Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Las “almas rotas” del turismo occidental en Camboya

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REPORTAJE / Al menos un tercio de la prostitución en Camboya es menor de edad y una de cada 40 niñas es vendida a las ‘madames’ en el paraíso de los pederastas europeos

Especial desde Camboya / “¿Le gustaría una niña de 10 años, o prefiere a mi hermano pequeño de 8 años?”.

Enganchados a la marihuana y la jaba o metanfetamina, muchos de los conductores de tuk-tuk ofrecen tratos como este a los turistas occidentales que se hospedan en los hostales que rodean al lago Bung Kak de la capital camboyana. “Conozco prostíbulos llenos de chavales, son caros pero los encontraremos sin problemas, al menos espera a pagar veinte dólares”.

Camboya se ha convertido con los años en destino preferente para pederastas y turistas en busca de vacaciones repletas de sexo con adolescentes. Una de cada cuarenta niñas menores de edad es vendida a las ‘madames’, algunas de ellas de tan sólo 5 años de edad. Al menos un tercio de la prostitución camboyana es menor de edad.

La semana pasada en la capital, dos turistas alemanes fueron arrestados mientras filmaban un vídeo donde violaban repetidamente a una menor

Muchos son los factores que llevan a las propias familias a vender a sus propios hijos, en un país donde el sueldo medio de las familias provenientes de las zonas rurales puede llegar a una veintena de euros al mes, y con un 45 por ciento de la población menor de 15 años de edad.

Pero quizás el factor que más ha llevado al incremento en el tráfico de menores en el sudeste asiático haya sido el aumento de compradores sin escrúpulos. Con sentencias máximas de 15 años que raramente se cumplen y los altos niveles de corrupción, Camboya es un paraíso para todas aquellas mentes retorcidas que sólo encuentran su placer en el sufrimiento de los demás. Hace tan solo unos días, el diario nacional Phnom Penh Post, publicaba la noticia de cómo Johan Brahim Escori, ciudadano sueco de 63 años, y encarcelando por crimenes sexuales en Camboya, había intentado sobornar a los jueces con unos 11.000 dólares americanos (unos 9.000 euros) para ser absuelto.

El trabajo de concienciación que alguna de las organizaciones como ChildSafe Internacional, o Action Pour Les Enfants ha llevado en el último año a una legislación más severa en los casos de pedofilia. En los últimos meses, es frecuente escuchar que algún turista extranjero ha sido encarcelado por estas aberraciones. La semana pasada en la capital, dos turistas alemanes fueron arrestados mientras filmaban un vídeo donde violaban repetidamente a una menor. Hace tan solo unos días, la policía detuvo a un ciudadano francés que estaba golpeando sin parar a un niño de cinco años. Y tan sólo ayer, una pareja camboyana fue encarcelada por haber vendido la virginidad de su hija de once años.

Una mujer que me quería vender a su hijo por menos de 1.000 euros me explicó que su marido había muerto, que no podía mantener a sus hijos, y que sin ese dinero no perdería sólo a uno, sino a los cinco

Muchos son los países de origen de estas ‘personas’: australianos, americanos, chinos, pero sobre todo europeos. Muchos empresarios chinos festejan la firma de sus contratos empresariales con la compra de una virgen camboyana, las prefieren a las prostitutas porque éstas les podrían contagiar el virus del sida. Niñas que cuando regresan a casa después de haber pasado dos días con sus compradores, son apedreadas por los jóvenes de su aldea por considerarse Srey Kouc, “almas rotas”.

En 2008, 15 fueron los extranjeros arrestados por pederastia o abuso de menores, Phonm Phen sigue siendo un paraíso sexual para las mentes más asquerosas que existen en este mundo. Hace solo unos meses, un turista francés de 65 años fue sentenciado a tan sólo 3 años de cárcel por intentar pasar a su habitación de hotel a dos niñas de 10 y 13 años.

Es frecuente ver al pasear por cualquier calle a algún turista acompañando de la mano a un menor de edad camboyano, una imagen que por desgracia se repite con demasiada frecuencia en la capital. Muchos son los que critican al propio niño de ir buscando estos acercamientos, muchos culpan a sus familias, y la verdad quizás todos tengan algo de razón.

Muchos empresarios chinos festejan la firma de sus contratos empresariales con la compra de una virgen camboyana, pero la mayoría de pederastas son occidentales y sobretodo, europeos

Pero quizás también habría que entender a esa madre camboyana que un día se me acercó en Poipet (ciudad fronteriza con Tailandia) y me ofreció a uno de sus cinco hijos en propiedad por menos de mil euros. Al principio, sentí asco: ¿”Cómo una madre podía hacer eso?”, le grité, no podía entenderlo. Ella humildemente me explicó que su marido había muerto, que no podía mantener a sus hijos, y que sin ese dinero no perdería sólo a uno, sino a los cinco, que se le rompería el corazón de ver a sus hijos partir pero que sabría que estarían bien cuidados. Es una realidad incomprensible, que quizás nos deje sin palabras, pero sigue siendo algo que sucede todos los días.

En la mayoría de los países desarrollados, de vez en cuando miles de personas se manifiestan en las calles de las ciudades pidiendo por un mundo mas justo, luchando por algo que la mayoría nunca ha vivido. Todos estos actos creo que están bien, que fomentan la concienciación de nuestra sociedad, pero mientras que salimos a gritar por los derechos de los demás, muchos turistas se pasean por las avenidas de Phonm Phen en busca de -cómo ellos llaman- “carne fresca”. Quizás siete días al año no sean suficientes para cambiar un mundo donde los valores humanos están decadencia.

A pesar de todo esto, en Camboya se puede encontrar la imagen soñada por todos, esa madre que protege a su hijo:

…aunque para algunos sus vidas tengan el mismo valor que una nueva televisión de plasma donde luego visionar las imágenes de sus crímenes:

 

Fotos: Omar Havana, excepto foto nº 1: Uy Nousereimoney


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