Miércoles 23 de abril de 2014,
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Lisboa: el encanto de la sencillez

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Bairro Alto

Bairro Alto

FOTORREPORTAJE / Por su peculiar encanto Lisboa les atrapará desde un primer momento: tranvías, elevadores, vistas, gastronomía y mucho más

En dicha ciudad no encontrarán una gran variedad de suntuosos palacios como en París o espectaculares edificaciones como en Londres o Roma, pero sin embargo descubrirán una ciudad que transmite vida por sus cuatro costados. En uno de sus barrios más característicos, el de Alfama, si se fijan individualmente en cada una de sus casas quizá no encuentren una arquitectura espectacular, pero si son capaces de abrir su mirada para contemplar el conjunto en sí, entonces descubrirán la magia de un barrio en donde cada edificación se alía con su entorno. Recovecos, pequeñas y empinadas cuestas, fachadas luciendo orgullosas el esplendor de sus azulejos, y un sinfín de vida que invade el barrio cuando los sugerentes y antiguos tranvías descargan a los centenares de personas que se dejan seducir por este rincón de la capital portuguesa. Por supuesto, entren en alguno de los numerosos restaurantes en donde además de satisfacer su estómago, se empaparán de la vitalidad y magia que transmite un buen ‘fado’. Y recuerden, el fado para los portugueses es como el tango para los argentinos, un maravilloso arte que enriquecerá sin lugar a dudas sus sentidos.

Subirse a un tranvía en Lisboa no es una opción, sino una obligación, pues no hacerlo significaría perderse uno de los innumerables encantos de esta cosmopolita urbe

Subirse a un tranvía en Lisboa no es una opción, sino una obligación, pues no hacerlo significaría perderse uno de los innumerables encantos de esta cosmopolita urbe. Cuando se dirijan al barrio de Alfama a bordo de uno de estos tranvías, no dejen de admirar a su paso la Catedral de la Sé, y por supuesto tampoco olviden callejear hasta llegar al castillo de San Jorge, lugar desde el cual podrán observar una de las mejores vistas de Lisboa. Como digo, no desaprovechen la ocasión de contemplar dicha panorámica, aunque bien es cierto que la ciudad les ofrecerá tal posibilidad a través de los numerosos miradores ubicados en diferentes rincones de la misma.

Es muy aconsejable visitar, entre otros, los miradores de San Pedro de Alcántara, de Santa Lucía o de Santa Catarina, y para ello en más de una ocasión deberán tomar alguno de los antiguos remontadores construidos hace décadas para realizar tal labor. Que no les asuste su antigüedad ni la aparente precariedad de alguno de ellos, ya que esa sensación de hacer frente a la verticalidad con unos engranajes algo arcaicos constituye una peculiar experiencia. A día de hoy no sé cómo estarán, puesto que visité Lisboa hace aproximadamente una década, pero recuerdo que cuando lo hice tenían unas condiciones parecidas a los que utilicé recientemente en Valparaíso, en Chile, los cuales creo que se sostenían más por dignidad propia, que por cuestiones puramente físicas. Pero no, no se asusten, utilícenlos sin miedo puesto que además de constituir una curiosa experiencia, estoy convencido que deben pasar rigurosamente unos mínimos controles de seguridad.

Paseen por la plaza de Figueira o descubran el mar a través de la Plaza del Comercio. Pero si lo que quieren es adentrarse en las grandes avenidas, entonces caminen pausadamente por la gran avenida de la Libertad

Y hablando de vistas panorámicas y remontadores, que no se les olvide visitar el espectacular elevador de Santa Justa, pues su contemplación es todo un regalo para nuestras pupilas. Está situado en una estrecha y honda calle, pero de repente, a través de él ascenderán al cielo de la ciudad en cuestión de segundos. Desde allí, o desde los otros miradores que les he comentado, podrán observar ‘La Baixa’, la zona baja de la ciudad. Evidentemente no dejen de visitarla. Paseen por la plaza de Figueira o descubran el mar a través de la Plaza del Comercio. Pero si lo que quieren es adentrarse en las grandes avenidas, entonces caminen pausadamente por la gran avenida de la Libertad hasta llegar a la plaza del Marqués de Pombal, frente a los espléndidos jardines del parque de Eduardo VII.

Más alejado del centro, no dejen tampoco de visitar el magnífico Monasterio de los Jerónimos o la Torre de Belém y sus alrededores, con el bello monumento a los descubrimientos. Contemplen igualmente el espectacular ‘Puente 25 de abril’ sobre el río Tajo y, por supuesto, les recomiendo que visiten el barrio ‘do Carmo’, aquel rincón de la ciudad en donde el capitán Salgueiro Maia, junto con otros oficiales también sublevados como Otelo Saraiva de Carvalho, Vítor Alves o Vasco Lourenço, empezaron a ganar la batalla a la dictadura de Salazar para devolver a Portugal la libertad perdida a través de aquella maravillosa ‘Revolución de los Claveles’ acaecida el 25 de abril de 1974, también conocida como ‘la revolución de los capitanes’.

Sí, les recomiendo que visiten ese lugar puesto que aquella revolución pacífica devolvió la libertad y la dignidad al pueblo portugués, una dignidad que precisamente les están arrebatando en la actualidad los ‘gurús’ del neoliberalismo económico con sus continuos recortes e intervencionismo en la calidad de vida de las gentes. Así es, visiten el barrio ‘do Carmo’ y piensen en todo lo que lucharon las generaciones que nos precedieron para conseguir una mejor calidad de vida para sus descendientes, ya que parece ser que algunos ya lo han olvidado.

Disfruten de Lisboa y no olviden su ‘Revolución de los Claveles’, pues nos están arrebatando la democracia por la que muchos lucharon

No sé, quizá algún día tenga que sonar de nuevo el ‘Grandola Vila Morena’ en nuestros corazones para que un pacífico ejército de fusiles con claveles obligue a los dirigentes mundiales a restablecer los derechos del pueblo frente a la avaricia y egoísmo sin control de esa pequeña minoría que domina el mundo a su antojo. Sí, disfruten de Lisboa y no olviden su ‘Revolución de los Claveles’, pues la democracia por la que muchos lucharon nos la están arrebatando.

Y para que puedan saborear mejor los encantos de esta ciudad, en lugar de mostrarles las fotografías que yo hice en su día, les dejo con estas otras de mi amigo Helder Reis, las cuales tienen una maravillosa calidad artística.

Víctor J. Maicas es escritor

Fotografías: Helder Reis

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Editado por la Redacción:
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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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