Domingo 04 de diciembre de 2016,
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Los aviones de la muerte

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Tanto Occidente como EE.UU. están dando muestras de cierta indecisión, cuando todos estamos comprobando que los aviones de la muerte del endiosado coronel Gadafi atacan a las ciudades asediadas

Las tropas libias atacan matando a los seres humanos que allí viven: las bombas que caen del cielo -lanzadas por la aviación libia- se convierten en millones de gotas de sangre y sufrimiento, que brotan de los cuerpos muertos o mutilados. Si existiese una zona de exclusión aérea, estos hechos no se desencadenarían de la manera y forma que se están desarrollando.

Los aviones de la muerte del coronel Muammar el Gadafi están bombardeando indiscriminadamente a la población civil en Libia. Aquéllos tratan de anular las revueltas de la juventud libia, que desea salir de ese pozo negro lleno de hambruna e ingratitudes donde les metió el dictador y sus partidarios, y ésta pueden llegar a ser una especie de plataforma mundial constructora de verdaderos y limpios gestos de gloria.

Los aviones de Gadafi tratan de anular las revueltas de la juventud libia, que desea salir de ese pozo negro lleno de hambruna e ingratitudes donde les metió el dictador y sus partidarios

Está participando el pueblo en general: todos luchan por el establecimiento de una democracia justa y ansiada en todo el país, pero conviviendo con la muerte a sus espaldas. Gadafi se aferra al poder -con uñas y dientes-, mas todos deseamos que deje Libia de una vez para siempre… en paz. Y, “aquí paz y después gloria”.

Occidente -sus países- ha recibido al dictador Gadafi en muchas ocasiones, para que éste colaborase en la persecución, y , a poder ser, en la extinción del terrorismo islámico de Al Qaeda: ahora es el propio Gadafi, con sus actos muy poco ortodoxos y fuera de todo orden establecido, quien está realizando un auténtico ¡terrorismo de estado! Triste es reconocer que EE.UU., Inglaterra, Francia, Italia, España… apoyaron en su día a nuestro endiosado coronel, vendiéndole presuntamente armas de guerra. Aquél accedió, como contrapartida, a no desarrollar armas nucleares: hasta aquí hechos reales, que todo el mundo reconoce.

El efecto domino de revolución en el mundo árabe -buscando su destino democrático y liberal-, que comenzó en Túnez y se pasó poco después a Egipto, puede que influyera en la revolución Libia. No podemos olvidar que aquella puede continuar en Bahréin, Yemen o Marruecos. La simiente revolucionaria árabe está echada, pero cuando se recoja la cosecha, quiera Dios que ésta no se transforme en actos de violencia en el mundo entero. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar”, que reza nuestro refranero español.

En cualquier caso, los aviones de la muerte del endiosado dictador continúan matando a la población civil. El intervencionismo liberal -de Occidente y EE.UU- se encuentra ante un dilema difícil de resolver, pues las experiencias -intervenciones- anteriores en Afganistán, primero, y, después, en Irak fueron desafortunadas y mal llevadas, diplomáticamente hablando. Estas intervenciones no fueron liberales ni justas, mírense por donde se miren. Las acciones que vayan a tomar unos y otros, y por el momento, entiende uno que están descartadas. Cierto es que en Libia existe de hecho una guerra civil, y una guerra civil -como ocurre por desgracia entre hermanos- de una misma cultura, de una misma religión, de unas mismas costumbres…, pero no de las aspiraciones democráticas y liberales: las guerras -de por sí-, todas resultan ser inhumanas, sangrantes en el alma y los cuerpos de los contendientes. Sin embargo,  las guerras civiles desencadenan odios y rencores difíciles de olvidar.

Triste es reconocer que EE.UU., Inglaterra, Francia, Italia, España… apoyaron en su día a nuestro endiosado coronel, vendiéndole presuntamente armas de guerra

Hemos de comprender que Gadafi, a ciencia cierta, tiene la sartén por el mango. Es decir: posee las armas y los dineros necesarios para masacrar a la población civil insurgente. Y, de hecho, ya lo está haciendo: los aviones de la muerte -sus aviones- ametrallan y tiras bombas indiscriminadamente sobre el pueblo libio abandonado a su suerte, si es que morir se puede considerar como una suerte (?), y lo mismo están haciendo los mercenarios -que se venden al mejor postor- disparando a bocajarro sobre cualquier persona que se encuentre en su camino, en el camino de la muerte.

