Viernes 30 de septiembre de 2016,
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Libia, la locura de un dictador contra la fuerza de la juventud

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OPINIÓN / Gadafi continua aferrándose al poder si dudar en usar la violencia contra sus opositores. Los ‘rebeldes’ se apoyan en una juventud que ha perdido la paciencia

Opinaba recientemente en el blog del amigo Bem Salgado sobre todo este conflicto en Libia, Túnez y Egipto, y esas líneas decían lo siguiente:

“Amigo, estos conflictos me hieren, me absorven energías, siento una impotencia increíble porque siento que se nos escapa este mundo de las manos, sangra, se nos desangra este mundo y esta humanidad que permitimos que otros tengan control sobre nuestro juicio y termine siempre pagando el mal los que menos culpa tienen”.

Realmente es ensordecedor el ruido de las balas, bombas y los tanques de guerra, pero más ensordecedor es la ignorancia de un politico que se aferra a su maldad para destruir la inocencia de miles de niños y niñas, para ver cómo destruyen fortalezas de familias completas que se marcan su pan diario con sangre.

El pueblo ya no quiere ‘líderes’. Quiere oportunidades, quiere oidos que le escuchen, manos que le ayuden a levantarse, pies que le acompañen en su recuperación

Lo que para unos es vino, para otros sangre, porque el sudor de sus frentes no es por trabajar para sostener a sus familias, sino cruzando fronteras para salvarlas.

¿Cuál es la mano que las alberga, las sostiene y las abona? La de aquellos ignorantes que solo ven con sus ojos la posibilidad de exprimir a toda una nación con su opresión para lograr engordar sus bolsillos y no para sanar su tierra durante tantos años herida.

El pueblo ya no quiere ‘líderes’. Quiere oportunidades, quiere oidos que le escuchen, manos que le ayuden a levantarse, pies que le acompañen en su recuperación, pero, ¿cómo se puede lograr con tantos ineptos a la cabeza del poder que son ciegos, sordos y estúpidos ciertamente, con perdón y con respeto?

Hiere la sensibilidad mundial que si no hay nada que esconder, por qué restringir a la prensa, si no hay nada negativo que mostrar, porque los mismos ciudadanos se aterran ante las cámaras de la democracia que a través del lente de un reportero, periodista y enviados especiales desean cubrir los eventos.

Sangre, ese es el pan de día y de noche, lluvia en el desierto, pero solo de balas, ríos de sangre que bañan a las vidas más sensibles y jóvenes, a madres cuyos gritos traspasan naciones como un desgarrador y desesperante llamado de ayuda.

Nadie desea lo peor para su nación, pero tienen que someterse a ello porque otros no piensan igual y solo desean mostrar su ‘poderío’ cuando por sus actos muestran realmente quienes son, unos cobardes injustos que solo son ‘grandiosos’ de cartón y del más víl barro pisoteado.

Muammar al Gadafi, que hoy es sinónimo de locura, cobardía e insensatez absoluta, realmente estriba en la locura de poder, de ambición, y qué lástima que por un alma herrada y amparada en su propia ambición se continuen perdiendo vidas inocentes.

La ONU busca y enfila cañones hacia Gadafi, pero su actuar es muy tardío en asuntos tan delicados como éste, porque se espera a tener el agua al cuello para actuar

La ONU busca y enfila cañones hacia Gadafi, pero en ocasiones, con todo mi respeto hacia dicha organización, no siento que puedan hacer mucho en ciertos casos, porque siento que su actuar es muy tardío en asuntos tan delicados como éste, porque se espera a tener el agua hasta el cuello para poder actuar, y repito, respetando el poder mundial de dicha organización.

Estos dictadores, que para mí son sinónimos de cobardes, siempre se escudarán tras sus entornos más cercanos, como es el caso de sus hijos, exponiéndoles con todas, porque a la hora de la verdad solo vale ‘ganar’, y su ego es tan ‘potente’ que para ellos su ‘poderío’ es primero, segundo y tercero, y el pueblo: ¡bien, gracias!

Estados Unidos siempre ha actuado con ‘cautela’, la cual en muchas ocasiones hace que dude de su sabiduría en asuntos tan potentes como éste, y queda claro que me refiero a todos los gobiernos estadounidenses, republicanos o demócratas.

Gadafi llama ratas a las personas que desean un cambio, que desean una democracia, una nueva oportunidad de poder ver la luz salir tras pasar la tormenta, pero se le olvida que las ratas son inteligentes y saben qué hacer, y que quién realmente actúa como animal desbocado es él, por su incapacidad de saber gobernar y por su maldad ceja tras ceja.

Observo cómo en sus palabras, gestos y actuaciones se esconde a voces ciertas una maldad tan grande que estriba en el daño, la muerte y desangramiento de todo aquello que atente o piense en contra de él.

Muerte, eso es lo que enfrasca a Muammar al Gadafi. Muerte, sangre y destrucción de la nación que tan descaradamente él dice “amar y respetar”, cuando en realidad su único fin es destruirla por completo porque sabe que su “liderato” llegó a su final hace mucho tiempo.

Gadafi llama ratas a las personas que desean un cambio, que desean una democracia, una nueva oportunidad de poder ver la luz salir tras pasar la tormenta

La juventud juega un papel tan importante, y como bien dijo una vez el dramaturgo francés Georges Bernanos: “Cuando la juventud pierde entusiasmo, el mundo entero se estremece”, y es una realidad, la juventud está marcando la diferencia que surge desde un corazón lleno de visión por ver nuevas posibilidades para su tierra, sus familias y su porvenir, hacia ellos se enfoca Gadafi, sus colmillos tienen sed de sangre y la sangre que perseguirá con su lacerado régimen es la vida de aquellos más jóvenes, los que tienen nuevas fuerzas para enfrentarle, porque quizás muchos de sus antepasados ya están tan acostumbrados a vivir sometidos que les da un tanto igual, pero la juventud no, ellos se imponen y ejercen la presión hasta triunfar.

“Debemos ver a los jóvenes, no como botellas vacías que hay que llenar, sino como velas que hay que encender”, Roberto Chafar.

Y mucha luz aporta la juventud, mucha claridad y fuerza irradian, es por ello que para Gadafi representan su peor enemigo, a los que hay que atacar. Pero su firmeza no le dará treguas, sé que estos conflictos continuaran sangrantes por un tiempo extra, pero confío en ver en cercanías la caída absoluta de Muamar al Gadafi.

A la prensa internacional, mundial y local en Libia, continuen con su integridad informativa, sin temor pero con precaución; y a esos ciudadanos que no le temen al régimen, sean ustedes las voces, los ojos y el corazón de aquellos que ya no están, manteniéndo al mundo informado de su realidad y no de la mentira de un cobarde dictador.

Peter Pantoja Santiago
Juncos, Puerto Rico


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