después de
muerto Franco, y las huelgas casi salvajes que siguieron.

Aquello duró décadas, aunque con excedencias de Penalva:
ganaba demasiado dinero para no disfrutarlo con largas ausencias

Pero a lo que
iba, aguanté hasta alguna juerga nocturna del grupo, negándome en
redondo a acudir a una de sus habituales capeas en una finca, con
mansión y plaza de toros incluida, propiedad de uno de los dos jueces,
cerca de Tortosa, donde terminaban sus razias puteriles.

Por lo
visto y sabido, aquello duró décadas, aunque con excedencias de Penalva:
ganaba demasiado dinero para no disfrutarlo con largas ausencias. Los
dos jueces capos de las “suspensiones de pagos” barcelonesas acabaron
en prisión. Los primeros y únicos en España, con su “amigo” Pascual
Estevill. Por el desmadre, fruto de su total impunidad, los
denunciantes (unos cabreados acreedores y sus abogados que con lo de la
Democracia pretendían limpiar los juzgados) se basaron en las propias
cuentas corrientes para demostrar el “enriquecimiento ilícito”,
prevaricación y cohecho continuos, y todos los imaginables delitos
“conocidos y sabidos por el Todo Barcelona”.

Por el 88, después de un
suave paso por prisión con rápido “tercer grado”, fueron “contratados”
(imperativo legal para terminar en libertad su condena) por el Bufete
Piqué Vidal, ya de antes “en su órbita”. Así pues, por los 90,
encontramos en el Bufete a los ex jueces Penalva y Lavernia, y a los
jueces en activo, Adolfo Fernández Oubiña y Luis Pascual Estevill, por
unos meses entre 1994 y 1995 delegado para Cataluña del CGPJ, o sea,
dueño y terrorífico señor de todos los juzgados. ¡Y yo en prisión
escribiendo mi primer libro contra ellos!, 1994. ¡Con razón no me
concedieron ni libertad con fianza, ni permisos, ni tercer grado, hasta
muy entrado el periodo de posible “condicional”! ¡Hace quince años yo
estaba tan loco como ahora! Para más matices se deben añadir otros
bufetes “asociados” a sus negocios, grandes bufetes, como los poderosos
“Jiménez de Parga” con 50 colaboradores, mi abogado acusador en el caso
Consorcio, y actualmente aún “supuesto” extorsionador.

Ignoro
que fue de la finca, de las capeas y de sus continuas juegas nocturnas,
pero (…) en otros ambientes judiciales cambian las capeas por
monterías

Ignoro
que fue de la finca, de las capeas y de sus continuas juegas nocturnas,
pero lo que si intuyo por lo visto en la tele y por sabido desde mi
juventud, que en otros ambientes judiciales cambian las capeas por
monterías. Las dos cuestan un pastonazo, el sueldo mensual de un juez
ni entonces ni ahora alcanza para una sola sesión, ni menos para
alimentar los adjuntos cortesanos o cortesanas.

Debo ser
un ecologista sin conciencia de serlo porque nunca me han gustado ni
los toros ni matar muflones. En otra ocasión, también por unas deudas
en Yepes, me negué a cazar perdices en la finca de un tal Álvarez de
Mendizábal. Aquello de que las criaran en gallineros y soltaran para
dispararles, no es que me pareciera una salvajada, lo catalogué de otro
de los tantos absurdos humanos.

Han pasado cuarenta años, el franquismo, la transición, izquierda o derecha… todo sigue absolutamente igual…y a peor…

Y me
dirán ¿qué tiene que ver aquello con esto?… ¡ya llegaremos!… desde el
2006 Piqué Vidal está acusado de blanqueo de capitales en un sumario en
la Audiencia Nacional, con amigos allí desde el nefasto juez Miguel
Moreiras… otro conocido ex socio mío que pagó extorsiones lo está
directamente por Garzón… por el momento ni de lejos hay juicio… y pasan
los años.

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