Los jóvenes del mundo árabe, como verdaderos protagonistas de las últimas revoluciones habidas -olvidados y desnutridos-, aún a costa de jugarse sus propias vidas, han plantado cara a los regímenes dictatoriales y totalitarios, que venían repartiendo hambrunas y muertes prematuras de los súbditos a los que mal gobernaban y estafaban: aquéllos no tenían nada que perder…, y se dijeron así mismos: “De perdidos al rio”. Ellos, sin duda, son los que han puesto en marcha el efecto domino de revolución en el mundo árabe.

Hemos de pensar que las democracias se hacen fuertes, sin duda, respetando la pluralidad y la diversidad entre culturas y continentes. La globalización triunfará, siempre y cuando, establezca pilares sólidos donde se asienten ideas convergentes para el desarme mundial. EE.UU., Inglaterra, Irán, Corea del Norte, Israel y el fundamentalismo islámico… no están por la labor. La violencia siempre engendra violencia, y esto es bien sabido. Los países que no dialogan, y se dialoga por mediación de la cultura, están abocados a una confrontación bélica constante. Piensa uno que indefinida.

Se rodeó el ex presidente, señor Bush, de intelectuales y hombres de negocios, que le manejaron a su antojo desde el hundimiento de la URSS, y cuando corrían los años de 1990. La política a seguir por él, sin lugar a dudas, siempre estuvo dirigida a dominar el mundo unilateralmente por medio de una superioridad militar absoluta. Jamás explicó que, posiblemente, él fomentó la guerra de Afganistán –por venganza y venta de armas- y la de Irak buscando petróleo. No para hacer más cómoda la vida a los americanos o al resto de los países del mundo, sino para enriquecerse en unión de los fabricantes de armas estadounidenses: EE.UU. es el primer fabricante de armamento bélico del mundo. Quiero recordar, pues faltaría a la verdad, que el 11-S fue un atentado contra el mundo entero, pero la obligación de la CIA, el FBI… era buscar a los culpables y ponerlos a buen recaudo -tomemos nota de Osama Bin Laden, quien sigue en libertad, y sus correligionarios-, pero jamás fomentar la guerra, la guerra por la guerra… que pudo degenerar en la III Guerra Mundial.

Hoy el silencio por el silencio de Francia, Inglaterra, Italia y Europa en general… se debe principalmente a sus errores cometidos con anterioridad en Afganistán e Irak

Hoy el silencio por el silencio de Francia, Inglaterra, Italia y Europa en general… se debe principalmente a sus errores cometidos con anterioridad en Afganistán e Irak. En esta última nación, la Administración Bush engañó, o entendió que engañaba, al mundo entero: se dijo por aquel entonces que en Irak “existían armas de destrucción masiva“. Este argumento y el que se exhibió más tarde de que el extinto Sadam Husein tenía en su poder armas nucleares resultó ser falso también.

Hemos de reconocer que el ‘intervencionismo liberal’ en aquella guerra de Irak -en la que actualmente persiste el conflicto armado-, fue desafortunado con decisiones diplomáticas, políticas y militares fuera de contexto: el ex presidente George W. Bush y ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, fueron los más beneficiados de la conflagración iraquí.

La Guerra de Irak (2003-2010) se puede considerar como la del odio-venganza de EE.UU por las matanzas de las torres Gemelas de Nueva York en septiembre de 2001. En esta nación existía y existe mucho petróleo, cantidades inmensas de oro negro, que se repartieron en igualdad de condiciones americanos e ingleses. Los primeros, recogieron la cosecha de la capital Bagdad; los segundos, hicieron lo propio en la ciudad de Basora. Y esto es historia real y verdadera, a la que nadie puso coto. Triste es que sean los EE.UU -primer país productor de armas del mundo-, quien está dirigiendo en estos momentos la política internacional. Si la Comunidad Europea no toma cartas en el asunto, cree uno, sin lugar a dudas, que veremos más sangre inocente -niños y ancianos- correr como ríos desbordados por el mundo entero.

La Coruña, 12 de marzo de 2011
Mariano Cabrero es escritor


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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