Jueves 25 de mayo de 2017,
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Los buitres aragoneses imponen su menú

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Los ataques de estas aves a los ganados obligan al Gobierno de Aragón a construir nuevos comederos

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Los problemas empezaron cuando llegó un virus de nombre impronunciable y las vacas locas ocuparon amplios espacios en los medios de comunicación. Fueron meses extraños en los que la sopa de puchero se convirtió en uno de los platos más difíciles de preparar en los laboratorios de la gastronomía española, hasta que una ministra fulminó las dudas  con sus indicaciones sobre la utilización del hueso de ternera.

Entre tanto, otro problema se estaba gestando muy lejos de los fogones. En los riscos y peñascos de los montes de Aragón, más de 3.000 buitres empezaron a sentir el mal de las vacas locas, no por infección del virus, sino porque desde sus majestuosos vuelos no vislumbraban animales muertos a los que hincar el pico. Los pastores, obligados por Sanidad, ya no dejaban en el monte las ovejas que se les morían a mitad de excursión. Había que enterrarlas bajo capas de sal viva.

Ahora que la colonia de buitres empezaba a recuperarse, las autoridades sanitarias les quitaban sus carroñas favoritas. El hambre, que agudiza el ingenio, les obligó a cambiar su comportamiento atacando a los rebaños en busca de una oveja que llevarse al buche, como el reciente ataque en Loarre en el que murieron 300 animales.

Ante las protestas de los ganaderos, el Gobierno de Aragón ha declarado de interés público los comederos de estas aves y acelerar así la construcción de nuevas instalaciones, cuyo número rondará el medio centenar. Estos muladares se llenarán de restos de animales sacrificados en los mataderos, pieles, cuernos, pezuñas y otros platos favoritos de los buitres para los rebaños puedan seguir paseando tranquilamente por los montes de Aragón.

Los buitres se han salido con la suya, aunque nadie hasta ahora ha acusado al Gobierno aragonés de ceder al chantaje de estas aves carroñeras.

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