Viernes 30 de septiembre de 2016,
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Las prostitutas de las Ramblas

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Barcelona, ¿una narco-ciudad?

Las prostitutas siempre han estado en las Ramblas, lo que sobra es la droga. Y nuestros dirigentes, mezcla de progresismo de pose y boquilla e hipócrita burguesía, unidos por la salsa de la corrupción.

Como he escrito otras veces, Las Ramblas son un icono en mi vida. Desde los 17 años (y tengo 69) cuando me inicié en el Banco Comercial Trasatlántico de la Plaza de Cataluña y vivía en Enrique Granados, justo tras la vieja Universidad. Es normal que me afecte su estado actual. Se ha roto el encanto de mis pasados y actuales largos paseos, al igual que los de mi padre que, en su abanzada ancianidad, me contaba de los suyos desde el Puente de Vallcarca al Puerto. La auténtica Barcelona.

¿Y qué tendrá que ver el gran narcotráfico con Las Ramblas actuales? Todo: causa-efecto

¡Pobres putas! ¡Qué culpa tendrán! Ellas van tras los grandes ejércitos a por dos cigarillos, cambiados por pan para sus hijos, que escribió Curcio Malaparte sobre Nápoles tomada por los americanos. Las de mi adolescencia vencieron a la Sexta Flota, que cambió de puerto porque la gonorrea y sífilis diezmaban a marines y marinos. Pero las drogas, el lumpen más cochambroso o el de cinco estrellas, encontrando propicio ambiente han destrozado mi ciudad. Y de nuevo los tópicos contra ellas: !a prohibir!, que aumentará la recaudación legal e ilegal.

Esa realidad social, lacra o consecuencia de la “civilización”, no tiene remedio (demostrado en todas las sociedades y culturas, aunque lo adornen con curiosas fórmulas, enmascarando la definición y actitudes de la profesión “más vieja del mundo”), y por lo tanto cuanto menos se prohíba, mejor. Con legislar contra el proxenetismo es suficiente, y !educación!, mucha educación, !otro fiasco actual! Lo de multar a los clientes o los que pacten por la calle, pues bueno: más multas y folklore, sumando chantajes, parecido a cuando en el franquismo se penalizaba el adulterio.

Recibo dos artículos de mis amigos en Internet, que cual carambola unen mis traumáticas obsesiones (dicen los grandes psicólogos que con  placer por mi parte me leen) y que son tres: Corrupción, corrupción y corrupción y por dinero, dinero y dinero.

Las drogas, el lumpen más cochambroso o el de cinco estrellas, encontrando propicio ambiente han destrozado mi ciudad

No leo jamás ‘El Periódico’, quizá por eso me señalan el artículo de Oriol Bohigas, nada menos que responsable de Urbanismo nombrado por el alcalde Narcís Serra, desilusionado, y pocas noticias referentes a México, pero un lector sabe de mi ‘dèria’ por Juan Piqué Vidal, el abogado de Pujol y De la Rosa, con bufete de 50 colaboradores (la tapadera), y uniendo las tres noticias (prostitutas, narcotráfico y urbanismo) me atrevo a escribir que Barcelona sea una narco-ciudad.

¿Y qué tendrá que ver el gran narcotráfico con Las Ramblas actuales? Todo: causa-efecto. Aunque los hipócritas de Diagonal arriba o la Plaza San Jaime nieguen la mayor, y siempre con parches cara la galería.

Pueden verlo en ‘La Gran Corrupción‘ o clicar ‘Operación Tacos’, que con la detención y extradicción del “capo” dará un vuelco al sumario entonces iniciado, si la corrupción al estilo de Juan Piqué Vidal no lo remedia y la prensa callada.

 

 

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