Lunes 23 de octubre de 2017,
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Libertad frente a libertades

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Dos coincidencias y tres personajes en busca de libertad

Opinión

Hace pocos días me hablaba una chilena desde Santiago sobre un curso de pregrado de la Universidad de Chile denominadoLibertad y coacción” en la Cátedra de teoría política y social. Y este fin de semana he leído la carta del Director de El Mundo con que cada sábado nos proporciona una buena dosis de conocimiento histórico político, mejor claridad asociativa a los problemas nacionales y su acostumbrada levedad del ser que en su caso consiste en un engreído y muy bien valorado concepto de si mismo.
 
Es innegable la aportación de su visión y las referencias a Isaiah Berlin. De estas últimas podéis ver en Internet elmundo.es sin pagar un penique (homenaje a Blair y su tercera vía) por lo que me referiré sólo a algunos detalles de la Cátedra chilena. Por ejemplo: “cuando se está de acuerdo con los fines, los únicos problemas que quedan son los medios, y estos no son políticos sino ténicos; es decir, capaces de ser resueltos por los expertos o por las máquinas, aligual que las discusiones que se producen entre los ingenieros y los médicos”. Vamos que se enfrenta la razón a la revolución y la premacía del Estado sobre el individuo y por lo tanto de quien nos dicta la libertad en contra de nuestras libertades individuales porque somos o unos ignorantes o unos descarriados.

“La unidad de método, sea en la filosofía o en la política, sólo trae
mercenarios y arrivistas de grupúsculos políticos sin futuro que cifran
sus esperanzas en el dominio sobre los demás”

Ejemplos sobran: la cabrera perdida y su EpC, el Libro de Estilo de El País, eso mismo que estáis pensando quienes tengan el humor de leer estas líneas. Un Leninismo puro al que todos juran haber renunciado pero que practican con fruición y solemnidad como nuestro Presidente. Mucho leer a Petit a la venta después de leer sus últimos comentarios sobre la vida española y más le convendría leer la lección inaugural, Universidad de Oxford, del Sr. Berlin el 31 de Octubre de 1958.

Ese espíritu oxfordiano y libertario pero no en el sentido marxista de subordinación impediría por ejemplo el último acto, sin repudio social, de un catalán que no deseo nombrar, que ejerciendo un poder que no merece y que no sé cómo ha conseguido se permite ahogar en un cubo de agua un libro que repudia públicamente denigrando a su autor que, simpatías o antipatías aparte, César vIdal, sólo merecería una respuesta equivalente con otro libro anteponiendo sus ideas a las del ahogado autor. Esto lo hacían los nazis en el año 33 pero con fuego en vez de agua. Una nota más de la melodía orquestada desde El Pais que sigue con su  bajeza en la crítica no precsamente ciceroniana.

La unidad de método, sea en la filosofía o en la política, sólo trae mercenarios y arrivistas de grupúsculos políticos sin futuro que cifran sus esperanzas en el dominio sobre los demás, careciendo éstos, de la posibilidad de crítica o simple respuesta. Un socialista inglés como Douglas Cole aquí sería repudiado de inmediato por su falta de obediencia. Clásico ejemplo de nuestros ministros y sus leyes sin consenso mínimo cuya crítica sólo acarrea amenazas.

“El idioma inglés tiene la feliz situación de usar dos palabras diferentes para libertad según sea singular o plural (…) Su mejor sentido es el negativo gracias al cual una persona tiene el derecho a usar su libertad mientras no interfiera en la de los demás”

El idioma inglés tiene la feliz situación de usar dos palabras diferentes para libertad según sea singular o plural: freedom y liberty. Su mejor sentido es el negativo gracias al cual una persona tiene el derecho a usar su libertad mientras no interfiera en la de los demás; es decir, en la libertad de los demás, no en la ignorancia, mala fé, envidia o rencor de los demás. Por eso soy una persona que prefiere las libertades a la Libertad. Un presidente mexicano, Benito Juárez, medio indio y hombre entero, nos dió una frase genial: “El respeto al derecho ajeno es la Paz“. No sé si lo citarán en Chile, en Oxford, lo dudo. Yo me adhiero y por eso a veces personas de buena voluntad creen que ofendo los derechos al honor o la intimidad de otros cuando más bien lo que ataco son la falsedad e ignorancia de quienes desean recortar mis derechos.

Puedo estar equivocado pero nunca les meteré, a ellos o sus libros, en un cubo de agua

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Sobre el autor

1 comentario

  1. Anónimo 27/06/2007 en 5:00

    Increible
    Joder, vaya rapapolvos y que cada palo aguante su vela.

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