Miércoles 07 de diciembre de 2016,
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Los dineros de los españoles

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OPINIÓN / El pueblo español se conforma con poco: un amor, un amigo, un libro… Bueno, ¡qué no nos quiten el fútbol! Es el pan nuestro de cada día. Pienso y reflexiono, ¿qué seré yo?, ¿hombre rico, hombre pobre? ¿No será que soy un pobre hombre?

Sé que para aceptar nuestra incipiente democracia nacida en 1978, y todos lo sabemos, hubo que aceptar el establecimiento de 17 autonomías y dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla), las cuales han resultado ser, económicamente hablando, nefastas para España y sus ciudadanos. ¡Qué costosas nos están saliendo unas y otras! Y lo vuelvo a repetir: tenemos 17 virreyes en la Península Ibérica.

Ninguno de nosotros podemos decir que, aún siendo imperfecto el concepto de ‘democracia’, no es el sistema menos malo para la buena gobernabilidad de los países

Ninguno de nosotros, o posiblemente el que suscribe así lo cree, podemos decir que, aún siendo imperfecto el concepto de ‘democracia’, no es el sistema menos malo para la buena gobernabilidad de los países. No obstante, lo substancial de una democracia, a mi modesto entender, consiste en que los ciudadanos –con sus votos– han elegido, y por un período de tiempo, a quienes pretenden que les gobiernen: bien, regular o mal…, pero que les gobiernen y no les engañen hasta las próximas elecciones generales. Cuando no estamos conformes con los resultados de las votaciones, sin duda, tendremos que esperar para volver a votar a las personas que creemos más idóneas para representarnos, y digo personas, que no partidos políticos a quienes en la actualidad estamos votando en España.

Muchísimas competencias de las que han gozado hasta ahora nuestras Comunidades Autónomas, y que no han sabido llevar a feliz puerto, deberían ser devueltas al Gobierno central: sanidad, enseñanza, interior, justicia… Uno se pregunta para qué sirven la diputaciones provinciales, los defensores del pueblo’, las televisiones autonómicas y las policías autonómicas (todos sabemos que, en España, tenemos unas maravillosas Fuerzas de Seguridad del Estado: la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía). Aquí de lo que se trata es de duplicar funciones y sueldos, que nos han llevado a la debacle económica actual.

Se trata, principalmente, de la unidad de España –de sus autonomías, lo que está en juego–, pero tanto el presidente del Ejecutivo, señor Rodríguez Zapatero, como el futuro presidente del Gobierno, señor Rajoy, no han entendido (porque no han querido entender) el mensaje de los españoles… que deseamos: a) paz –erradicando el terrorismo español, de una vez por todas–, que se consigue dialogando, aunque fuese con el mismo diablo sin llegar nunca a venderle alma, y b) coordinando esfuerzos en el Congreso de los Diputados para gobernar España, sin esos partidos nacionalistas exacerbados y excluyentes –que respeto: sus lenguas, sus costumbres, sus ideologías, sus sentimientos…, pero que entienden a España rota en varias mitades…-.

Tanto el señor Rodríguez Zapatero, como el señor Rajoy, no han entendido el mensaje de los españoles… que deseamos paz y la coordinación de esfuerzos

Nuestro presidente del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero, prologó el libro de Jordi Sevilla De nuevo socialismo, dejando para la posterioridad lo que a continuación sigue:

“Ideología significa ‘idea lógica’ y en política no hay ideas lógicas. Hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica. En política no sirve la lógica, es decir, en el dominio de la organización de la convivencia no resultan válidos ni el método inductivo ni el método deductivo, sino tan sólo la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor alguno que oriente las premisas y los objetivos; entonces todo es posible y aceptable, dado que carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de los problemas”. Uno puede entender lo que piensa el intelecto de nuestro actual presidente.

La Comunidad Europea firmó en la ciudad holandesa de Maastrich, en diciembre de 1991, el tratado de la Unión Europea que proveyó para finales del pasado siglo una completa unión económica y monetaria, una política exterior común y el camino para una integración política. Tenemos que reconocer, poniendo la mano sobre el corazón, que Europa nos admitió, ¡eso sí!, como hermanos pobres –hombres pobres– en unión de nuestros también hermanos pobres: portugueses y griegos. Nuestras autoridades diplomáticas no fueron los suficientemente ambiciosas para saber pactar acuerdos y tratados que beneficiasen, bajo fórmulas claras y decisivas, los intereses económicos y políticos allende los mares. ¡Ya somos hombres pobres!

Los españoles somos un pueblo fácil de gobernar, pero es evidente que hemos alcanzado ya nuestra mayoría de edad y, hoy por hoy, no se nos puede engañar. La verdad ha de ser una y clara, aunque sea dura.

Los dineros de los españoles corren que vuelan, y nuestros gobernantes son los culpables. Véase lo que gasta nuestra actual ministra de Cultura alojándose en un hotel ruso de cinco estrellas

El pueblo español se conforma con poco: un amor, un amigo/a, un libro… Bueno, ¡qué no nos quiten el fútbol! Es el pan nuestro de cada día. Pienso y reflexiono, ¿qué seré yo? ¿Hombre rico, hombre pobre? ¿No será que soy un pobre hombre?

Hay un viejo poema de la India, que dice: “Si tienes dos trozos de pan, da uno a los pobres: vende el otro y compra jacintos para alimentar tu alma”. Esta es la India de Gandhi (nacido en 1869 y asesinado en 1948), activista teórico que cambio el pensamientos de nuestro pasado siglo XX. En su soñada y añorada nación, hoy en día, siguen existiendo: ¡Hombre rico, hombre pobre! Muchos hombres pobres.

Los dineros de los españoles, dineros que corren que vuelan, y, desde luego, nuestros gobernantes son los culpables. Véase lo que gasta nuestra actual ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, despidiéndose de su trabajo, y alojándose en un hotel ruso de cinco estrellas. Se puede decir, y lo digo, que ésta es una hermosa despedida ¡a todo tren…! Sobran las palabras…, y se le quitan a uno las ganas de volver a votar… Esperemos, que, los nuevos gobernantes -del PP- gocen de mejor ‘sentido común’, que es el menos común de los sentidos… Tantos ayuntamientos y tantas diputaciones provinciales, realmente, uno se pregunta que para qué sirven… ¡Para nada!

La verdadera garantía de un buen gobierno consiste en vigilar la ejecución de las leyes y no permitir nunca la mínima infracción. Toda pequeña infracción es insensible, pero estas transgresiones son como los pequeños gastos que, multiplicándose, llevan a la ruina. Inicialmente no se aperciben, pero por tal causa es necesario acabar con el mal en su origen”. Aristóteles, La Política.

La Coruña, 8 de diciembre de 2011
Mariano Cabrero Bárcena es escritor


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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